Léxico

LAVANDERO

Persona que tiene por oficio lavar la ropa, garbitzaile (c, H.), ikuzle (Hb.), ikuzla, ikuzgille (B), ikuzkille (B-M), ikuztzaille (B), ikuzaile (H.), ikuztaile (Hb.), ekuzle, lukata-ikuzle (R), xuritzaile (L, BN), xuritzale (T-L), xurizale (BN, S, R), lixibatzauzale, txautzaile (AN), xauzale (BN), latsari (L, BN, S), latsale (BN), latsatzaile, latsatzale, latsazale (H.), lixiba-egille (G), bogedera (B), bukata-egile, bukatari (S), joile (H.), boketa joile (Lh.); lugar del río propicio para las lavanderas, latsagia (L, S), latsabegi (H.); latsari onari eztakidio falta latsarri (Oih., Prov.), a una buena lavandera no le falta piedra de lavar; xauzale onak ikuztarri ona (BN), la buena lavandera (tiene) buena piedra de lavar.

Blanca, buztanikara (B, G), mamutx zale amorratua; nekazaria goldeakin lurra jiratzen ari danean, txori au askotan berari jarraika ibili oi da, mamutx eta moxoka, ta mamurru arrautzak arrapatu ta jateko (K. S.), insectívoro empedernido; mientras el labrador se ocupa en arar volteando la tierra con el arado, este pájaro suele andar muchas veces en su seguimiento, con el objeto de atrapar y comer insectos y larvas y sus huevos.

Boyera, buztanikara-ori (K. S.); Europa guziko itxas-ertz eta ibai aundi ta landa zabaletan bizi izaten dala esaten dute (K. S.), dicen que vive en las orillas del mar y en los grandes ríos y llanuras de toda Europa.

Cascadeña, buztanikara ori-beltx (K. S.); guk ezagutzen ditugun txorietan, beste bat eztago aun bezin dotore ta lirain danik (K. S.), entre los pájaros que nosotros conocemos, no hay otro que sea tan elegante y esbelto como éste.

Diccionario Auñamendi
Tradicionalmente cada una de las casas de los pueblos tenía su piedra en el río o barranco más cercano para lavar la ropa. Estas piedras estaban agrupadas en ciertos lugares de una o de ambas orillas del río de tal modo que servían de lugar de reunión de las lavanderas, la madre, la criada o una de las hijas de cada casa. No había agua corriente a domicilio. Otras veces algunos ayuntamientos construían lavaderos públicos cuando era posible la traída de aguas exclusiva o derivada del agua corriente ya instalada. Las lavadoras, en tanto lavaban, intercambiaban noticias y comentarios a los sucesos más granados de cada día. Cada lavadora llevaba al río la tabla de lavar donde jabonar y golpear la ropa y una caja de madera para poner las rodillas y lavar en esa postura. La ropa, tanto limpia a la ida, como limpia a la vuelta se llevaba en una cesta de mimbre. Con frío o con calor las mujeres, jóvenes por lo general, lavaban la ropa inclinadas de rodillas hacia el río y su limpia corriente de agua donde desjabonar la ropa. El secado se hacía tendiendo la ropa al sol. Con la implantación del agua corriente el lavado de la ropa se hizo ya en el domicilio desapareciendo los viejos lavaderos del río y aun los municipales.