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CARCAR

Hallazgo de restos de población en un terreno cerca de la ermita de N.ª S.ª de Gracia, en el término de Las Cabas, en cuevas -según Altadill en su obra «Vías...», pp. 548-549-, trabajadas con arte y en una necrópolis muy remota, en el sitio de Villa Vieja, cerca del puente del Ega, descubierta en 1886 [Ref. «P. de V.», 1946, n.° XXIV, p. 425]. Figura en los documentos árabes, como Calcara, ya tempranamente. En el 872 consta en la campaña de ese año. Sancho I Garcés lo reconquistó y fortificó en el 918, pero fue recuperado por Muhammad ben Abd Allah ben Lope, camino de Valdejunquera, en el 920 (cfr. Ibn Adhari). En este período fluctúa entre moros y cristianos, siendo tomado su castillo por Abderramán III en su expedición a Pamplona en el 924. En el año 1061 doña Gutia y su hija doña Tota venden a Irache y a su abad Veremundo un huerto en Cárcar. Así consta en documento que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 81-v). En el original se escribe Carcaras. Este castillo está situado en las afueras de la villa, cuyos alcaides fueron: año 1265, D. Pedro García de Zariquiegui (con retribución de C. s., anual. 1.ª vez); 1290, D. Remigio Sancci de Azagra; 1294, D. Gonzalo Sánchez de Azagra; 1304 a 1307, D. Johan Péritz de Estella; 1313, D. Pedro García de Zariquiegui (2.ª vez); 1321 a 1328, el mismo (3.ª vez, con la misma remuneración); 1334 a 1341, el mismo, hijo del citado arriba; 1390, el Merino de la comarca lo suprime por real Ordenanza. A esta lista podemos agregar D. Pedro Díaz en 1220, al que sustituyó en esa fecha D. Diago López. En 1220 el rey Don Sancho el Fuerte lo recibió en empeño, con sus cuevas, castillo, montes y todos sus derechos, de D. Pedro Díaz, hijo de D. Diago López y de Dña. Toda, por 25.000 sueldos de sanchetes bajo la condición de que no lo pudiese desempeñar hasta pasados tres años y que si llegado este tiempo, y avisado por el rey, no lo hiciese, quedase radicada en éste la propiedad. En 1222 el mismo don Pedro Díaz vendió al rey dicha propiedad por 35.000 sueldos. El pueblo de Cárcar fue destruido en la guerra de Nav. contra Castilla por los años 1277. El rey Don Felipe de Francia, y Nav., mandaba a su gobernador que se compadeciese de los habitantes sobre las pechas que debían y no podían pagar por dicha causa. En 1392 las pechas de Cárcar eran 70 libras y 10 sueldos y 70 cahices de trigo y 30 de cebada. En 1414 el rey Don Carlos III donó, en señorío perpetuo hereditario, el pueblo de Cárcar, sus pechas, homicidios y jurisdicción baja y mediana a su hijo natural Godofre. La reina Doña Blanca lo dio después a María de Peralta, su doncella, cuando casó con Mosen Juan señor de Luxa, en pago de 3.000 florines que le señaló de dote. El señor de Luxa, necesitando dinero, pidió licencia en 1447 al príncipe Don Carlos para vender el señorío de Cárcar y, en efecto, lo verificó a Mosen Juan de Monreal por 1.800 florines. En 1470 había vuelto al rey, y Don Juan II lo donó a Mosen Pedro Baca a perpetuo. En el libro de Fuegos de 1427 recibe la grafía de Carquar. En 1495 contaba con 53 vecinos. Perteneció también al condado de Lerín. En 1496 fue tomada esta plaza al conde de Lerín por el mariscal D. Pedro de Nav., padre del asesinado en la prisión de Simancas. El rey de Castilla logró neutralizar, mediante diversas y enmarañadas gestiones, los efectos del secuestro ordenado por los reyes navarros. Pagaban los carcarujos a su señor censos, pechas y el amparo. Como consecuencia de la conquista de Nav. en 1512 no volvió el castillo a ser habitado por lo que fue arruinándose poco a poco. Según refiere Idoate en Rincones..., [t. III, pp. 116 y 117] en una ejecutoria del año 1634, consta que la villa de Cárcar pagaba al condestable una pecha anual de 200 robos de trigo y 120 de cebada, así como 30.780 maravedises por el impuesto de cuarteles. Debían, además, pagar otros impuestos por otros motivos. En abril del año 1811, la partida de guerrilleros de don Francisco Espoz y Mina escoltó hasta Cárcar un convoy procedente de Valencia. Parte de este convoy fue llevado también por los guerrilleros a Estella. En abril del año 1822, el guerrillero realista «El Pinto», andaba con su partida por Cárcar [Idoate, Rincones..., t. II, p. 151], habiendo quien estaba convencido de que el pueblo entero estaba en connivencia con el cabecilla. En tiempos de la primera carlistada la ermita de Santa Bárbara fue convertida en fortín, suspendiéndose el culto. En cumplimiento de la ley de desamortización del I de mayo de 1855 se vendieron en esta localidad, en 1863, seis fincas y una tejería en el término del campo [R.G.CH. «La D.C. en N.»].