Biografías

GARCIA LOPEZ, Julián

Perfil biográfico

Nació nuestro protagonista en Bobadilla del Campo (Valladolid), el 7 de enero de 1858, en un parto difícil que obligó al cirujano de estuche Vicente Herrero que intervino en el alumbramiento, a bautizar al recién nacido in extremis [1] . Era hijo legítimo de Pedro y de Vicenta; sus abuelos paternos eran Juan y Andrea Pozo; los maternos, Ramón y Estefanía Toledano. Todos eran naturales y vecinos de la villa.

Casó con Dª Luisa Fernández Ugalde, natural de Bergara (Gipuzkoa).

El matrimonio tuvo tres hijos, un varón que emigró a Estados Unidos y falleció joven y dos féminas, María de la Soledad y Manuela que casaron en la basílica de Loyola con dos hermanos flamencos, Gaspar y Joseph Vanbesien, naturales de Izegem, en Flandes. Gaspar era maestro en la escuela de Izegem y Joseph director de sucursal bancaria en Izegem, Warneton e Ypres.

Falleció en su domicilio de la calle San Ignacio de Zarautz, el 30 de setiembre de 1952 [2] . Su viuda se trasladó a Flandes a vivir son sus hijas hasta su fallecimiento en Izegem el 7 de diciembre de 1961 a la edad de 89 años.

Una leyenda familiar que nos facilitó su biznieto Manu desde Flandes, mantiene que Julián solía comentar en las reuniones familiares que había dejado escrito en su testamento, en la época que pesaba más de 100 kilos, que los carniceros de Zarautz deberían portar al hombro su féretro desde la iglesia parroquial hasta el cementerio, a modo de castigo por los disgustos que le habían proporcionado a lo largo de toda su trayectoria profesional.

Formación

Inició sus estudios en la Escuela Superior de Veterinaria de León en setiembre de 1878, trasladándose a Madrid en 1880, revalidándose el 22 de junio de 1883 [3].

Actividad profesional

Zarautz (Gipuzkoa).

Antes de recibir su acreditación como veterinario, el 29 de setiembre de 1883, solicitaba la plaza de Inspector de Carnes de Zarautz que había dejado vacante por óbito, dos años antes, D. Lucas Samaniego y la Corporación presidida por D. Juan Antonio Legarra le contestaba que se anunciaría la vacante tan pronto como pueda obtener el Título de dicha carrera, que aún no se le ha expedido [4] de forma que, unas semanas más tarde, se publicaba la convocatoria [5] , que estaba dotada con una asignación anual de 180 pesetas.

En la sesión del 15 de diciembre de 1883, se dio cuenta de las solicitudes habidas para la plaza de veterinario por parte de D. Julián García y de D. Ramón Samaniego, este último albéitar-herrador. Se acordó nombrar al primero, si bien se le recomendaba tuviera todo tipo de atenciones que le permitieran su cargo y profesión con el albéitar Samaniego, en agradecimiento a los servicios que venía prestando a la Villa a falta de veterinario y en atención a su avanzada edad.

No era boyante la economía municipal porque en la sesión del 17 de enero de 1885 se acordó expedir a favor del veterinario el libramiento correspondiente a su sueldo del año 1884 [6] y todavía se cuestionaban los corporativos sobre la posibilidad de adquirir las lentes de aumento que precisaba el Inspector de Carnes en consonancia con la Circular del Gobernador Civil recordando la obligatoriedad de dotar de un triquinoscopio al veterinario para analizar las carnes de cerdo. Se acordó su adquisición, pero con la condición de que se depositara en la secretaría del Ayuntamiento, para evitar que se lo llevara a otros pueblos [7].

El 11 de julio de 1885, se requería al Inspector de Carnes para que informara diariamente de las reses que se sacrificaban en el matadero municipal y se le recordaba que no podía percibir ninguna otra cantidad que la establecida por la inspección de las mismas [8].

Cuando se estableció que los veterinarios también deberían inspeccionar el pescado de consumo público, nuestro protagonista comunicó al Ayuntamiento su pretensión de cobrar en concepto de derechos de inspección, tanto por la molestia que le generaba, como para redondear sus exiguos ingresos y los corporativos zarauztarras antes de autorizar su demanda, consultaron con sus homónimos de la vecina Zumaia y en la sesión celebrada el 25 de setiembre de 1909 bajo la Presidencia del primer Teniente Alcalde D. Manuel Aranguren se informaron que en Zumaia, el Inspector Veterinario no estaba autorizado a cobrar tal práctica [9].

