El campo de concentración de Deusto fue, al igual que el resto de campos franquistas, un centro de detención ilegal y extrajudicial perteneciente a la administración militar utilizado para internar y clasificar, sin juicio previo, a los prisioneros de guerra y evadidos republicanos de la guerra civil.
Ubicación del campo
Un informe del Patronato Administrador de los bienes incautados a los jesuitas de 31 de agosto de 1932 en el que se enumeran los inmuebles expropiados a la recién disuelta Compañía de Jesús, incluye entre los mismos a la Universidad de Deusto que quedó a partir de ese momento en manos de la República.
De este modo, la que había sido la única universidad privada de la villa bilbaina pasó a ser cuartel de milicias al principio de la guerra y campo de concentración para prisioneros de guerra presentados y capturados en zona republicana y regentado por la Inspección de Campos de Concentración, en adelante ICC, dirigida por el coronel golpista Martín Pinillos, que se constituyó el 28 de mayo de 1937 en Burgos, por Decreto nº 281, para regular todo lo concerniente a los prisioneros de guerra.
La Universidad Comercial; que había sido creada por iniciativa del jesuita Luis Chalbaud y de la financiación de Pedro de Icaza que había heredado el dinero de sus tíos, los hermanos Aguirre, creando para tal efecto la Fundación Vizcaína Aguirre; se convirtió a partir de 1937 en hospital de prisioneros de guerra y en campo de concentración.
Creación del campo de concentración
La autoridad militar franquista improvisó en la capital vizcaína la Prisión Militar de la Universidad de Deusto, con el mismo fin que otros centros creados en el resto del Estado. Por citar sólo los del entorno más inmediato, en Bizkaia existieron los de Orduña, Molinar de Carranza y Lezama; en Álava, los de Murguía y Sobron; en Gipuzkoa, el de Irun; en Navarra, los de Iratxe, el fuerte de San Cristóbal y Casablanca; en Burgos, los de Miranda de Ebro y San Pedro de Cardeña; en Cantabria, los de Santoña, Laredo, Corban y Santander.
La denominación del campo de Deusto en la diversa documentación militar analizada es variable en función de la institución de la que proceda y de la fecha. Aunque en un principio, en diciembre de 1937, hay unanimidad para referirse a este centro como «Prisión Militar de Deusto», es a partir del primer trimestre de 1938 cuando empezamos a encontrarlo con nombres diferentes. En un documento de revista militar firmado en Burgos en marzo de 1938, se le denomina «campo de concentración de prisioneros de Deusto». En los partes de bajas por defunción realizados en el propio hospital de Deusto y fechados en octubre de 1938, figuraba como «Hospital Militar de Prisioneros de Guerra de la Universidad de Deusto» y, en la documentación del Tribunal de Cuentas de diciembre de 1939, se lee: «Campo de Concentración del Hospital Militar de Guerra de la Universidad Comercial de Deusto».
A modo aclaratorio, Deusto tuvo dos partes diferenciadas, el hospital ubicado en La Comercial y el campo de concentración instalado en el resto de edificios de la universidad. Este dato lo confirma una memoria de la Inspección de Campos de Concentración, fechada en abril de 1938, en la que se menciona tanto al «campo de Deusto» como el «Hospital Militar de Prisioneros de Deusto», creado este último por la necesidad de atender el enorme número de heridos que produjo la caída de Bilbao y la de Santander.
El campo de Deusto se formó en agosto de 1937 para albergar prisioneros de guerra, bien aprehendidos o bien presentados voluntariamente ante los militares sublevados y se creó con carácter provisional, con el fin de clasificar a cada uno de los recluidos en afectos o desafectos a los militares que habían perpetrado el golpe contra la República.
La descripción del campo de concentración de Deusto
Una memoria de la ICC fechada en junio de 1938 ofrecía la siguiente descripción: «Está situado en el local de la antigua Universidad de Deusto, en la misma ciudad de Bilbao. Dispone de amplias naves, pasillo y dos hermosos patios. Posee todos los locales apropiados para todas las dependencias. Dispone, además, de comunicaciones excelentes, pues son las de la misma ciudad de Bilbao. Se estima una capacidad para 2.500 hombres y, en lo referente a infraestructuras, goza de canalizaciones y de agua de bebida en buenas condiciones de potabilidad, aun cuando escasa, al igual que el agua de aseo, debido a las averías cometidas por los rojos separatistas en las conducciones. En cuanto a los retretes, éstos son abundantes y en buenas condiciones, aunque insuficientes para el número de prisioneros alojados y difíciles de limpiar por la escasez de agua».
Al principio, el campo disponía de contadores de agua, pero se averiaron y, desde entonces hasta el final de la vida del campo, el suministro se hizo a caño libre y a tanto alzado, según datos municipales. El alumbrado, sin embargo, era muy escaso y ocasionó muchos problemas de seguridad a los vigilancia del campo, realizada por guarniciones locales, por fuerzas de la Guardia Civil y por milicias franquistas, ayudados por voluntarios de las milicias de segunda línea de los Requetés y de Falange Española que también realizaron labores de custodia. Estos últimos percibieron de la autoridad militar tres pesetas diarias para comida, una ayuda que se suprimió el 1 de diciembre de 1938.
La clasificación de prisioneros en el campo de Deusto
Un informe dirigido a la ICC el 1 de septiembre de 1937 decía que era necesario «seleccionar cuanto antes el personal adicto con el fin de liberarlo, y por el contrario, internar en los campos y en prisión a los no afectos», pero dado el elevadísimo número de prisioneros y que continuamente estaban llegando nuevos a los campos, dicha clasificación se estaba realizando muy lentamente.
