Topónimos

IRLANDA

Primeros pobladores de Irlanda. Una leyenda, muy arraigada entre los viajeros e historiadores de los siglos pasados, atribuye a los vascos la población de la isla desierta que ahora se llama Irlanda y anteriormente Hibernia. La leyenda se amplía, contrae y diversifica a través de los testimonios escritos e impresos hasta llegar a nuestros días. Se trata, no hay que olvidarlo, de una leyenda histórica y persistente. Quizá el testimonio más antiguo que concretiza el tema a los vascos y no a hispanos sea el de Giraldus de Barri o Giraldus Cambrensis, autor de una Topographia Hiberniae, sive de mirabilibus Hiberniae, escrita el año 1181. Su texto latino y su traducción son éstos: Tribus tamen vtuntur armorum generibus, lanceis non longis iaculis binis; en quibus Basclensium mores sunt imitabi. «Utilizan, no obstante, tres clases de armas: lanzas cortas y dos tipos de venablos; en lo que también imitan las costumbres de los vascos». La cita, como puede verse, se hace eco de un parecido de irlandeses y vascos en cuanto a costumbres se refiere. En los siglos que siguen los viajeros ingleses repiten, no solamente ese parecido, sino, incluso, el físico de los rostros. César Santoyo, que ha estudiado meticulosamente el tema, dice que la leyenda del inicial poblamiento de Irlanda por los vascos no ha sido íntegramente transmitida en todas sus partes por ningún autor medieval o renacentista. Cada uno de ellos proporciona, más bien, una versión, un fragmento, añade un dato... El problema recae en acoplar esos fragmentos como lo hace con éxito. De dicha reconstrucción se pueden señalar los puntos más interesantes: Transcurría el año 2520 de la Creación del Mundo, y habían pasado 278 desde el desastre del Diluvio Universal. Reinaba en las Islas Británicas el monarca Gurguit Barbtruc, hombre modesto y prudente. Al regreso de una expedición punitiva, mientras la flota inglesa navegaba por el mar del Norte, divisaron en alta mar y, no lejos de las islas Orcadas, en el extremo norte de Escocia, otra flota de treinta navíos desconocidos, hacia los que pusieron rumbo. Cuando se aproximaron a ellos, comprobaron que iban llenos de hombres fuertes y muchas mujeres hermosas. Interesado Gurguit hizo al principal de ellos numerosas preguntas, quiénes eran, de dónde venían y cuál era la causa de aquella travesía. El principal de los expedicionarios, Partholoim, contestó largamente a sus preguntas pero Gurguit sintió curiosidad de más detalles y le preguntó de qué parte de la península procedían y cuál era el nombre de su pueblo. Contestó a esto el extranjero que ellos eran vascos, y que Bayona era el nombre que daban en su lengua a la ciudad principal de su tierra, Vasconia. Gurguit convocó a sus consejeros y les pidió parecer. En vista de ello ordenó a varios de sus hombres, que, en calidad de pilotos y guías, acompañaran al punto a Partholoim y a su pueblo a la isla más occidental de cuantas se adentran en el océano, que entonces se encontraba desierta, o muy escasamente poblada por algunos súbditos del propio Gurguit. Se instalaron los vascos en el oeste de la isla y allí vivieron y se multiplicaron. Desde entonces se le llamaría Irlanda, del nombre del capitán de la expedición, Irelamal o Partholoim. Hasta aquí, la leyenda. [Ref. Santoyo, Julio-César. Irlandeses y vascos. Bilbao, 1979].