Poeta nacida en Bilbao en 1932. Es una de los llamados “niños de Rusia” y una de las últimas voces del exilio republicano español, residente en México.
Salió de Bilbao en plena guerra civil española, en 1937, tras el bombardeo de Gernika, en uno de los grupos de evacuación de niños con destino a la Unión Soviética. Al comenzar la Segunda Guerra Mundial en 1941 fue evacuada de nuevo a Siberia.
Estudió Historia en Moscú y contrajo matrimonio con un socialista polaco en 1956, por lo que trasladó su residencia a Polonia. En 1958 viajaron a México, Carmen, su marido y su hijo, para reencontrarse con el padre de ella, un comunista también exiliado en ese país y la familia estableció en América su residencia definitiva.
La guerra fue la protagonista de buena parte de su vida. Primero en España, después en la Unión Soviética, donde sufrió las penurias de la invasión nazi. Por fin, en México encontró la paz, donde ha trabajado en la dirección del Departamento de Geografía e Historia de la Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana (UTEHA). En ese país y gracias a su trabajo en la editorial tuvo encuentros con grandes de las letras: con José Gaos, con Max Aub, y con Luis Cernuda, todos ellos intelectuales exiliados a ultramar.
Su obra poética publicada es breve pero intensa y retrata las experiencias vitales de Carmen: exilio, infancia, amor y guerra con obras como:
- Con suavidad de frío, 1976
- Vuelo de nieve al sol, 1979
- Diálogo con la esfinge, 1983
- Acta de renacimiento, 1985
- Kilómetros de tiempo. Ed. Torremozas, Madrid, 2021
También dispone de otras publicaciones en el subgénero del cuento y el ensayo:
- De Pushkin a Tolstoi y Mayakovski (Universidad Obrera de México, México, 1987), (Ensayo)
- Ristra de magdalenas (Edición de autor, México, 2015), (Cuento)
- Cartas a mí misma. Introducción Nuria Capdevila-Argüelles. Ed. Torremozas, Madrid, 2022
Con la excepción de la medalla de Pushkin, recibida en Moscú por un ensayo sobre literatura rusa, los reconocimientos recibidos lo han sido en los últimos años, como homenaje a su vida y obra:
Con motivo de la celebración del Día del Libro el 23 de abril de 2021, se organizó en Madrid una actividad conmemorativa de su obra, promovido por el actor español Carlos Olalla.
Coincidiendo con la celebración del Día del Libro, el 23 de abril de 2022, el Instituto Cervantes abrió la Caja de las Letras para depositar el legado de Carmen Castellote en la caja número 1020.
El 21 de septiembre de 2025, recibió un homenaje por una vida dedicada a la palabra, la educación y la herencia del exilio en el Itsasmuseum -Museo Marítimo de la Ría de Bilbao, organizado por el Instituto de las Mujeres, organismo autónomo adscrito al Ministerio de Igualdad y en colaboración con la Diputación Foral de Bizkaia.
Carmen escribió siempre sin rencor y prueba de ello son sus propias palabras: «No me fui. Me llevaron. Y desde entonces, escribo para regresar.» Ella presume de dos patrias (España y Mexico) y lo expresa así: «Cuando los pájaros se ven obligados a volar sin poder detenerse, las alas son ya su propia casa.»
También le escribió al poeta Carlos García Olalla: «La recuperación de la poesía del exilio es histórica. Yo conocí y fui amiga de varios poetas refugiados de la generación de mi padre: Juan Rejano, Pedro Garfias, León Felipe y otros más. Todos se merecen estar en el libro más grande de la poesía, sin ellos España no estará entera. Porque el exilio es muy triste, no eres ni de aquí ni de allá. Eres del exilio. De nadie. Yo me considero, en muchos sentidos, una persona con suerte. He contado con amigos extraordinarios, pero lo que sufrí en mi amada Siberia jamás lo podré borrar. Es una herida que ni siquiera me atrevo a tocar.»
Para comprender su trabajo y su inquietud, lo mejor es leerla:
LA GUERRA Y YO
«Caminos, kilómetros de tiempo,
nada puede apartarme de la guerra,
de sus muertos escondidos en mi infancia.
Y la vida nada sabe de este hoyo,
abierto aquí, en mi corazón.
Beben tierra los ríos de antes,
las estrellas se persiguen en el mar,
el monte se hace altar para la nieve
y el sol deja que la sombra juegue contra el árbol
Todavía los niños juegan a la guerra
y la flor es asombro y soledad.
Es tarde y quiero dormir,
pero la noche está llena de muertos.
Iza el miedo sus alas nocturnas.
¿Acaso es la guerra?
Quiero ser manos, muchas manos,
para matar la obscuridad.
Un rocío de luz entra en mi mañana.
Los árboles se embriagan de aurora,
los hombres cruzan el pasto húmedo de la noche,
madrugan los caminos, bosteza la calle.
Una mujer quiere barrer el nuevo día
con su vieja escoba,
y en la orilla de un colegio dos niños luchan
mientras los otros ríen.
Ya nadie habla de la guerra.
¿Qué hago con los muertos?»
Fuentes del artículo: GARCÍA OLALLA, CARLOS; Entreletras. Revista Digital. (2 de Octubre de 2021) y web: https://enredversados.org/2022/04/27/carmen-castellote/
