Banderizo de Susunaga, el más esforzado en armas de su tiempo, según testimonio de Lope García de Salazar, quien cuenta que, siendo dicho Fortun tutor de Ordoño de Zamudio, su sobrino, niño a la sazón de tres años, gobernaba el solar por él, cuando fué requerido por Iñigo Ortíz de Ibargoen para que se quedara en su casa porque se recelaba de Ochoa de Butrón. Quiso excusarse de ello; pero "por la vergueña no pudo". Tomó 150 de a caballo y fué con él. Venció a Ochoa de Butrón y a su hijo que perecieron en la lucha. Al regresar al solar de Zamudio "como descabalgó del caballo", llamóle su sobrinito "Aitabichia" y contestó "Sobrino, si sopieres que bichias he ganado hoy para tí e para tu linaje, no te alegrarías, como te alegras". Fué condenado a destierro y estuvo gran tiempo en Güeñes de Salcedo, porque el linaje de Güeñes eran sus parientes; hasta la batalla de Ochandiano, en la cual mató por su mano a Alvar Díaz, Señor de los Cameros, y le tomó su caballo y armas, hazaña que le valió el perdón y, tomando el Señor de Vizcaya la loriga que fué de Alvar Díaz, que fuera muy afamada, diole por ella los "mortueros" de Erandio. Ref. Juan Carlos Guerra.
