Industries

VICENTE GOÑI E HIJO

Antigua fábrica de cerillas fosfóricas de Tolosa (Guip.) descrita por Bustinduy, a finales del s. XIX, así: "Daremos al lector una idea de la fabricación de este producto industrial, que tan barato se vende en el comercio al por menor, y que llamará la atención del comprador cuando considere que la cajita de cerillas que a tan bajo precio adquiere, ha pasado por las manos de diez personas, y la cerilla sufre siete operaciones. En el primer salón de la fábrica donde el vapor turba el silencio del trabajo de los obreros, hay un tinglado que sostiene cuatro grandes cilindros o carretes de hilo, cuyos hilos pasan por cuatro pilas de hierro, en las que está la esperma o la estearina en baño de María para que se solidifique, y van a pasar a otros grandes carretes después de recoger la estearina. La operación se repite tres veces y la hace una sencilla máquina de vapor de un caballo de fuerza, que se alimenta de una caldera multitubular. Estos rollos de cerilla pasan después a formar otros mayores, que son los que se ponen en las máquinas cortadoras. El cabo de las cerillas se va colocando a cada golpe de pedal sobre una regla de madera, dentro de un cuadro grande de hierro; otro golpe de palanca corta la cerilla, y cuando la línea está completa, cae otra regla que sujeta a las cerillas cortadas y sirve de base a otra hilera, y así sucesivamente; cuando el marco está completo se retira de la máquina. En esta disposición parece un enorme cepillo cuadrado, cuyas púas son las cerillas aun sin fósforo. Varias son las máquinas de este género manejadas cada una por una sola persona; y hay en la fábrica otra máquina nueva, marsellesa, que simplifica mucho el trabajo, poniendo la cerilla, cortándola y dejándola caer al listón de sujeción con un solo golpe. Los marcos así dispuestos, pasan a otra sección. Sobre una mesa hay unas placas grandes, y sobre ellas el fósforo, adoptando la forma de un gran parche. Cada obrero coje un molde bandeja y le pone sobre la pasta fosfórica; y como las cerillas, colocadas perpendicularmente, sirven de base al marco, cada una de ellas recoge una gota de la pasta, que pasa a ser la cabeza fulminante o mixto, vulgarmente llamada. Estos marcos pasan enseguida a otra sección y se colocan en unos armarios giratorios unos sobre otros, pero sin tocarse, como las tablas de un estante. Cada armario tiene cuatro departamentos, uno de cada lado y en cada lado se pueden colocar 30 ó 40 marcos. Los armarios son muchos, y de noche se cierran herméticamente para evitar cualquier descuido. El aire, si el tiempo es seco, y si no una corriente de aire caliente conducido por un tubo estufa, seca las cerillas, que al día siguiente pasan a manos de los obreros para llenar las cajas. La confección de estas cajas es muy curiosa. Trabajan en esta sección mujeres, niños y niñas, y cada una hace una operación distinta. Para hacer sólo el cajoncito, una máquina corta el cuadro del fondo, otra los cuatro lados de una sola pieza, la cual la pegan las operarias; otras las que ponen el fondo, otras engrudan el cuadro de papel para forrarla, otra las forra; todo esto hecho con una rapidez vertiginosa, fruto de la mucha práctica de los obreros. En otro taller se confeccionan las tapas, doblando las hojas de cartón de suerte que quedan como canutos largos; forrados con las hojas litográficas o fotolitográficas, pasan a una máquina que corta una por una. De aquel taller pasan a otro, donde por medio de un mecanismo recoge uno de los costados un brochazo de cola, cayendo en un depósito de vidrio molido, con lo cual queda la caja con su lija o raspador para inflamar el fósforo. En otra sala grande y alrededor de una mesa, hay varias mujeres que llenan las cajas. Su pericia es tanta, que hablan y cuentan a la vez. En sección independiente y muy aislada se halla el laboratorio, donde se cuece y se hace el fósforo, dándole en las calderas el color que se desee. Esta fábrica elabora 30 clases distintas de cajas, y hasta los embalajes se fabrican en la misma, a cuyo efecto tiene su correspondiente taller de carpintería con todos los elementos necesarios. Es grande la importancia de esta fábrica de los señores Goñi e hijo, que han realizado grandes mejoras para trabajar en mayor escala, habiendo llegado a una gran producción". Ref. "I. G. F. S.", 1894, pp. 89-91.