Léxico

INCENDIO

Fuego que abrasa edificios, mercancías, bosques, etc., su (c..), sugar (B, AN), sute (P. B.), suketa (L. M.), halama, suhalama (L), sulama (L, BN, S), suhaka (S), sualdi (H.), su-elementak (L), errete (B), erreketa (L. M.), errapen (H.); incendio en un monte o pueblo, eiñara (B), larretxeki (S); cuestación por incendio, erreske (B, AN, L); (por una casa incendiada) etxe-erre-eske (BN); el que pide para gastos de incendio, erreskikari, erreskükari (S); hermandad contra incendios, su-arau, su-aro (B); etsaiaren untzietan egin ginduen errapena (Lh.), el incendio que provocamos en las naves del enemigo.

Pasión vehemente, su (c), gar (B, BN, S), kar (L, BN), sukar (G, AN, L, BN), goritasun (B, BN, S) kalda (L, BN), griña bizi.

Diccionario Auñamendi
Los incendios fueron el azote de las ciudades y villas durante la edad media y gran parte del antiguo régimen debido a que la madera era el material más corriente en la construcción. Precisamente es este riesgo de incendio el que hace que los constructores busquen materiales menos inflamables, como la piedra, para alzar los edificios más importantes tales como consistorios, lonjas e iglesias. Por culpa de incendios acaecidos en el siglo XIX Bayona y San Sebastián carecen apenas de documentación antigua ya que el fuego arrasó ambos archivos, el primero en 1889 y el segundo durante la retirada de las tropas napoleónicas en lucha con los ingleses. La documentación antigua está llena de ordenanzas y de reglamentos para favorecer la lucha contra este terrible azote. Se ordena limpiar las chimeneas. Se visita periódicamente los hornos de los panaderos y los almacenes de maderas y de resina. Se castiga con multas a los que lanzan cohetes en el interior de la ciudad, así como a algún marino algo tonto que había calentado alquitrán en un barco. La corporación municipal de Bayona compró una bomba en Amsterdam y efectuó reparaciones en los cubos o sacos de incendio. Se dan instrucciones a los jefes de policía de barrio en caso de revuelta o de incendio. Se emiten ordenanzas relativas a las fogatas de San Juan, a los fuegos artificiales y a los globos. Se prohibe alumbrar las cuadras si no es con linternas de cristal. En el siglo XVIII se elabora un reglamento para las personas que están encargadas de su servicio, lo que, al parecer, es el punto de partida de la primera constitución de los bomberos en Bayona. En las zonas rurales también se lucha contra los incendios, tanto fortuitos como intencionados, con penas muy duras. El incendiario de casas, campos, viveros, ferrerías, colmenas y navíos era condenado a muerte en Vizcaya y en Guipúzcoa (Fuero de Guipuzcoa, tit. XXXIX, F. de V., tit. XXXIV). En Guipúzcoa, el Fuero especifica que, en caso de incendio de casas, debe de utilizarse, si necesario fuere, vino y sidra que tuvieren los vecinos en sus casas, derribando las casas que hiciere menester, y corriendo los gastos a cargo de los concejos. Ya en nuestros días, la vigilancia y la utilización de materiales refractarios limitó el riesgo de incendio que, sin embargo, constituyen un serio problema para los bosques, sobre todo en épocas de especial sequía. En 1979, por ej., el número de incendios forestales, en la zona Sur del país, fue: Alava. 42 incendios afectando 219 Ha. de superficie arbolada y un total de 793 de superficie desarbolada; suponiendo una pérdida de 5.000.000 de ptas. Guip. 16 incendios ardiendo 12 Ha. de superficie arbolada y 48 Ha. de superficie desarbolada de las cuales 2 son monte bajo, 38 matorral y 8 pastos. Nav. 94 incendios perjudicando 184 Ha. de superficie arbolada y una suma de 478 Ha de superficie desarbolada; causando una pérdida de 3.000.000 de ptas. Vizc. 57 incendios dañando 158 Ha. de superficie arbolada, 197 Ha. de matorral y 1 Ha. de pastos. Originándose unas pérdidas de 28.000.000 de ptas. Ref. "Anuario Estadístico de la Producción Agrícola", 1979.

Ainhoa AROZAMENA AYALA