Pintores

Flores, Miguel (versión de 2004)

Pintor granadino, vasco de adopción, se instala en Bizkaia desde muy joven.

Comparte en un principio inquietudes con componentes de la escuela de Madrid -Benjamín Palencia, Sáez de Tejada, Daniel Vázquez Díaz-, para luego beber de fuentes realistas andaluzas. Manuel Llano Gorostiza describe así sus inicios.

"Hombre del Sur domiciliado en el Norte, discípulo de Morcillo y Vázquez Díaz enamorado de Arteta, saltó del barroco al constructivismo, abandonando la ilustración para ser en Vizcaya uno de los pioneros del diseño industrial. Pese a ello, su pintura jamás conectó con la de Mondrián, pongamos por caso. Es más, para encontrar antecedentes hubo que ir a los momentos más densos, delicados y líricos, de la llamada escuela de Madrid.

Es indudable que el escolasticismo madrileño del grupo de Vallecas pesó en el primer hacer de Miguel Flores. Algunos paisajes suyos recordaban, lejanamente, la mejor etapa de Martínez Novillo. Tal vez fuese por el inmediato magisterio de Daniel Vázquez Díaz, estructurador de formas y alentador de más de un retrato..."

En 1973 gana Primer Premio en el Primer Concurso Vasco Navarro de Pintura de la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao. Un año después concurre a la II Exposición Colectiva de Pintores Vascos "País Vasco y Ría de Bilbao" en la Galería Arteta de Bilbao y en 1983 participa en la Exposición - Homenaje a Tomás Ellacuria en la Sala de Exposiciones del Banco de Bilbao en la Plaza Conde Aresti.

Muestra su obra individualmente en las bilbaínas galerías Illescas, Decar (1976), y Tavira (1998). En esta ocasión Javier Urquijo habla así del pintor:

"Flores está situado en el academicismo más eficaz: aplicando técnicas atmosféricas a los paisajes, apasionándose con el virtuosismo lumínico en el bodegón y siendo fiel al modelo en los retratos. Además, en todas las piezas, hay un pequeño rasgo personal, algo que él solo sabe infundir a través del grato oficio. Porque, como a todos los pintores de la realidad, le gusta sembrar semillas de diferencia, de genialidad; le gusta jugar con esa realidad que trasplanta, con la verdad y su apariencia y, al representarla, encaja en el modelo ciertas variantes que animan esa reconocida necesidad de cambiar ó variar, por ejemplo, las sombras o las posiciones de las cosas en el espacio."

A partir de entonces, Flores continúa trabajando, en su mayoría realiza cuadros por encargo hasta su exposición individual en la Galería Pironcelli de Madrid, en 2003.

  • Catálogos de las exposiciones Miguel Flores - 76. Galería Decar, Bilbao 1976; Miguel Flores Galería Illescas, Bilbao y Miguel Flores, Galería Tavira, Bilbao 1998.
  • Urquijo, Javier: La realidad fingida . El Mundo (2 - 3 - 1998).