Léxico

CALÍGRAFOS

Su importancia en siglos pasados fue excepcional en el mundo de los diplomas, decretos y documentos públicos en general. De ahí su interés entre los secretarios, notarios y escribanos vascos que llenaban los despachos reales y señoriales de la Corona de Castilla. Como observa muy bien el P. Legarda las dotes para el oficio de secretario se enumeran en aquel diálogo de Sancho Panza a su llegada a la ínsula: ¿Quién es aquí mi secretario? Yo, señor, porque sé leer y escribir, y soy vizcaíno. Y uno de los que presentes estaban, respondió: Con esta añadidura -dijo Sancho bien podéis ser secretario del mismo Emperador. El ejército de secretarios vizcaínos (vascos) no sólo ocupaba las secretarías peninsulares, sino las de Flandes, Italia e Indias. Paralelamente a los secretarios abundaban los calígrafos vascos. En el Diccionario de Calígrafos, de Cotarelo, abundan los apellido euskéricos, dispersos por todas las provincias y ciudades, sobre todo Toledo, Madrid y Sevilla. Algunos de estos calígrafos no se conformaron con ejercer su oficio rutinariamente, sino que fundaron escuela de tipo de letra ya desde el siglo XVI al XIX. Surgieron familias de calígrafos como la de García de Cortázar, oriunda de Ondategui (Álava). De entre todos destacan sin duda el durangués Iciar o Yciar, al que dedica Cotarelo más de 40 páginas y 17 láminas, Iturzaeta (1788-1853), de Getaria (Gipuzkoa), nacido en 1788 y Pedro de Madariaga. Desde luego a Ioannes de Yciar (1523 ó 1524). le cuadra perfectamente lo de "patriarca de nuestra letra" con que le califica Cotarelo. Han de citarse también a Felipe de Zabala, nacido en Marín (Léniz), su hermano Tomás, y J. M. Besnés e Irigoyen como más destacados. Legarda, a quien seguimos, nos dice que por el testimonio de Pedro de Madariaga, otro famoso calígrafo, se echa de ver que la profesión podía resultar lucrativa, ya que asegura que "un maestro de escribir hay en Vizcaya. que trae naves por mar, es decir, era armador. El arte caligráfico de Iciar se extendió por todos los ámbitos desde Zaragoza. En su Viaje al Parnaso lo cita con elogio Cervantes:Y con él Gaspar de Ávila, primero secuaz de Apolo, a cuyo verso y pluma Iciar puede envidiar, tener Sincero. También le encomia Ordóñez de Ceballos: "Fue mi maestro Juan Diciar que por haber sido tan famoso y haber enseñado a escribir al príncipe don Carlos, es justo nombrarlo". Iciar publicó en Zaragoza varios libros que se hicieron famosos. Los libros de estos calígrafos tomaron siempre por maestro a Iciar, que ya llevaba publicados la Orthografía práctica (1548), Arte Subtilissima (1549), y el Nuevo estilo de escribir cartas mensajeras (1569). Madariaga por su parte, ateniéndose a su sistema de escribir bajo los principios de "brevedad y libertad", había publicado en Valencia su Libro subtilisimo (1565). Don Juan Carlos Guerra se fijó en que Lope de Aguirre tenía una escritura, sobre todo la firma, verdaderamente caligráfica, y pensó que podría descender de una familia de notarios-calígrafos de Legazpi (Gipuzkoa). Sobre los vascos que escribieron música puede verse el libro del P. Donostia, Música y Músicos en el País Vasco, San Sebastián, 1951.

  • Legarda, P. Anselmo de: Secretario y calígrafos vizcaínos, en "Lo Vizcaíno en la Literatura castellana", San Sebastián, 1953, pp. 105-116
  • Cotarelo Mori, E.: Diccionario biográfico y bibliográfico de calígrafos españoles, Madrid, 1914-1916
  • Echegaray, C.: Calígrafos vascos: Juan de Iciar, Bilbao, 1914
  • Iciar, I.: Arte subtilissima. Zaragoza, 1550
  • Delgado, A.: Notable calígrafo donostiarra, "Euskalerria", 1916, pp. 107-113; Irurzaeta, íd., 1917, pp. 340-343·

Bernardo ESTORNÉS LASA