Para agilizar los trámites se nombraron dos tribunales clasificadores en Deusto. Al mando de dichas comisiones de clasificación se puso al Comandante Jefe Buenaventura Alegría Ezcurra, y comenzaron su actividad en octubre de 1937.
La labor de clasificación consistió en abrir una ficha a cada prisionero con sus datos: nombre, apellidos, descripción física, ideología, conducta, amor al trabajo y oficio, a la que se adjuntó el informe político social, emitido en su municipio de residencia, sobre las actuaciones realizadas por éste antes de la guerra. De los datos existentes en fechas concretas se sabe que:
A los considerados afectos, calificados con la letra A, los libertaron y los enviaron al frente franquista (en octubre de 1937 fueron 799; en noviembre de 1937 fueron 998; en abril de 1939 fueron 589 y en diciembre de 1939 fueron 51 prisioneros liberados).
A aquellos calificados como A-dudosos o B (incorporados voluntariamente a las filas republicanas, pero sin otra responsabilidad social política o común) quedaron en Deusto o fueron trasladados a otros campos para ser integrados en batallones de trabajo forzado (en octubre de 1937 fueron 336; en noviembre de 1937 fueron 613; en abril de 1939 fueron 553 y en diciembre de 1939 fueron 10 prisioneros condenados).
A los clasificados con las letras C y D (C-Jefes y oficiales del ejército enemigo capturados o presentados, señalados por actos de ilidad contra las tropas franquistas, y dirigentes destacados de partidos políticos o grupos sindicales enemigos del Movimiento y D- presuntos responsables de delitos comunes o contra el derecho de gentes), los enviaron a prisión (en noviembre de 1937 fueron 942 prisioneros condenados).
Prisioneros de guerra que pasaron por el campo
A falta de una cifra total de los hombres que pasaron por sus dependencias, de los datos existentes en fechas concretas, se sabe que en noviembre de 1937 había 2.910 prisioneros; en junio de 1938 había internados en Deusto 4.488 prisioneros, es decir, el doble de su capacidad; y en enero de 1939 hubo 1.275 prisioneros.
La vida y la muerte en el campo de Deusto
Los prisioneros asistían en formación y con la mano extendida realizando el saludo fascista cuando se izaba la bandera al amanecer y se arriaba a la puesta de sol. Para evitar que los prisioneros permaneciesen ociosos debían formar forzosamente, además de durante los actos de la bandera y a las horas de las comidas, en otras dos ocasiones diarias, una por la mañana y otra por la tarde, ocasiones en las que se aprovechaba para pasar lista, hacer lecturas y ejercicio físico. Finalizado cualquier acto debían dar tres vivas a España y al Generalísimo.
La ociosidad en el campo se evitó también con la creación de talleres de juguetes y de reparación de automóviles en los que trabajaron gratuitamente los prisioneros de Deusto. Por otro lado, tanto la correspondencia como el régimen de visitas sólo podían ser autorizadas por la Delegación de Campos, una vez acreditado el grado de parentesco con el prisionero.
Se castigaba con pena severa tanto los intentos de fuga como el incumplimiento de la obligación de los prisioneros de saludar a cabeza descubierta y utilizando el saludo fascista a los superiores.
La falta de espacio, de sanidad adecuada, la proliferación de chinches, piojos, la falta de higiene y la mala alimentación provocó enfermedades y fallecimientos. De este modo, la mortalidad en el Campo de Concentración de la Universidad de Deusto, incluyendo los datos del hospital militar asciende a 366 fallecidos entre 1938 y 1939. Entre ellos hubo un número importante de catalanes, valencianos, aragoneses y mallorquines, que, procedentes del Frente Aragón, habían llegado a Deusto entre marzo y abril de 1938, a raíz de la caída de Teruel.
Del total de 366 fallecidos, el 81 % era menor de 37 años y, de ellos, 119 fallecidos tenían menos de 25 años. Las principales causas de muerte fueron: septicemia, heridas por arma de fuego, herida de metralla, neumonía, tuberculosis pulmonar, síncope cardiaco y fiebres tifoideas.
Batallones de trabajo forzados procedentes del campo de Deusto
Deusto fue base para la constitución de batallones de trabajadores prisioneros. Allí se realizó el encuadramiento e instrucción de diversas unidades, que anteriormente se había llevado a cabo en el campo de Miranda de Ebro.
Además, salieron muchos prisioneros para engrosar los trabajos interesados por Regiones Devastadas entre 1938 y 1939 (40 para la reconstrucción y reparación de servicios municipales en Santa María de Lezama; 1.322 para trabajos de desescombro y reconstrucción de Gernika, Munguía, Zornotza-Amorebieta, Durango, Orozko y Erandio; 400 para obras y reparaciones en Bilbao, reconstrucción de puentes, nuevas vías, obras de vialidad e higienización solicitados por el Ayuntamiento; 200 para obras de reconstrucción del Cinturón de Hierro de Bilbao y 751 para el batallón minero).
Clausura del Campo de Deusto
Dicho campo permaneció activo hasta noviembre de 1939, si bien, por los datos encontrados en el Archivo de la Memoria Histórica de Salamanca, hay constancia de la existencia de prisioneros en dicho lugar hasta marzo de 1940. Apenas unos meses después, en noviembre de 1940, el gobernador civil de Bizkaia inauguraba en la Universidad de Deusto el curso académico 1940-1941 con 200 alumnos.
Ascensión Badiola Ariztimuño
Bibliografía:
BADIOLA, A., Cárceles y Campos de Concentración en Bizkaia 1937-1940, Donostia 2011. Txertoa (arg.)
BADIOLA, A., La represión franquista en el País Vasco. Cárceles, campos de concentración y batallones de trabajadores en el comienzo de la posguerra. En https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=47240
