Se corría jugando para ir de un lugar a otro de Pamplona. El primero se colocaba de burro como en el juego de "a la una andaba la mula" y sobre él iban saltando el resto de los jugadores. Cada uno, después de saltar, se agachaba para que los restantes saltaran sobre él. A veces el primero recitaba unos versos ramplones que eran repetidos por los demás. Ref. Arazuri, J. J.: Pamplona estrena siglo, Pamplona, 1970.
