Léxico

CONSONANTE

El sistema consonántico vasco es sencillo. No existen aspiradas en los dialectos al sur del Pirineo, ni, fuera de las sibilantes y palatales, más continua que la f y ésta como sonido extraño, recibido con préstamos, y que en general tienden a evitar los que hablan vasco. Las oclusivas (cuyas sonoras son más o menos fricativas según las posiciones y los diversos dialectos) son: labiales b, p; dentales d, t; guturales g, k. Las nasales m y n (y la n velar, naturalmente, ante consonante gutural). Palatales y silbantes sh (que se escribe x o ss y es prepaletal fricativa sorda) s (sorda y cóncavo- alveolar, como en Castilla) y z (es decir, s sorda pero dentoalveolar convexa como la s sorda andaluza y americana y en general de las lenguas europeas [La distinción entre z y s es en vasco la que hay entre una sibilante pura y una sibilante algo palatalizada. Y esto mismo diferencia sus africadas correspondientes tz y ts]. Líquidas: r, rr y 1. Sonidos mojados tiene muchos el vasco, pues la mojadura o palatalización es (y en esto el vasco va con lenguas de Eurasia) un procedimiento normal de hacer diminutivos o afectar de cualquier modo la expresión: señalemos la 11, ñ, d, y t. La en (escrita también, según la Academia vasca, tx) es una africada, ts y tz son sonidos africados también. La aspirada h existe en los dialectos del Norte de los Pirineos: labortano, bajo navarro y suletino. Se ha discutido si es originaria o no; parece lo natural que sea primitiva, y que donde no existe se haya perdido. Sabemos que antiguamente se hallaba en más territorios que ahora. Por lo demás, a consecuencia de las vacilaciones que lleva consigo el bilingüismo, aparece en muchos vocablos contrariamente a la etimología: harmario o harroca ( <. gas. arroca «roca»); o combinada con oclusivas como ikusi/ikhusi, baitha, aipu/aiphu, o intervocálica len/lehen, al/ahal, ihardetsi/iardetsi. Hay que notar también una ocasional rotación consonántica que se da en vasco esporádicamente, en forma de algún modo comparable al germánico o al armenio: del románico parte tenemos una forma fartez «de parte», de contar khondatu, etc. La f se pronunciaba primitivamente como la y semiconsonante, y así perdura en diversas regiones, como el Laburdi en otros sitio se ha convertido en una fricativa palatal sonora (j francesa), así en suletino; y debió ser bastante general el paso a una pronunciación de sorda (x), a través de la cual se explica una evolución, generalizada en guipuzcoano, hasta la j del español moderno. Todavía hay otros matices a partir de yod: con mojamiento (casi como d) en la B. Nav., y en forma de palatal sonora africada (dj), que se halla en vizcaíno.