Viajeros en los siglos XVI y XVII.
Andrea Navagero.
Navagero (1483-1529) fue un gran político veneciano, historiador y poeta latino moderno. Su aspecto más importante fue el literario principalmente por la conjunción Navagero, Castiglione y Boscán. Constituyó el engarce de nuestra literatura con la italiana, siendo la causa de los nuevos rumbos que adquirió la poesía española. Fue un gran timbre de gloria haber introducido en España el endecasílabo. Por otra parte, "la relación del viaje a España y sus cartas -según Menéndez Pelayo- tienen hoy más interés que toda su retórica ciceroniana. No hay viaje más ameno más instructivo y fidedigno que éste, entre todos los viajes extranjeros por España, durante el reinado de Carlos V y su hijo. Navagero es algo cáustico, a veces, pero su espíritu recto y bien equilibrado observa con serena objetividad los lugares y las costumbres, y la impresión que deja el viaje de simpática benevolencia sin rastro de los acerbos juicios de Guicciardini, ni las lisonjas, muchas veces impertinentes, de Marineo Sículo". El dux le hizo cronista de la ciudad de Venecia y bibliotecario de San Marcos y durante algunos años llevó la vida de los humanistas del Renacimiento. El senado de Venecia le encargó que compusiera la historia de la República veneciana en latín. Para nosotros tiene especial interés Il viagio fatto in Spagna et in Francia (1524-1526), impreso en 1563. El nombramiento de embajador de España se hizo el 23 de octubre de 1523. Pero no salió de Génova para Barcelona hasta el 6 de abril de ese mismo año. Sin grandes ornamentos literarios, con una prosa directa y escueta, narra y describe el autor todas las cosas que le llamaron la atención. Navagero vive un momento inigualable de la historia de Europa, de asombrosa vitalidad pública y de máximo esplendor literario. Este hombre -dice Menéndez Pelayo- tan exquisito y refinado en todo, se pasaba de exquisito y aún de inteligente en sus gustos literarios. Como súbdito leal sirve a la Señoría de Venecia, como italiano recela del creciente poderío de España. En la narración de su viaje tiene poca acogida la política española. Nos da cuenta detallada de las costumbres y la geografía, pero no dice nada de los acontecimientos políticos contemporáneos. El autor escribe extensas y muy atinadas observaciones sobre Vasconia. Nos habla de las ferrerías y de las forjas, debidas a la abundancia de hierro, de la densidad de población, de los plantíos de manzanos para obtener "el vino que llaman sidra", de los encinares y los fresnos con que fabrican las astas de las famosas picas vascas, de las que habla la historia guerrera; de la abundancia y variedad de peces, de la lengua vasca. Hace acertadas observaciones que coincidirán, más tarde, con las de Humbolt. De Navarra no habla más que en dos o tres ocasiones, haciendo alusión a su situación fronteriza con Vascongadas, ya que Navagero no penetró en este reino. Una vez, al estar en Barcelona y hablar de la escasez de pan y vino en esta región escribe que se debe a la escasez de gente, lo que atribuyen a la guerra que tuvieron con el rey don Juan, por causa de su hijo Carlos. Se refiere al rey de Navarra y Aragón, Juan II, y su infortunado hijo Don Carlos, el príncipe de Viana, a favor del cual se revelaron los catalanes contra su padre. Es interesante el párrafo en que describe el curioso tocado que llevan las mujeres en la región de Segura (Guip.), lindando con Navarra, único en España y que también lo usan las mujeres navarras.
En esta región las mujeres llevan a un arreglo de cabeza muy caprichoso: se envuelven ésta con una tela casi a estilo turco, pero no en forma de turbante, sino de capirote y van adelgazándolo tanto que le retuercen después la punta y hacen que resulte muy parecido al pecho, cuello y pico de la grulla; este mismo tocado está extendido por toda Guipúzcoa y dicen que también en Vizcaya, y no varía de una mujer a otra, sino en que con aquella especie de cresta hacen mil formas caprichosas, haciéndole semejar cosas diversas.
Rosmithal. Es interesante la narración o itinerario del célebre bohemio, barón León de Rosmithal, cuñado del rey de Bohemia, Jorge de Podiebrad, que subió al trono en 1458. El objeto de su viaje a España fue conocer las costumbres de los diversos países y estudiar la disciplina militar en cada uno de ellos, oficio principal de la nobleza de aquella época. Influyó también en su viaje el sentimiento religioso. Por eso describe con más detalle los templos y las imágenes famosas por sus milagros. Rosmithal salió de Praga el 26 de noviembre de 1465 con un acompañamiento de cuarenta personas y cincuenta y dos caballos. Las observaciones que hace respecto a la agricultura, a la industria y a las costumbres de Vasconia coinciden con las de Navagero. También coinciden con el viajero italiano el extraño modo de arreglarse el pelo las mujeres vascas. Bajo el nombre de Vizcaya comprende todo el País Vasco. "Esta región -dice- cercada de bosques altísimos se llama Vizcaya. Aquí vimos -añade- por primera vez a las mujeres y las mozas con las cabezas rapadas, salvo algunos mechones que se dejan de cabellos largos y su vestido es tan extraño que no lo hay semejante en ninguna de las regiones que visitamos".
