Léxico

CANTERO

A los canteros vascos se refiere un cuento que se repitió y retocó muchas veces al pasar de unos autores a otros. Juan de Timoneda en su obra «Sobremesa y Alivio de Caminantes» lo narra por primera vez. Dice así:

Por qué se dijo: Señores, yo he llamado tus señorías. En una villa, habiendo acabado un vizcaína de labrar el campanario de la iglesia, y los dineros que de él hubo, acaesció que tenían un hombre para ajusticiar y, por no tener verdugo, fueron al vizcaíno a decirle que, si lo quería ahorcar, que le darían un ducado y la ropa; el cual fue contento. Y de ver en cuán poco tiempo había ganado tanto. Y hallándose un día sin dineros, subiose al campanario y a repique de campana acudió todo el pueblo. Y él, en verlo junto, asomose y díjoles: «Señores, yo llamado tus señorías: has de saber que blanca no tienes. Ya te acuerdas que por colgar hombre el otro día, diste ducado. Agora he pensado una cosa y es que a chico con grande de tus señorías holgaré ahorcar todos los de la villa a medio ducado cada uno; pues no tienes haciendas».

Este cuento pasó literalmente a «La Silva Curiosa de Julián de Medrano, Cavallero Navarro» y después, retocado lamentablemente, a otros autores como Francisco Asensio, terminando en un relato inusitado.