El 9 de julio de 1910, el alcalde D. Valero Juaristi ordenaba a nuestro protagonista estampara el sello de la Inspección de Carnes en todas las canales que salieran del matadero municipal para el consumo público [10] y el 11 de febrero de 1911 ordenaba la inmediata puesta en vigor del nuevo Reglamento del Matadero, exigiendo a veterinario y carniceros su más estricta observancia [11].

El 31 de marzo de 1911, nuestro protagonista informaba a la Corporación del sacrificio de una res enferma, propiedad de D. Manuel Aldalur con destino a la carnicería de D. Ventura Egibar, fuera de las horas establecidas para el sacrificio en el Reglamento del Matadero, porque se trataba de un sacrificio de urgencia, pero que la carne era absolutamente apta para el consumo. No obstante, al no haber advertido al Inspector de Carnes con la debida antelación, se le impuso al carnicero una sanción de 10 pesetas [12] , cantidad elevada para la época, pero el alcalde D. Valero Juaristi ya había advertido de la rigurosidad que exigía a todos los usuarios del matadero municipal en el estricto cumplimiento de su Reglamento. Recurriría el sancionado alegando que el sacrificio se efectuó a las 8,30 horas de la mañana y la sanción sería condonada.

El 17 de octubre de 1914, nuestro protagonista solicitaba un incremento de sus honorarios a la Corporación y para ello alegaba los muchos años de servicio que llevaba, la escasa entidad y número de los caseríos del término municipal, recordando al tiempo la subvención que los ayuntamientos de Deba y Zestoa daban a sus veterinarios con el objetivo de retenerles, así como el aumento material de progreso que en esta villa se observa, que obliga a más constante ocupación en el matadero municipal. La Corporación acordó informarse en las vecinas localidades de Azpeitia, Deba, Zumaia y Zestoa sobre los honorarios de sus respectivos veterinarios y los derechos que perciben en el matadero por res sacrificada de cada especie [13].

Nuevamente los agobios económicos de nuestro veterinario obligaban a solicitar un incremento de su asignación, pero la Corporación presidida por D. Pedro Gurruchaga le comunicaba el 19 de junio de 1915 que no podía acceder a su petición, pero que en breve se iniciaría la construcción del nuevo matadero y con él un nuevo Reglamento en el que se fijarían sus emolumentos actualizados [14] ; pero esta vez los apuros económicos estaban motivados por el gravísimo estado de salud de su hijo y ante tal circunstancia, se acordó adelantarle el sueldo correspondiente al tercer trimestre, sin que esta medida creara precedente entre los empleados municipales [15].

En la sesión municipal del 18 de julio de 1915, la Corporación zarauztarra asumiendo lo dispuesto en la Circular del Gobernador Civil respecto a lo previsto en el Reglamento de Epizootias, nombraba a D. Julián García López Inspector municipal de Higiene y Sanidad Pecuarias, con el sueldo anual de 365 pesetas [16].

El 30 de julio de 1919, el primer teniente alcalde zarauztarra D. Manuel Mª Roteta ordenaba al Veterinario Municipal controlara la calidad de la leche procedente de pueblos limítrofes, habida cuenta las numerosas quejas existentes entre el vecindario sobre su naturaleza y establecía sanciones para los propietarios de los perros que vagaran por la villa sin el correspondiente bozal [17].

En la sesión corporativa del Ayuntamiento de Zarautz del 8 de enero de 1921, presidida por el alcalde D. Miguel Uranga, a propuesta del concejal D. Alejo Elizondo, se comentó la falta de calidad de la leche de consumo, acordándose instar al Inspector de Carnes se esmerase en su control, así como en el resto de alimentos sujetos a su control, proponiendo si fuera preciso las sanciones que considerara oportunas [18].

En enero de 1923 cundió la alarma en Zarautz ante la presencia de un perro que se consideraba afectado de la rabia; capturado y sacrificado por nuestro veterinario, se encargó de seccionar su cabeza y trasladarla al Laboratorio Químico Municipal de San Sebastián para su análisis, abonándose los gastos pertinentes [19] . Otro tanto ocurriría tres meses más tarde con un gato y el 23 de abril de 1923, los corporativos que presidía D. Miguel Uranga escuchaban satisfechos el dictamen de los veterinarios municipales de San Sebastián, D. José Andrés Yurrita Armendaritz y D. José Artola Zubillaga, en el que aseguraban la ausencia de signos de rabia en el cerebro del felino [20].