Arnol Von Harff. Este peregrino alemán realizó varios viajes a fines del siglo XV por los santuarios más famosos de la época. Al lado del vulgo alemán que pedía limosna, también visitaban los santuarios gente noble con numeroso séquito, de criados y caballerías. Von Harff pertenecía a una noble familia del Bajo Rin. A los 25 años emprendió una larga peregrinación, de la que nos ha dejado un diario. Salió de Colonia el 7 de noviembre de 1496. En Vasconia, por la que pasa para ir a Santiago, ve aldeas incendiadas y las murallas de las villas y castillos destruidos y conquistados, consecuencia de las luchas civiles navarras. El Viajero alemán añade que en Vasconia, las mujeres llevan la cabeza vendada por arriba, como lo hacen en países paganos (alude a los turbantes de los árabes y los turcos) y llevan generalmente pieles hechas de manera extraña. Además las sirvientas y las muchachas van siempre en público con la cabeza rapada y al aire libre en la calle. Igualmente, nos dice en el País Vasco tienen una lengua particular que es muy difícil de escribir y de la que he conservado algunas palabras como las que voy a escribir.Copia nueve palabras vascas, las más comunes, como pan, vino, agua, etc. Aparece un dibujo muy curioso de dos mujeres: una con una especie de turbante enorme, y la otra con la cabeza rapada y una herrada en la diestra.
Madame d'Aulnoy. La condesa de Aulnoy nace en 1650, en el castillo normando de Barneville. Estaba emparentada por parte de su padre con las familias más linajudas de Normandía. Intervino en los asuntos de España. Con este motivo debió hacer algún viaje a España y seguramente tomó parte en el viaje de su hija a Madrid, con ocasión del matrimonio de Carlos II con María Luisa de Orleans. Este viaje a Madrid le dio materia a María Catalina para dos libros: Relación del viaje de España (1679) y Memoria de la Corte de España. Del viaje de España hizo grandes elogios el gran crítico Hipólito Taine. Nos dice de la obra que está "libre de afectaciones, observa sin esforzarse y condena o alaba con discreción y cordura; no exagera ni se propone hacer una obra maestra: su relación parece una conversación y en ella resaltan las cualidades precisas de una mujer francesa de talento y bien educada". No se puede admitir tan fácilmente el que la condesa no exagere nunca, ya que lo hace con frecuencia. Pero así realza y da más interés a los defectos y virtudes. Podemos decir que lo que escribe está observado con una perspicacia sorprendente y pinta de mano maestra. Fueron muchas las ediciones que se hicieron en Francia y en Holanda de este libro de viajes e igualmente las traducciones al inglés y al alemán. Se tradujo también al castellano por Luis Ruiz Contreras y se publicó en Revista contemporánea (1891). Sobre Navarra hace únicamente alusiones muy rápidas e indirectas. Es de interés lo que nos dice de los navarros y vizcaínos con respecto a sus ínfulas de nobleza y cómo los hijos toman el apellido de su madre, cuando éste es más ilustre que el del padre. "Como los pueblos de Vizcaya y Navarra -escribe- se defendieron de la irrupción de los bárbaros, por la altura y aspereza de sus montañas, se tienen todos ellos por caballeros, hasta los aguadores. Ver VASCO-CANTABRISMO. En estas regiones, los hijos toman a veces el nombre de su madre, cuando es más ilustre que el del padre. Seguramente habrá pocas familias que no se hayan visto interrumpidas, y cuyo apellido y títulos de nobleza no hayan sido llevados por una hija única a otra familia". v. APELLIDO. Foulché Delbosc estudia en forma de edición crítica la influencia de este libro. Le llama la atención los supuestos "cerditos" que llevaban bajo el brazo las damas bayonesas. El párrafo dice: "Algunas damas que vinieron a verme tenían un cochinillo de leche (un petit cochon de lait) bajo el brazo, como nosotras llevamos nuestros perritos". Foulché Delbosc lo explica así: "Esta historia de los lechones parece demasiado extraña para ser cierta. ¿No habría algún malentendido? Cochino en vasco se dice charri y cherri. ¿No estarían estas damas dándose amorosamente el brazo con sus amantes, sus chéris? (queridos)". Justo Gárate aventura otra explicación: que esos cochinillos fueran de Indias, es decir, cavias o cobayas.
