Hasta esta fecha la organización era tan rudimentaria que sus socios apenas pasaban de cien. Pero en reunión celebrada en Zumaya el día 9 de marzo de 1930 se trazaron los planes para una reorganización definitiva e inmediata. Se fijó la modesta cuota de un céntimo diario (3,65 al año). Pronto pasaron de 2.000 los adheridos, casi todos ellos gente modesta, empleados de oficina, artesanos, trabajadores diversos y pequeños comerciantes e industriales. Apenas figuró alguno que otro acaudalado. Ya organizada Euskaltzaleak emprendió, siempre apolíticamente, su empeño cultural con decisión y energía. Un plan de Días del Euskera, de la poesía, del teatro, de la novela y de congresos y actos en pro del bilingüismo escolar cubría todo el expediente de la futura acción.