El 20 de febrero de 1933, el presidente del Sindicato Agrícola Alkartasuna de Zarautz, se dirigía a la Corporación exigiendo que las canales fueran faenadas en el matadero municipal conforme lo estipula el Reglamento. Insistiría en el mismo sentido en julio de 1933, la Confederación Agropecuaria de Guipúzcoa.

Parecía ser una constante, el fraude ocasionado a los ganaderos al arrancar algunos sebos o vísceras antes del pesaje, conducta que suponía un claro perjuicio para los ganaderos. La Corporación zarauztarra que presidía D. Ignacio Aguinaga, acordó el 15 de julio de 1933 dar traslado al Veterinario Titular y carniceros de la villa de la solicitud que hacía para que se respetara escrupulosamente el faenado de las canales según las vigentes disposiciones [21].

Aparece con el número 15 en el Escalafón definitivo del Cuerpo de Inspectores Municipales Veterinarios constituido por todos los que, en 31 de agosto de 1935, han acreditado servicios en propiedad en el referido cargo con arreglo a las Ordenes de este Ministerio de Agricultura de 5 de mayo de 1932, 12 de marzo del actual y Reglamento en vigor de los Inspectores Municipales Veterinarios [22] , con 51 años y 8 meses de antigüedad.

En la sesión municipal celebrada el 2 de octubre de 1935, presidida por el alcalde D. Ángel Urriza, a propuesta del concejal D. José Echave se le requirió para que, previa observación de la enfermedad que algunos decían existía entre el ganado, adoptara las medidas profilácticas necesarias [23].

El 28 de diciembre de 1942, la Corporación presidida por D. Ángel Urriza Aldaz acordaba elevar la consignación anual del Veterinario Municipal a 2570 pesetas y concederle como gratificación anual distribuida en doce mensualidades, la diferencia hasta tres mil pesetas [24].

El 26 de junio de 1944, la Corporación se enteraba que, por decisión del director general de Ganadería, se ordenaba la jubilación y cese en sus funciones con fecha del 30 de junio de D. Julián García López; también analizaba y dejaba sobre la mesa la solicitud de D. Ramón Suescun Ezcay para ocupar su vacante en régimen de interinidad [25] . Una comunicación similar remitía el Inspector Veterinario jefe, Miguel Bezares y al alcalde de Getaria [26].

En la sesión plenaria del Ayuntamiento de Zarautz celebrada el 11 de setiembre de 1944 bajo la Presidencia del Alcalde D. Ángel Urriza Aldaz, se acordó solicitar a favor del Veterinario municipal jubilado D. Julián García López, la Encomienda del Mérito Agrícola y la Medalla del Trabajo en honor a la laboriosidad, abnegación y celo que le distinguieron en el desempeño de su cargo de Veterinario, Inspector de Higiene y Sanidad Pecuarias, durante los sesenta y un años de servicios que prestó en este municipio y encargar un pergamino, con la dedicatoria apropiada al caso, que se ha de entregar al aludido con ocasión del homenaje que se le va a tributar [27].

No hay noticias sobre la concesión de alguna de las distinciones, pero seguramente no era lo que precisaba con mayor necesidad. La situación económica y familiar de D. Julián sufrió graves modificaciones, posiblemente con motivo de la Guerra Civil y la dura posguerra.

Orio (Gipuzkoa)

Atendiendo la convocatoria [28] del Ayuntamiento de Orio, presentó su instancia para optar a la vacante de Inspector de Carnes. En la sesión del Ayuntamiento de Orio celebrada el 13 de julio de 1884, celebrada bajo la presidencia del alcalde D. Francisco Arruabarrena, se analizaron las dos solicitudes presentadas, la de nuestro de nuestro biografiado y la del albéitar, también residente en Zarautz, D. Ramón Samaniego; los corporativos oriotarras optaron por el veterinario [29].

Sería cesado en la sesión del Ayuntamiento de Orio celebrada el 25 de abril de 1896, bajo la Presidencia del alcalde D. Antonio Iturain, al nombrar la Corporación a D. Venancio Rincón y Obispo, veterinario de 1ª clase, también vallisoletano como nuestro protagonista, que se comprometía a residir en la villa marinera [30] , lo que haría hasta 1898 en que cesa, aunque no hayamos encontrado constancia documental de su partida.