Andrea Navagero.
Navagero (1483-1529) fue un gran político veneciano, historiador y poeta latino moderno. Su aspecto más importante fue el literario principalmente por la conjunción Navagero, Castiglione y Boscán. Constituyó el engarce de nuestra literatura con la italiana, siendo la causa de los nuevos rumbos que adquirió la poesía española. Fue un gran timbre de gloria haber introducido en España el endecasílabo. Por otra parte, "la relación del viaje a España y sus cartas -según Menéndez Pelayo- tienen hoy más interés que toda su retórica ciceroniana. No hay viaje más ameno más instructivo y fidedigno que éste, entre todos los viajes extranjeros por España, durante el reinado de Carlos V y su hijo. Navagero es algo cáustico, a veces, pero su espíritu recto y bien equilibrado observa con serena objetividad los lugares y las costumbres, y la impresión que deja el viaje de simpática benevolencia sin rastro de los acerbos juicios de Guicciardini, ni las lisonjas, muchas veces impertinentes, de Marineo Sículo". El dux le hizo cronista de la ciudad de Venecia y bibliotecario de San Marcos y durante algunos años llevó la vida de los humanistas del Renacimiento. El senado de Venecia le encargó que compusiera la historia de la República veneciana en latín. Para nosotros tiene especial interés Il viagio fatto in Spagna et in Francia (1524-1526), impreso en 1563. El nombramiento de embajador de España se hizo el 23 de octubre de 1523. Pero no salió de Génova para Barcelona hasta el 6 de abril de ese mismo año. Sin grandes ornamentos literarios, con una prosa directa y escueta, narra y describe el autor todas las cosas que le llamaron la atención. Navagero vive un momento inigualable de la historia de Europa, de asombrosa vitalidad pública y de máximo esplendor literario. Este hombre -dice Menéndez Pelayo- tan exquisito y refinado en todo, se pasaba de exquisito y aún de inteligente en sus gustos literarios. Como súbdito leal sirve a la Señoría de Venecia, como italiano recela del creciente poderío de España. En la narración de su viaje tiene poca acogida la política española. Nos da cuenta detallada de las costumbres y la geografía, pero no dice nada de los acontecimientos políticos contemporáneos. El autor escribe extensas y muy atinadas observaciones sobre Vasconia. Nos habla de las ferrerías y de las forjas, debidas a la abundancia de hierro, de la densidad de población, de los plantíos de manzanos para obtener "el vino que llaman sidra", de los encinares y los fresnos con que fabrican las astas de las famosas picas vascas, de las que habla la historia guerrera; de la abundancia y variedad de peces, de la lengua vasca. Hace acertadas observaciones que coincidirán, más tarde, con las de Humbolt. De Navarra no habla más que en dos o tres ocasiones, haciendo alusión a su situación fronteriza con Vascongadas, ya que Navagero no penetró en este reino. Una vez, al estar en Barcelona y hablar de la escasez de pan y vino en esta región escribe que se debe a la escasez de gente, lo que atribuyen a la guerra que tuvieron con el rey don Juan, por causa de su hijo Carlos. Se refiere al rey de Navarra y Aragón, Juan II, y su infortunado hijo Don Carlos, el príncipe de Viana, a favor del cual se revelaron los catalanes contra su padre. Es interesante el párrafo en que describe el curioso tocado que llevan las mujeres en la región de Segura (Guip.), lindando con Navarra, único en España y que también lo usan las mujeres navarras.
En esta región las mujeres llevan a un arreglo de cabeza muy caprichoso: se envuelven ésta con una tela casi a estilo turco, pero no en forma de turbante, sino de capirote y van adelgazándolo tanto que le retuercen después la punta y hacen que resulte muy parecido al pecho, cuello y pico de la grulla; este mismo tocado está extendido por toda Guipúzcoa y dicen que también en Vizcaya, y no varía de una mujer a otra, sino en que con aquella especie de cresta hacen mil formas caprichosas, haciéndole semejar cosas diversas.
Rosmithal. Es interesante la narración o itinerario del célebre bohemio, barón León de Rosmithal, cuñado del rey de Bohemia, Jorge de Podiebrad, que subió al trono en 1458. El objeto de su viaje a España fue conocer las costumbres de los diversos países y estudiar la disciplina militar en cada uno de ellos, oficio principal de la nobleza de aquella época. Influyó también en su viaje el sentimiento religioso. Por eso describe con más detalle los templos y las imágenes famosas por sus milagros. Rosmithal salió de Praga el 26 de noviembre de 1465 con un acompañamiento de cuarenta personas y cincuenta y dos caballos. Las observaciones que hace respecto a la agricultura, a la industria y a las costumbres de Vasconia coinciden con las de Navagero. También coinciden con el viajero italiano el extraño modo de arreglarse el pelo las mujeres vascas. Bajo el nombre de Vizcaya comprende todo el País Vasco. "Esta región -dice- cercada de bosques altísimos se llama Vizcaya. Aquí vimos -añade- por primera vez a las mujeres y las mozas con las cabezas rapadas, salvo algunos mechones que se dejan de cabellos largos y su vestido es tan extraño que no lo hay semejante en ninguna de las regiones que visitamos".
