Léxico

ALMORA

Armura, Armorkora. Mitología. En Kuartango (Álava-Araba) se denominan almoras unos túmulos o montículos artificiales bajo las cuales se han descubierto dólmenes. Este nombre de almora parece figurar en los de armorkora y armira con los que son designados unos dólmenes de la sierra de Urbasa y de Atáun. El dolmen es llamado también Jentillarri, Jentiletxe, Morcuero, Murko, Treguarri. Ver TRIKUARRI y MAIRUETXE. Vasconia constituye una zona de concentración dolménica muy destacada en el SW. de Europa. Nuestros dólmenes son expresión y testigos de diversas fases de un proceso cultural de larga duración. Contienen ajuar de la edad del bronce, como puñales de este metal, botones de orificio en forma de V, puntas de flecha silíceas con aletas y espiga, hachas de bronce y de piedras de sección cuadrangular, cerámica campaniforme, etc.; pero también contienen ajuar más antiguo con flechas silíceas de forma triangular y con cerámica lisa o de surcos paralelos y pasta negra. La diferencia cronológica de estos dos ajuares en el país se halla comprobada por la situación estratigráfica de los mismos en el dolmen de San Martín (Laguardia). Por otra parte, la utilización del dolmen en su función fúnebre se prolongó hasta el período del hierro, como lo demuestran los restos de incineración de los cadáveres que hallamos en algunos de estos monumentos. Ver AIZKOMENDI. Los dólmenes son también soportes materiales de temas míticos que, enraizados en sus ruinas, han llegado hasta nosotros. El recuerdo de la introducción de la ganadería y la lucha de los primeros pastores con los cazadores indígenas ha sido perpetuado por el dolmen de Tartaloetxeeta (Cegama); el del robo de la primera semilla de trigo y de su consiguiente cultivo lo ha sido por la zona dolménica de Atáun; el de la llegada y propagación del cristianismo, por los dólmenes de Balenkaleku (Atáun-Alzania) y Jentillarri (Aralar). Ver KIXMI TARTALOETXEETA.