Al constituirse la nueva Junta municipal de Sanidad de Orio el 1 de enero de 1902, bajo la presidencia del alcalde D. Juan Sagarna, nuestro veterinario figura como miembro de la misma [31] , lo que nos hace suponer que le sustituyó en 1898, aunque tampoco hayamos encontrado ninguna referencia al respecto.

El 10 de setiembre de 1904, siendo alcalde de Orio D. Francisco Ayestarán, los corporativos analizaron una propuesta de la Junta Local de Sanidad para que se incrementara el sueldo anual a D. Julián García López, para que con este aliciente pueda asistir siempre que se sacrifique una res, tanto para el consumo público como particular al reconocimiento de las carnes y haga lo que la Ciencia manda... Y por unanimidad, ante semejantes argumentos, acordaron aumentarle el sueldo con la cantidad de 150 pesetas, sobre la misma cantidad que ya percibía [32].

El 1 de enero de 1912, después de asistir a Misa mayor, se reunieron los corporativos de Orio bajo la presidencia de su Alcalde D. Antonio Mutiozabal y entre otros asuntos leyeron una instancia presentada por el veterinario D. Juan Miguel Iraola, residente en la villa, solicitando la plaza de Inspector de Carnes por haberle manifestado el Sr. García López residente en Zarautz, que renunciaba a dicho cargo y le cedía el puesto; así se aceptó por unanimidad [33] ; pero el asunto no debía de estar tan claro como lo presentaba Iraola en su escrito, de forma que el 7 de setiembre de 1912, los corporativos decidían dejar en suspenso el nombramiento y que todo quedara como hasta entonces, hasta que no recibieran un escrito de conformidad firmado por ambos veterinarios [34].

En la sesión del Ayuntamiento de Orio celebrada el 29 de noviembre de 1915, presidida por el alcalde D. Antonio Mutiozabal, se aceptó la renuncia voluntaria al cargo de nuestro protagonista, nombrando como sustituto a D. Juan Iraola Mayoz [35].

Getaria (Gipuzkoa)

El Ayuntamiento de Getaria (Gipuzkoa), en sesión pública ordinaria celebrada el 13 de enero de 1884, bajo la Presidencia del alcalde D. José Lazcano, nombraba Inspector de Carnes de la Villa a D. Julián García López, vecino de Zarautz, con el sueldo anual de 90 pesetas y obligación de reconocer cuantas reses de cerda y vacunas se sacrificarán en la localidad [36].

Figura en la Junta Local de Sanidad de Getaria, cuando menos desde el primero de julio de 1899 [37].

Aia (Gipuzkoa)

Como consecuencia de una Circular del Gobernador Civil de Gipuzkoa del 10 de setiembre de 1882 [38] , recordando la necesidad y obligatoriedad de dotarse de un Inspector de Carnes en todas las localidades que dispusieran de matadero municipal, según disponía el Reglamento de 24 de febrero de 1859, la Corporación que regía los destinos de la Universidad de Aia que en aquel momento presidía D. José Mª Mendizabal, acordó en sesión del 17 de setiembre de 1882, convocar dicha plaza, con sujeción a lo establecido en la Real Orden de 17 de marzo de 1864 en cuanto a los emolumentos [39] . Ante la falta de respuesta, en la sesión del 10 de diciembre de 1882 se acordaba anunciar la vacante, esta vez con una dotación de 150 pesetas [40].

En la sesión ordinaria que el Ayuntamiento de la Universidad de Aia celebraba el 23 de diciembre de 1883 bajo la Presidencia de D. José Mª Alcorta Olalde, se dio cuenta de la instancia que presentaba D. Julián García López solicitando se le nombrara Inspector de Carnes de la localidad; los corporativos acordaron consultar con el Gobernador Civil [41] y el 21 de enero de 1884 respondía la primera autoridad provincial manifestando que el Ayuntamiento podía nombrar al Sr. García López sin necesidad de publicar un anuncio oficial, en consecuencia, se acordó nombrarle para el cargo, con una asignación anual de 90 pesetas [42].

