Este musulmán, Amil de la Marca del Ebro, se había apoderado de algunos bienes de Muza de Tudela en donde se había establecido. Muza, colérico, se lanzó contra Tudela con intención de apoderarse del Amil. Pero Abd Allah, acogido a la solidez de la fortaleza, sin presentarle combate, pidió ayuda al Emir Abderramán. Este envió a su hijo Muhammed y acampó junto a la plaza. Muza pidió perdón y volvió a ser confirmado en su puesto.
