Topónimos

CHINA

La pelota en China. «El juego de la pelota fue llevado a Shangai en 1930 por una sociedad que en esta ciudad se organizó en 1929 con el nombre de Campo de Deportes. Suscrito el capital, se adquirió el terreno y en seguida comenzóse la construcción del frontón, siguiendo las experiencias de los ya existentes en el mundo, y que desde sus comienzos fue conocido con el nombre de Auditórium. El jueves 7 de febrero de 1930 se presentó al público de Shangai esta empresa, en la solemne apertura del Auditórium. En el cuadro que lo inauguró y que fascinó a los espectadores, figuraban Teodoro (capitán), Rafael Oscar, Tomás, Urbieta, Olalde, Ichaso, Salsamendi, Urquidi, Juanito, Paulíno, Careaga, Hernández, Maguregui, Azene, Ibarra, Muñoz, Arencibia, Martín, Mendiola, Olasolo, Uriarte, Paláu y Félix, jugadores llevados de El Cairo, Alejandría y Barcelona, principalmente. Aunque el Auditórium estuvo muy animado desde el principio, pasó mucho tiempo antes de que el público se compenetrara con nuestro juego. Para mantener el interés que despertaba, la Empresa formó dos divisiones, la Senior y la Junior, e hizo una selección de los jugadores que debían ser reemplazados. También estableció el juego desaparejado, que tuvo un rápido éxito, además de que era un medio de descubrir jugadores. Al principio intervenían cinco pelotaris, pero en diciembre fueron aumentados a seis. El 25 de diciembre hizo su aparición en la cancha, Barruti, muy joven entonces, pero ya muy baqueteado. El 15 de febrero de 1931 llegaron del Brasil Julio y Bilbao, conocido éste ya a su llegada por el sobrenombre de «The Bounding Basque». El 27 de junio llegó Artia, el primer jugador salido de Cuba, quien hizo su aparición el siguiente otoño con otros tres pelotaris de La Habana: el «Cubano», Solongo y Vicente. Debido a la ruptura de hostilidades entre China y Japón, el Auditórium cerró sus puertas desde el 29 de enero hasta el 1.° de marzo de 1932. Posteriormente·llegaron Alberdi, Acha y Marquina, de España, y Prudencio y Larre, contratados en el Brasil. Era entonces tan concurrido el frontón, que las galerías, destinadas solamente a desahogo, hubieron de ser convertidas en localidades, las cuales a su vez pronto fueron insuficientes. El influjo de los jugadores duró todo el año 1932. El 10 de septiembre de este año se presentó Solozábal, y el 14 de septiembre hizo su presentación el campeón olímpico, Rezola. Alberdi, Acha, Prudencio y Solozábal continuaron siendo por mucho tiempo los favoritos del público. Larre e Isidoro marcharon más tarde a Tientsin. No se había cumplido el tercer año de su inauguración cuando el Auditórium incrementaba notablemente su cuadro. Duralde y Ramoncho fueron contratados en el Brasil. Hernando, Uranga y Ramos lo fueron en Barcelona. Más tarde volvió Tomás, del primitivo cuadro, seguido de Escoriaza. Teodoro Jáuregui, superintendente en China, vino a España y seleccionó a Gárate, Gerardo, Argoitia, Navas y Urízar. También fue a Shangai Francisco Berrondo, el «Maestro». La magia de Berrondo, considerado el mejor zaguero del mundo, mostró no pocas cosas en el arte de la pelota. El inimitable Paco demostró su técnica magistral en partidos de dos contra tres, en los que la habilidad triunfaba sobre el número. Este año introdujo, entre otras mejoras en su local, el Auditórium, un sistema de acondicionamiento de aire que lo refrigeraba en el verano y lo templaba en el invierno, lo cual permitía una estancia agradable en todas sus dependencias en cualquier tiempo. Otra mejora fue el bar de barra circular, que fue una de las secciones más frecuentadas de la casa. Y para mantener el contacto con el público, a comienzos de la temporada de 1934 inició la publicación de La Cesta. Berrondo tuvo que volver a México, pero tan pronto como terminó su compromiso, tornó a Shangai. Por primera vez se vio en esta ciudad a dos campeones mundiales, Arana y Berrondo contra un formidable trío en un partido a 20 tantos. En 1934, entraron en el cuadro del Auditórium el «Chato», Donosti y Julián, y en septiembre de 1935 llegó de México "Irigoyen II". Pero como le había sucedido a Julián, no le sentó el clima y perdió facultades. Al terminar el año 1937, el cuadro del Auditórium estaba constituido bajo la dirección del intendente auxiliar Uriarte, por Paulino (capitán), Acha, Alberdi, Andrinúa, Azurmendi, «Bilbao II», Careaga, el «Chato», el «Cubano», Enrique, Gárate, Gerardo, «Guridi», Hernando, Ichaso, Maguregui, Osa, Prudencio, Rafael, Salsamendi, Solozábal, Taboada, Uranga y «Urízar II». Ultimamente se jugaban en el Auditórium dieciséis quinielas los días laborables; los festivos, treinta y dos. No había partidos más que los sábados, a 25 tantos. Durante 1937, se construyó en el Auditórium un nuevo frontis con bloques de granito de 500 kilogramos, procedentes de las canteras de Ching-san, en las cercanías de Suchow. Se emplearon 188 bloques en 17 hileras. La obra se llevó a cabo por obreros especializados que trabajaron día y noche durante mes y medio. Una fase interesante de ella fue el relleno de las juntas, entre bloque y bloque mediante tiras de plomo de 8 mm. de espesor cuyos rebordes eran luego rebajados hasta formar con el muro una superficie lisa como el cristal, que se protegió luego con varias capas de pintura. Este muro resultaba más sólido y resistente que el anterior de hormigón, y ello se apreció en seguida, pues la pelota adquiría una velocidad como un 20 a 25 por 100 mayor que con el anterior. Se instalaron, además, una expendiduría de tabaco y una repostería. En resumen, el año 1937 fue para el Auditórium un gran año, pues al entrar en el noveno de su vida lo hacía con uno de los cuadros mejores del mundo, después de haber vencido la mayor crisis en el presente siglo de la potente metrópoli, que es Shangai. El Auditórium mantenía entre Dirección, jugadores, empleados y demás ramificaciones, a más de cuatro mil personas, hombres, mujeres y muchachas. Vencer como lo hizo las adversas condiciones que le rodearon en 1937, no fue sólo en bien de este personal, sino también de las víctimas de las incalculables calamidades de que ha sido víctima el pueblo chino, a remediar cuya situación concurrió el Auditórium cuanto le fue posible. A esta conducta, tanto como a la gran atracción que ejerce nuestro deporte, se debe sin duda, la adhesión que le manifestaba aquel público. El 20 de septiembre de 1934, se inauguró en Tientsin el frontón Fórum, que no sólo rivalizaba en lujo y suntuosidad con el Auditórium, sino que incluso fue a disputar encuentros de sus cuadros con los del frontón de Shangai. Más adelante, en 1936, ambos frontones concertaron el intercambio de jugadores. Han sido dos frontones que han realizado una formidable labor y, de no haber mediado la guerra y la ocupación japonesa, que obligó a cerrar los frontones, serían incalculables los alcances del desarrollo de nuestro deporte en China. Ref. L. B.: «H. P.» (Barcelona, 1946).