Arnol Von Harff. Este peregrino alemán realizó varios viajes a fines del siglo XV por los santuarios más famosos de la época. Al lado del vulgo alemán que pedía limosna, también visitaban los santuarios gente noble con numeroso séquito, de criados y caballerías. Von Harff pertenecía a una noble familia del Bajo Rin. A los 25 años emprendió una larga peregrinación, de la que nos ha dejado un diario. Salió de Colonia el 7 de noviembre de 1496. En Vasconia, por la que pasa para ir a Santiago, ve aldeas incendiadas y las murallas de las villas y castillos destruidos y conquistados, consecuencia de las luchas civiles navarras. El Viajero alemán añade que en Vasconia, las mujeres llevan la cabeza vendada por arriba, como lo hacen en países paganos (alude a los turbantes de los árabes y los turcos) y llevan generalmente pieles hechas de manera extraña. Además las sirvientas y las muchachas van siempre en público con la cabeza rapada y al aire libre en la calle. Igualmente, nos dice en el País Vasco tienen una lengua particular que es muy difícil de escribir y de la que he conservado algunas palabras como las que voy a escribir.Copia nueve palabras vascas, las más comunes, como pan, vino, agua, etc. Aparece un dibujo muy curioso de dos mujeres: una con una especie de turbante enorme, y la otra con la cabeza rapada y una herrada en la diestra.
Madame d'Aulnoy. La condesa de Aulnoy nace en 1650, en el castillo normando de Barneville. Estaba emparentada por parte de su padre con las familias más linajudas de Normandía. Intervino en los asuntos de España. Con este motivo debió hacer algún viaje a España y seguramente tomó parte en el viaje de su hija a Madrid, con ocasión del matrimonio de Carlos II con María Luisa de Orleans. Este viaje a Madrid le dio materia a María Catalina para dos libros: Relación del viaje de España (1679) y Memoria de la Corte de España. Del viaje de España hizo grandes elogios el gran crítico Hipólito Taine. Nos dice de la obra que está "libre de afectaciones, observa sin esforzarse y condena o alaba con discreción y cordura; no exagera ni se propone hacer una obra maestra: su relación parece una conversación y en ella resaltan las cualidades precisas de una mujer francesa de talento y bien educada". No se puede admitir tan fácilmente el que la condesa no exagere nunca, ya que lo hace con frecuencia. Pero así realza y da más interés a los defectos y virtudes. Podemos decir que lo que escribe está observado con una perspicacia sorprendente y pinta de mano maestra. Fueron muchas las ediciones que se hicieron en Francia y en Holanda de este libro de viajes e igualmente las traducciones al inglés y al alemán. Se tradujo también al castellano por Luis Ruiz Contreras y se publicó en Revista contemporánea (1891). Sobre Navarra hace únicamente alusiones muy rápidas e indirectas. Es de interés lo que nos dice de los navarros y vizcaínos con respecto a sus ínfulas de nobleza y cómo los hijos toman el apellido de su madre, cuando éste es más ilustre que el del padre. "Como los pueblos de Vizcaya y Navarra -escribe- se defendieron de la irrupción de los bárbaros, por la altura y aspereza de sus montañas, se tienen todos ellos por caballeros, hasta los aguadores. Ver VASCO-CANTABRISMO. En estas regiones, los hijos toman a veces el nombre de su madre, cuando es más ilustre que el del padre. Seguramente habrá pocas familias que no se hayan visto interrumpidas, y cuyo apellido y títulos de nobleza no hayan sido llevados por una hija única a otra familia". v. APELLIDO. Foulché Delbosc estudia en forma de edición crítica la influencia de este libro. Le llama la atención los supuestos "cerditos" que llevaban bajo el brazo las damas bayonesas. El párrafo dice: "Algunas damas que vinieron a verme tenían un cochinillo de leche (un petit cochon de lait) bajo el brazo, como nosotras llevamos nuestros perritos". Foulché Delbosc lo explica así: "Esta historia de los lechones parece demasiado extraña para ser cierta. ¿No habría algún malentendido? Cochino en vasco se dice charri y cherri. ¿No estarían estas damas dándose amorosamente el brazo con sus amantes, sus chéris? (queridos)". Justo Gárate aventura otra explicación: que esos cochinillos fueran de Indias, es decir, cavias o cobayas.
