Inquisidor del tribunal de Calahorra encargado de averiguar en el caso de las brujas de Navarra de 1527.
Sus investigaciones tuvieron lugar en el valle de Salazar y aledaños: Roncal - Erronkari, Aezcoa, Luzaide/Valcarlos, etc. La relación de sus experiencias está contenida en una interesantísima carta que envió al condestable de Navarra, D. Iñigo de Velasco. En ella se basaron diversos historiadores tales como Fray Prudencio de Sandoval, el canónigo Llorente, Menéndez Pelayo, Castañeda, Amezúa y Baisac. Esta carta puede leerse en la prolija publicación que hizo de ella D. Julio Caro Baroja en Anuerio de Eusko Folklore, 1933, XIII, pp. 89-102, así como otros documentos relativos al tema. Reproducimos el agudo comentario de nuestro investigador sobre la actuación de Avellaneda:
"La insistencia con que Avellaneda habla al condestable de los males que producen los brujos, formando masas o multitudes considerables y el hecho de que su justicia se llevara a cabo en un momento tan crítico como el de la anexión de la monarquía navarra a la corona de Carlos I, hace pensar si tras este asunto que se nos muestra como un puro asunto religioso no habría su lado político, de suerte que los acusados serían en su mayor parte pertenecientes al bando de los antiguos reyes de Navarra, es decir, los agramonteses...".
En 1528 Avellaneda pasó a reprimir casos parecidos en Bizkaia.