El 14 de diciembre de 1913, la corporación que regía los destinos de la Universidad de Aya y que entonces presidía el alcalde D. José Agustín Orbegozo, a propuesta del mismo y argumentando que el Inspector de Carnes no residía en el término municipal, como sería lo deseable, acordó comunicar a nuestro protagonista el cese en sus funciones y convocar una plaza entre cuyos requisitos se estableciera la obligatoriedad de residencia en Aia [43] . Se publicó [44] la convocatoria y García López sería sustituido por D. Felipe Vidaurreta Guerediaga [45] . Pero al cesar éste por motivos de salud en enero de 1915 [46] , volvería a acceder a la interinidad de la plaza de Aia.

El 19 de setiembre de 1915, D. Julián se dirige a la Corporación de la Universidad de Aia que presidía D. José Agustín Orbegozo manifestando que presenta la renuncia a la plaza que interinamente venía ocupando de Inspector de Carnes y de Higiene y Sanidad Pecuaria por las dificultades que tiene para atenderla, habida cuenta que atiende también Getaria y Zarautz; la Cor5poración entiende pero lamenta la situación, acuerda se le dé una gratificación con cargo al próximo presupuesto, si ello es posible y convocar [47] oficialmente la plaza [48].

Finalmente, por responsabilidad y a la vista de no existir candidatos, vuelve a solicitar Aia y en la sesión del 31 de octubre de 1915, se le vuelve a nombrar para el cargo [49].

El 20 de julio de 1935, cuando el Ayuntamiento de la Universidad de Aia había nombrado a D. Luis Beistegui Alzuarán Inspector municipal Veterinario, nuestro protagonista que había desempeñado hasta entonces ese cargo, se dirigía a la Corporación de la Universidad de Aia (Gipuzkoa) y les decía que:

Habiendo servido durante 51 años al pueblo de Aia como Veterinario e Inspector de Carnes sin ninguna nota desfavorable, es por lo que me permito dirigir a V.S. suplicando que, en consideración a los muchos años de servicios prestados, tenga a bien acordar concederme alguna gratificación [50].

Los corporativos no accedieron por no existir consignación presupuestaria y no permitirlo su situación de tesorería.

Volvería a desempeñar la interinidad de Aia, al ser movilizado el titular de la plaza el 1 de abril de 1937, asistiendo a la localidad hasta el 20 de setiembre de 1941, en que sería nombrado Inspector interino D. Ángel Ercilla Echeverría [735].

Usurbil (Gipuzkoa)

Al fallecer el Inspector de Carnes de Usurbil, D. José Joaquín Olaverria Zubeldia, aspiraron a la plaza los inspectores de Andoain, suponemos que D. Rafael Erro y el de Zarautz. En la sesión de 27 de noviembre de 1892, presidida por el alcalde D. Pío Sagarna, se acordó nombrar a D. Julián García, pero previniéndole que si no venía dos veces a la semana según ofrecía en su comunicación, sería destituido [736].

En la sesión municipal del Ayuntamiento de Usurbil de 23 de julio de 1899 presidida por el alcalde D. Melitón de Zatarain, se acordó que en vista de que el Inspector de Carnes de esta Villa D. Julián García, no verifica el reconocimiento de todas las reses que se sacrifican en el matadero público para el consumo del vecindario, resultando por tanto deficiente este servicio, se acuerda cese en el desempeño de su cargo a contar desde el 1 de agosto próximo. También se acuerda que a fin de que no se quede abandonado dicho servicio de reconocimiento de carnes, se nombre A. Juan Iraola Mayoz, para que desde el 1 de agosto próximo desempeñe interinamente el cargo de Inspector de Carnes [737] , al tiempo que se iniciaba la redacción de las bases para convocar oficialmente la vacante.

Su relación con el Colegio de Veterinarios

D. Julián García López fue el Colegiado número 1 del Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Gipuzkoa.

Participó en la II Asamblea de Unión Nacional Veterinaria, celebrada en Madrid del 18 al 23 de mayo de 1922 [738].

Participó en 1931, con 15 pesetas, como la mayoría de los veterinarios guipuzcoanos, en la suscripción pro Colegio de Huérfanos en homenaje a Félix Gordón Ordás [739].

En junio de 1.934, en el transcurso de la Asamblea Extraordinaria de la Asociación Nacional de Veterinarios de España (A.N.V.E.), celebrada en Madrid, el presidente del Colegio de Veterinarios de Guipúzcoa, D. Venancio Recalde Olaciregui, presentó al veterinario D. Julián García López que cumplía sus bodas de oro con la Profesión y se hacía merecedor de un emblema creado para esta ocasión, con el siguiente discurso:

Don Julián García López tiene 76 años que cumplió en enero último; nació en Bobadilla del Campo, provincia de Valladolid; cursó los estudios en la Escuela de Madrid, habiendo terminado la carrera en el año 1.883. En el mismo año, fue nombrado veterinario de la villa de Zarauz, provincia de Guipúzcoa, en cuyo cargo, sin ninguna interrupción, se le han transcurrido cincuenta y un años, y no hay por qué dudar, a juzgar por su presencia, que le sobran bríos, y él me asegura que también voluntad, para poder seguir desempeñándolo muchos años.

