Composers

Victoria, Tomás Luis de

Compositor de origen alavés. Nació en Ávila hacia 1540. y murió en Madrid en 1611.

Uno de los grandes músicos de todos los tiempos y el máximo representante, junto a Palestrina y Orlando di Lasso, del estilo polifónico vocal. Arana Martija (Música Vasca, 1976) aclara su ascendencia, objeto -al igual que muchas circunstancias de su vida- de antiguas confusiones historiográficas, como sigue:

"...Su padre era a su vez hijo de Hernán Luis Dávila y de Leonor de Vitoria, por lo que si entonces se hubieran formado los apellidos como ahora, el músico abulense debía haberse llamado Tomás Luis Suárez, tomando el primer apellido del padre y el primero de la madre. Quiso sin embargo mantener el de su abuela materna, Vitoria, hasta el extremo de que en sus obras firmadas pierde el apellido Luis, firmando Thomaso di Victoria, en forma italiana, o Thome de Vitoria y Maestro Vitoria, en forma castellana".

Formado musicalmente en la capilla de la catedral de Ávila, pasó a Roma, donde estudió simultáneamente teología y música. Ingresa en 1565 en el Collegium Germanicum, del que en 1573 sería director de canto y enseñanza. Fue alumno de Jacobus de Kerle y, en 1568, de Palestrina, al que sucedería como maestro de capilla del seminario romano. En 1575 el Colegio Germánico pasó al palacio de San Apolinar; Victoria compone con tal motivo los salmos Super flumina Babylonis y Confitemini. En este periodo, su actividad compositiva experimenta gran impulso; en 1576 aparece su colección de Misas, Salmos y un Magnificat. De esta época son asimismo sus Cantiones Sacrae. En 1579 entra como capellán al servicio de la emperatriz María de Austria.

Regresa a España en 1587 y es maestro de capilla del monasterio madrileño de las Descalzas Reales. En 1592 publica en Roma un nuevo libro de Misas.. Otras obras célebres del Maestro Vitoria son los magníficos Motetes de cuatro a ocho voces (1572), los Himnos (1581), el Magnificat de este mismo año o los Motetes aparecidos en 1585. El Officium Defunctorum, de 1605, una de sus obras más representativas, fue objeto de una reconstrucción litúrgica musical grabada en directo el 10 de agosto de 1996 en la Quincena Musical de San Sebastián (Coral San Ignacio dirigida por Jesús María Unanue), editada por "Aus-Art-Records". Esta obra compendia en técnica y expresividad la superioridad de Maestro sobre la escuela polifónica romana a la que perteneció. La estética de Vitoria refleja la tendencia expresiva y dramática, acentuada, propia de la época. Sus conceptos musicales, adelantados a su tiempo, dan más importancia a la introspección psicológica que a lo externo, mostrándose en ocasiones místico y en otras realista, como en sus Pasiones. Vitoria gozó de gran prestigio en Europa, sobre todo en los países germánicos, al contrario que en España, donde no alcanzaría en vida gran popularidad.