Militares

Blayney, Andrew-Thomas

Lord Blayney, Baron of Monaghan.

General inglés, onceavo barón de este nombre. Nacido el 2 de abril de 1784, fallecido el 8 de abril de 1834.

Fue hecho prisionero en 1810 por las tropas del general Sebastiani durante un desembarco en los alrededores de Málaga y enviado prisionero a Francia con buena escolta. Basado en esta experiencia publicó una memoria titulada Narrative of a torced journey through Spain and France as a prisoner of war in the years 1810 to 1814, Londres, 1814, traducida y publicada en Francia un año más tarde, al alemán también en 1815 y reeditada en Francia en 1909. En ella describe el general su paso por el País Vasco y su estancia en Baiona. Llegó a Baiona el 18 de enero de 1814 y encontró todos los hoteles abarrotados; pero gracias a cartas de recomendación, fue bien acogido en casa de los comerciantes Deluc, Boudier et Cie. El 19 fue a visitar al general Sol, comandante del ejército, y al general Quesnel, general de división, a quien llama, no sabemos por qué razón, jefe del estado mayor. Por otra parte recibió una acogida "friamente cortés".

El 20 de enero vinieron a decirle que el mariscal Bessieres, duque de Istrie, quería verle. Le recibió, dijo, primero con mucho orgullo, pero terminó por humanizarse y le invitó a comer al día siguiente. La comida fue exquisita, y el general inglés, que no despreciaba los buenos vinos, hizo honor a un cierto Madera, cuya caja se abrió especialmente para él. El general Blayney aprovechó su estancia en Baiona para recorrer la ciudad y sus alrededores. Vio varios navíos americanos en el puerto, que habían sido confiscados según el tratado de Berlín, y que acababan de ser comprados por los mismos americanos. Vio también siete "goletas" construidas en América pero con bandera imperial francesa; estaban preparadas para ser puestas a la vela y venían de equiparlas para llevar tropas a la isla de Francia y volver luego con productos de las colonias.

"Los equipos de estos buques consistían principalmente en novecientos reclutas que se habían reunido hacía poco por medio de una inscripción marítima y de los que se pretendía, sin duda, formarlos como marinos por medio de un largo viaje".

Aquí, las informaciones de Lord Blayney son inexactas, ya que se trataba de los famosos 'mouches' construidos en Baiona por orden de Napoleón.

"La ciudad de Bayona, dice, está a una legua aproximadamente del mar y de la confluencia de los dos pequeños ríos, el Adour y el Nive, que la dividen en tres. La entrada del puerto es estrecha y cerrada con una Barra peligrosa, donde la resaca es muy fuerte por los vientos del Oeste, pero que no deja de ser útil, ya que protege al puerto por el lado del mar. El comercio de Bayona era en otros tiempos considerable, pero la guerra y los decretos anticomerciales del emperador le han dejado un escaso cabotaje".

Es todo lo que el sabio viajero tiene que decir de nuestra ciudad. Es verdad que se recupera en la parte gastronómica y que nos da una receta para preparar el jamón de Baiona, buena de reproducir aunque sólo sea a título de curiosidad.

"Yo no debo omitir, en favor de los "gourmets", el mencionar el jamón de Bayona, y no he querido dejar la ciudad sin ver si, efectivamente, lo merecía. Como consecuencia yo hice preparar uno delante de mí, y como hay que saber bastante para cocinar bien un jamón, me hago la ilusión que los aficionados a la buena carne estarán contentos de encontrar aquí la receta: haced hervir el jamón en vino viejo del Rhin, durante un cuarto de hora por cada libra de peso, retiradlo y metedlo al horno durante el mismo espacio de tiempo, y estoy bien seguro que los epicúreos estarán de acuerdo conmigo en que no podría haber nada tan delicioso como un jamón preparado de esta forma".

El 27 de enero abandonó el país. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.