El oriundo de las llanuras de la estepa castellana, al posesionarse en el cargo, no se asustó de la presencia de las empinadas montañas de aquellas orillas del Cantábrico, ni tampoco se acobardó al pensar que la exclusiva posibilidad de su sustento dependía del penoso y constante trepar y saltar por las laderas y barrancos para la asistencia del ganado de los innumerables caseríos que en ella se hallan diseminados.

Hubo de tropezar con otro inconveniente mayor, cual era de que, en aquellos tiempos, en este pueblo y en la comarca en que él se veía precisado a ejercer la profesión, hablaban solamente el vasco y, por lo tanto, no podía entenderse en sus obligadas relaciones.

Aquel, entonces joven veterinario vallisoletano, tuvo que tener un empeño y voluntad férrea para haber conseguido lo que quizás no ha podido ningún otro de los hallados en igual caso por las grandes dificultades que ello ofrece. En un plazo relativamente corto aprendió la lengua vasca, la de sus clientes, y podía entenderse y expresarse con ellos, habiendo conseguido hablarla también como los naturales, y hoy, fuera de aquellos que le vieron llegar, que ya quedan pocos, nadie puede pensar que don Julián no ha nacido en Guipúzcoa.

Igual interés, o mayor, ha puesto siempre en lo tocante a su profesión; se ha distinguido por voluntarioso, asiduo y cumplidor; con esta laboriosidad unida a su carácter jovial, alegre y afectuoso, ha podido conquistar la estimación y simpatía de cuantos le conocen.

Es esposo excelente y padre ejemplar, que ha sabido inculcar a sus hijos sus mismas dotes de honradez y laboriosidad y tiene hoy la tranquilidad y satisfacción de contemplar que todos ellos, emancipados, se desenvuelven con holgura en distintas actividades.

Sus largos años profesionales han transcurrido sin haber registrado ningún incidente desagradable o de contrariedad. Con su constante trabajar ha conseguido la reputación de hombre laborioso y podemos añadir que mi apadrinado tiene derecho y se siente hombre feliz que se regocija en la satisfacción del deber cumplido y en el haber llegado a merecer la simpatía, estimación y respeto de cuantos le conocen [740].

En la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Veterinarios de Gipuzkoa celebrada el día 7 de setiembre de 1.950, se acordó entregar al compañero jubilado D. Julián García, un obsequio de 500 pts. en metálico, con motivo de la festividad de San Francisco de Asís.

El día 22 de noviembre de 1.950, la Junta General del Colegio, bajo la Presidencia del Sr. Goena acordó imponer a todos los colegiados una cuota adicional de 120 pts. anuales para socorrer al compañero Sr. García, de 92 años, que atravesaba una situación económica y personal angustiosa.

En el transcurso de una Asamblea General de colegiados celebrada el día 4 de octubre de 1.952, el presidente del Colegio, Miguel Salaverría Bengoechea dio cuenta del fallecimiento del veterinario jubilado Julián García López.

El Ayuntamiento zarauztarra el 6 de octubre de 1952, a instancias de su alcalde D. Estanislao Arocena, acordaba

"In promptu y considerando los méritos extraordinarios que concurrieron en vida del finado Don Julián García López (q.e.p.d.) por cuanto supone la prestación ininterrumpida durante sesenta años de los servicios de Inspector Municipal Veterinario de esta localidad, desempeñando con sujeción a normas de estricta justicia, celo extremado en el cumplimiento de su deber y competencia profesional puesta en evidencia con notable éxito en numerosas ocasiones, al par que, en reconocimiento a sus excelentes dotes personales que le granjearon la simpatía de todo el vecindario, se adoptó el acuerdo unánime de hacer constar en acta y transmitir a su Sra. Viuda e hijas, el profundo sentimiento de la Corporación municipal por tan sensible pérdida, así como contribuir con dos mil pesetas a los gastos de su sepelio y honras fúnebres celebradas en sufragio de su alma [741].

