Mamífero carnicero, félido, parecido a un gato grande, de pelaje blanco y rojizo con manchas negras y redondas; es cruel y sanguinario, leoiarre (Mog.), lioearre (Ur.), lehoinabar (Duv.), lehoin-ñabar (T-L), lun nabar (B-M); hekien gainera igorria izanen da lehoina iduri, eta xehakaturen ditu lehoinabarrak bezala (Duv.), se echará sobre ellos como un león, y como un leopardo les dañará.
Diccionario Auñamendi.
Diccionario Auñamendi.
Este animal, según refiere Gorosábel, fue cazado una vez, en 1777, en el monte de Illarrazu, de Lizarza (Gipuzkoa); otra, cuatro años más tarde, en el monte de Anzarreta, de la misma jurisdicción de Lizarza, y el tercero, en 1820, en lugar que no se señala. En otros tiempos de nuestra historia los reyes y grandes tenían por costumbre organizar batidas de caza para lo cual traían de Asia y de África, leopardos, onzas y otras fieras que, debidamente amaestradas, se llevaban a la grupa de los caballos. Cuando los monteros y perros levantaban la caza, el leopardo saltaba del caballo y la perseguía hasta alcanzarla. Entonces, mediante un buen trozo de carne, se hacía soltar la presa al leopardo, y ésta saltaba de nuevo sobre el caballo para seguir alerta. Alguna vez algún leopardo no habría vuelto y quedaría libre en el interior de los bosques y selvas. Este origen se da a la presencia de leopardos en nuestro país.Ref. Mujica, G. Destellos de historia vasca, I. Auñamendi. San Sebastián, 1962.
