Léxico

ALUMBRADO

Bayona. Durante la edad media el alumbrado público no existía. El alcalde, Loup Bergonh de Bordeu, ordenó que quienquiera que saliera por la noche después del rebato, debía estar provisto de una linterna encendida. En algunas calles, una imagen de la Virgen estaba alumbrada por una luz trémula y hay que llegar hasta el edicto de enero de 1677, para que se establezcan linternas en las principales ciudades del reino. Dos años más tarde, se hacen adjudicaciones ante Asfeld, comisario de la marina, y Argoud, subdelegado, para la provisión de linternas, cajas, cerraduras, poleas, cuerdas, ganchos y otros objetos necesarios. La calle Pont-Mayou fue la primera en alumbrarse; la ciudad pagó por linterna, tres céntimos nueve denarios en 1757; tres céntimos tres denarios en 1767; tres céntimos seis denarios en 1770. En 1772 se comenzó a emplear faroles de una, dos y cuatro caras; precios, 18 fr., 30 fr. y 50 fr. Cada mechero consumía tres onzas de aceite por noche; algunos cuatro onzas. En 1774, la ciudad estaba alumbrada por 65 faroles que comprendían 85 mecheros, por 42 linternas y otras tantas velas. Era un gasto de alrededor de 3.000 fr. por año. Se alumbraba desde el primero de noviembre hasta el primero de mayo, exceptuando los días de luna. El presupuesto de 1820 comprende los gastos de alumbrado de 12.000 fr. Había, en 1819, 139 mecheros, de los que 107 estaban alumbrados todo el año, cada mechero a quince céntimos.