Topónimos

GUERGA

[Sierra de Alaiz]. En las proximidades de Unzué, población afecta a la merindad de Sangüesa, se halló enclavado el castillo de ese nombre, no apareciendo como tal en el censo primero ni sucesivos, formado durante el siglo XIV en el Reino navarro. De su existencia da testimonio el cartulario del Rey D. Felipe III de Francia, tutor de la Reina D.ª Juana, en cuyo documento figura una atenta súplica por D. García Gil de Arruiz, alcaide de dicho castillo, nombrado por el Rey D. Teobaldo (no precisa si el I o el II), manifestando haber cumplido buena y fielmente su cometido y atendido a cuanto ha exigido la conservación de esa fortaleza, por lo cual ruega se le indemnice de cuanto se le adeuda por devengos de su difunto padre y de él mismo; en 9 de agosto de 1277 el Rey D. Felipe III pidió información completa al condestable y gobernador recomendándoles se atendiera esa petición, en el supuesto de hallarlas justificadas. Era alcalde García Egidio de Aniz. Los capítulos de justitia facienda insertos en los libros de Comptos por algunos Merinos, nos dan noticias de diversos delitos y las penas consiguientes; entre los relacionados con el castillo de Guerga: D.ª Micaela de Aylli, por el delito de homicidio cometido y aprobado, fue ahogada públicamente en jurisdicción de dicho castillo; María Zabiel, por delitos que no se detallan, fue entregada al fuego. Con ocasión de las guerras civiles sostenidas por los bandos rivales irreconciliables de Beaumont y Agramont, el Valle de Orba no pudo sustraerse a la serie de crueles parcialidades y ensañamientos, robos, asesinatos y represalias, a tal punto que la población de ese valle comprobada el año 1366, en habitantes, descendió en poquísimos años, desde 8.000 pobladores a menos de la mitad, y datan de esa época las muchísimas despoblaciones que la historia registra en el extenso valle de Orba. Guerga debió ser un paraje céntrico del Valle de Orba, difícil de localizar. A ello se presta lo montañoso, laberíntico y enriscado del valle y la abundancia de lugares estratégicos y envueltos en densos arbolados, pudieron muy bien originar aquella fundación, tanto más cuanto que el valle cercano de Ilzarbe estuvo unido al de Orba en tiempos medioevales. El alcalde Gil Renal Lechat fue sucesor en el mando del Castillo, el año 1338, de Juan Sabagnini, durante cuyo tiempo ocurrió un caso único de rebelión en castillos navarros. Acaeció por entonces que algunos peregrinos a Santiago fueron engañados por extranjeros nada escrupulosos; se valieron de malas artes, sellos y cartas falsas, para robar a los peregrinos; hubo algunos presos de esos aventureros que sufrieron duramente por sus infamias la pena de horca en Guerga, entre ellos un Leormandia y un Guillermot, ambos de Mantflaquín. Por días inmediatos hallábanse prisioneros en Guerga, Miguel de Elgorriaga, Miguel Doyz y otros compañeros, los cuales mataron al alcalde Sabognin; pero antes de huir fueron apresados y ajusticiados. El Merino Rabastein trajo presos al castillo de Guerga durante las guerras fronterizas (hacia 1345) a unos malhechores, nombrados Pedro Ximenez de Oloriz, García Ximenez y los hijos de éste. Los dos primeros fueron ajusticiados uno en horca y otro en agua; no así el otro, tal vez por ser menor de edad. Campión dio a conocer en la página 29 de su 7.° Euskariana, el hecho de que Miguel de Elgorriaga, escudero, con Miguel de Oiz, también escudero, y otros compañeros suyos presos en este castillo el año 1335, mataron al alcaide, caballero, Juan de Sabagnini; fueron arrastrados y enforcados por aquel alevoso crimen, y detalla Campión, que para arrastrarlos fueron sujetados sobre una tabla cubierta con una piel de buey, tal vez para prolongar su martirio o para que esa prolongación acrecentara la indignación y la odiosidad populares. En el mismo paraje de dicho libro, apunta Campión que a Johanet de Elizasoain le fue cortada el mismo año la lengua, por delito de falso testimonio, a instancia y denuncia de Matheu de Tudela, como consta en el Compto de Pedro Ortiz, Almirante de dicha población. La alcaldía de Guerga extendía su jurisdicción a toda la Sierra de Alaiz, que marca el borde septentrional del Valle de Orba. Tan amplio radio de acción originó que constantemente el alcaide se viera auxiliado por un sargento de armas. De los alcaides que constan en el archivo de Comptos damos a continuación noticia cronológica, a saber: 1265, D. García Gil de Arruiz; 1304 y 1305, D. Rodulfo de Chambroino (sueldo XII libras por año); 1313 y 1314, D. Renaldo Lechat; 1315 a 1319, D. Juan Renalt; 1324 a 1327, D. Gil Renalt Lechat (1.ª vez); 1328 a 1333, D. Jean de Savagnini (sigue el mismo sueldo); 1334 al 1339, los dos precedentes simultáneos, pero gobernando también el castillo de Santacara. (Savagnini pereció asesinado por unos prisioneros); 1341, D. Gil Renalt Lechat (2.ª vez); 1390, Semeno de Urroz (sueldo anual XV libras). Reg Julio Altadill.