Fuentes

ETXANIZ MAKAZAGA, José Manuel. De albéitares y veterinarios en Urola Kosta y Usurbil. Boletín de la RSBAP. Tomo LXVII-2011: 1-2, de abril de 2012, pp.413-477

Autor

José Manuel Etxaniz Makazaga. Doctor en Veterinaria. Real Sociedad Bascongada de Amigos del País (RSBAP). Real Academia de Ciencias Veterinarias de España (RACVE)

Notas

[1] Archivo Diocesano de Valladolid; Libro de Bautismos (1848-1872) de la Parroquia de San Matías Apóstol de Bobadilla del Campo; folio 75.
[2] Archivo de la Parroquia de Sta. María la Real de Zarautz, Libro 9, folio 74 vto., número 47.
[3] Archivo Facultad de Veterinaria de Madrid 8AFVM). Libro de Matrículas nº 32, folio 167.
[4] Archivo Municipal de Zarautz (AMZtz). Libro VII de actas, folio 68.
[5] Boletín Oficial de Gipuzkoa (BOG) nº 134 de 7.11.1883.
[6] AMZtz. Libro VII de actas, folio 126.
[7] AMZtz. Libro VII de actas, folio 134.
[8] AMZtz. Libro VII de actas, folio 150 vto.
[9] AMZtz. Libro XV de actas, folio 98 vto.
[10] AMZtz. Libro XVI de actas, folio 37 vto
[11] AMZtz. Libro XVI de actas, folio 136 vto
[12] AMZtz. Libro XVI de actas, folio 169 vto.
[13] AMZtz. Libro XIX de actas, folio 177 vto.
[14] AMZtz. Libro XX de actas, folio 37 vto.
[15] AMZtz. Libro XX de actas, folio 41.
[16] AMZtz. Libro XX de actas, folio 47 vto.
[17] AMZtz. Libro XXII de actas, folio 51 vto.
[18] AMZtz. Libro XXIII de actas, folio 24 vto.
[19] AMZtz. Libro XXV de actas, folio 4 vto.
[20] AMZtz. Libro XXV de actas, folio 29 vto.
[21] AMZtz. Libro XXIX de actas, folio 47.
[22] GM nº 258 de 15.9.1935
[23] AMZtz. Libro de Actas 6.2.1935-2.1.1937, folios 118 y 118 vto.
[24] AMZtz. Libro de Actas 1942-1955, folio 30.
[25] AMZtz. Libro de Actas 1942-1955, folio 89 vto.
[26] AMG. 361-07.
[27] AMZtz. Libro de Actas 1942-1955, folio 101.
[28] BOG núm. 68 de 06-6-1884
[29] Archivo Municipal de Orio (AMOrio). L-29, folio 73.
[30] AMOrio. L-30, folio 145.
[31] AMOrio. C-17.3
[32] AMOrio. L-31, folios 91 a 92.
[33] AMOrio. L-31, folio 277 vto.
[34] AMOrio. L-31, folio 286.
[35] AMOrio. Libro de Actas, L-32, folio 141.
[36] Archivo Municipal de Getaria (AMG). Libro de Actas 248-1, folio 38 vto.
[37] AMG. 363-10.
[38] BOG del 11.9.1882
[39] Archivo Municipal de Aia (AMAia). L-4, folio 161.
[40] AMAia. L-4, folio 164 vto.
[41] AMAia, L-4, sesión del 23.12.1883.
[42] AMAia, L-4, sesión del 27.1.1884.
[43] AMAia. L-12, folio 122vto.
[44] BOG nº 8 de 19.1.1914.
[45] AMAia. L-12, folio 130.
[46] AMAia. L-13, folio 38.
[47] BOG nº 39 de 29.9.1915.
[48] AMAia. L-13, folio 85.
[49] AMAia. L-13, folio 91 vto.
[50] AMAia. L-19, folio 13.
[735] AMAia. L-21, folio 6.
[736] Archivo Municipal de Usurbil (AMU). L-0002, pág. 356vta.
[737] AMU. L-0003, pág. 161vta.
[738] Libro Oficial de la II Asamblea de Unión Nacional Veterinaria; pág. 278; León, 1922.
[739] La Semana Veterinaria, nº 758 de 5.7.1931, pág. 486.
[740] "La Semana Veterinaria", "nº 912 de 17.6.1934.
[741] AMZtz. Libro de Actas 1942-1955, folios 333 y 333vto.