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LA BAYONNAISE

Varias fragatas construidas en nuestra ciudad han llevado ese nombre. Una de ellas se hizo célebre a causa de un combate que popularizó el grabado y a la que aludiremos someramente más abajo. En 1744, el negociante Pinckever armó una fragata de 200 toneladas. En 1762, la ciudad y todo Laburdi ofrecieron al rey una fragata de 22 cañones de 6, que llevó el nombre de Bayonnaise. Su construcción fue confiada a Gassie, uno de los mejores armadores de la ciudad. Debía tener 100 pies de largo, 17 de anchura y 91 de longitud de quilla. Dos puentes, el primero a flor de agua, y la batería estaría colocada sobre el segundo puente, alcázares y una toldilla. La última Bayonnaise se construyó por la casa Dartier, Dufourg e hijo, de Bayona, en el año II de la República. Fue destinada por sus constructores para las campañas contra los enemigos del Estado. Se adquirió con ayuda de una suscripción pública y se ofreció al Gobierno. Pronto iba a distinguirse en un célebre combate. La Bayonnaise era una elegante corbeta de formas muy delicadas. Una batería de barbeta con 20 cañones de 8 formaba toda su artillería. Habiendo salido de Cayena durante los primeros días de octubre de 1798, los vientos constantemente favorables le habían hecho dirigirse a Francia. El 14 de diciembre, cuando estaba solamente a 30 leguas del SO., del lado de Bretaña, fue divisada por la fragata inglesa la Embuscade, la que se dispuso a cazarle. La Embuscade era un navío fuerte y hermoso, armado con 42 cañones, de los que la mayoría eran de calibre del 18 y del 24. La corbeta republicana no podía aguardar semejante adversario sin imprudencia; su capitán, el teniente de navío Edouard Richer, hizo poner rumbo hacia alta mar de nuevo; pero la superioridad de marcha que tenía sobre ella la fragata inglesa no tardó en hacer inevitable el combate; pronto se colocó a corto alcance y así se prolongó, con viveza, sin que la desproporción de fuerzas hiciera inclinar la victoria sobre uno de los dos buques. La Embuscade, queriendo terminar este combate aplastando a su adversario con el lanzamiento de su fulminante artillería, forzó las velas y vino a colocarse a una distancia de tiro de pistola de la corbeta francesa a la que, desde este momento, el hierro de las descargas inglesas sacudía hasta la quilla. La Bayonnaise por muy grande que fuera la valentía de sus defensores, no podía soportar mucho tiempo semejante ataque; había que rendirse. Esta desgracia parecía ser el único final posible de una refriega semejante. Pero el valor y el entusiasmo de los marineros republicanos encontraron otro: el abordaje. Acuden a por las armas que se disputan; picas, pistolas, hachas de abordaje, los sables, pasan a todas las manos. Richer, dirigiendo con vivacidad la corbeta sobre la fragata inglesa, la golpea con tanta energía, que el mástil del trinquete de la Bayonnaise cayó sobre el alcázar de la Embuscade. "Es un puente que nos tiende el destino", grita el alférez de navío Ledanseur, lanzándose al frente de los combatientes. En vano los ingleses redoblan su tiroteo de mosquetería, el puente estrecho es atravesado por un montón de proyectiles. Se atacan, se combate cuerpo a cuerpo; todas las armas chocan y se cruzan por detrás del enemigo y no quedan pronto sino cadáveres. Derribados de esta manera, los ingleses se repliegan en el puente de delante, al que le forman barricada en sus bordes estrechos; los franceses les atacan allí con el ímpetu de un primer éxito; paran un momento ante una valla de picas y una lluvia de balas; pero estos atrincheramientos sucumben a un nuevo choque. Después de una nueva pelea en la que los ingleses oponen el encarnizamiento de la desesperación, los franceses se hicieron dueños de todos los puntos de la fragata; los ingleses bajaron las armas, la bandera roja cayó y el baluarte tricolor fue a pegarse junto a la cabeza del gran mástil, saludado con los gritos de: "Vive la Republique". Apenas la Embuscade estuvo en poder de los marinos bayoneses, el resto de la arboladura de la Bayonnaise, cribada por las balas enemigas, se vino abajo con estrépito. La corbeta victoriosa tuvo que ser remolcada por su presa y entró en seguida en la rada de Rochefort. Por orden del almirante Bruix, se dibujó y publicó un grabado, que representaba el combate de la Bayonnaise y de la Embuscade. El historiador inglés James asegura que la Bayonnaise fue capturada algún tiempo después por el buque inglés el Ardent. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.