Lexicon

VENUS

En la Ora Marítima de Rufo Festo Avieno (finales del siglo IV), basada en el Periplo Massalliota (hacia 520 a. de J. C.) se cita el Veneris iugum, cabo de Venus. El historiador y arqueólogo alemán Adolf Schulten identifica este cabo con el de Higuer, en Hondarribia (Guip.), y para comprobarlo realiza excavaciones en 1926. Damos el resumen del informe realizado por el propio Schulten, traducido del alemán por Telesforo de Aranzadi: Una descripción de la costa hispánica, procedente del siglo VI a. J. C., obra de un navegante de la entonces potencia marítima Massalia, apunta en 3 sitios de la costa española un templo de Venus, es decir, de una diosa del mar, que en el original griego se llamaba "Aphrodite", lo que el traductor romano interpretó con "Venus". Los 3 sitios son: 1, un "cabo de Venus" al principio de la costa septentrional de España, así pues, donde la costa tuerce al poniente; 2 la islita San Sebastián a poniente de Gades, en la que había una gruta sagrada de Venus marina con oráculo, y 3, otro "cabo de Venus" en la punta sureste de España: en el cabo de Gata. Un 4.º templo de Venus conocemos por otras fuentes: estaba en el extremo oriental de los Pirineos, sobre el cabo Béar y todavía hoy se llama por la antigua diosa el vecino puerto Port Vendres ("portus Veneris"). Un 5.º templo de Venus debe de haber estado en la isla Sta. Marina delante de Santander, pues es evidente que la Sta. Marina no es más que la traducción a cristiano de Venus marina. Un 6.º templo estuvo 7 kilómetros al norte de Sagunto en la costa, a oriente de Almenara. ¿Qué circunstancias acompañan a esta Venus entronizada en cabos e islas de la costa española? De sus localizaciones junto al mar se deduce en seguida que era una patrona de la navegación, como la griega Aphrodite Euploia, la romana Venus marina. Ya mencionada en el siglo VI a. J. C., debió ser el culto de esta diosa del mar muy antiguo y proceder de un pueblo prehistórico, que en otro tiempo habitase y recorriese estas costas. Se puede pensar en los ligures, el pueblo primitivo del oeste, extendido antes por todo el oeste y también por las costas españolas. Y los ligures eran atrevidos navegantes; sus últimos descendientes, limitados al golfo de Génova, lo son todavía hoy; por desgracia, fuera del nombre, poco sabemos de esta antiquísima patrona de la navegación. Lo notable es que en la isla cercana a Gades fuese venerada en una gruta y diese oráculos. El don de predicción aparece también en otros sitios en las diosas marinas. En la isla Sena delante de Bretaña (hoy Sein) habitaban 9 vírgenes marinas, que mandaban en los vientos y pronosticaban a los navegantes. Y también Kirke, igualmente diosa marina de una isla solitaria, podía pronosticar. Mientras en lo referente, al sitio de los otros templos de Venus no puede haber la menor duda, la situación del "cabo de Venus" en la costa norte de España no estaba todavía asegurado. Los versos referentes al "cabo de Venus" en la Ora marítima de Avieno (traducción latina del periplo massaliótico), dicen: Procedit inde in gurgites Veneris iugum circumlatratque pontus insulas duas tenue ob locorum inhospitas. Aryium rursum intumescit prominens in asperum septentrionem. En castellano: "Luego avanza en el mar el cabo de Venus y las olas braman alrededor de dos islas, que están por su pequeñez deshabitadas. Más allá se levanta hacia el norte el cabo Aryium." Como el cabo Aryium, hoy cabo Ortegal, señala el extremo occidental de la costa norte española, señalará el cabo de Venus su extremo oriental, es decir, el cabo Higuer. Pero se podría pensar también en S. Sebastián o en Santander, donde está atestiguada la Venus marina. Con todo, el cabo Higuer merece consideración especial, pues avanza mucho en el mar y debía llamar la atención de los navegantes costeros de la antigüedad mucho más que a los de ahora. Sobre todo para los tartesios, que venían del norte, a lo largo de la costa francesa, era una marca importante, porque señalaba la flexión de la costa de la dirección sur a la occidental. Agréguese que también en Ptolemaios destaca mucho el cabo Higuer: se le señala como muy avanzado. Le llama "cabo de Oiasso", es decir, de Oyarzun, que está al oeste del cabo Higuer. Pero la decisión sólo podía darla una inspección local; había qué revisar el cabo Higuer y sus alrededores tras del rastro de un templo de Venus, pues por él debió llamarse "cabo de Venus",lo mismo que al cabo oriental de los Pirineos y la isla junto a Gades se adscriben expresamente templos de Venus. Invitado por la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid para unas conferencias me trasladé a España a primeros de abril de 1926. Algunas semanas antes del viaje me había dirigido al señor W. Niessen en S. Sebastián y le había pedido algunos datos sobre la región y su compañía para la pequeña expedición. A ninguna otra dirección mejor hubiera podido acudir y, si la inspección ha resultado tan bien, a quien primero tengo que agradecérselo es al Sr. Niessen. Ha preparado con la mayor atención el terreno y ha interesado a las autoridades, como a la Comisión de Monumentos de S. Sebastián, para la empresa. Todos habían prometido gustosamente ayuda. También la prensa se interesó por el caso y publicó artículos sobre la "Venus pirenaica". La primera meta era la pequeña iglesia de Sta. Maria de Guadalupe; aquí debia presumirse por de pronto el sitio del templo de Venus, pues es frecuente que los santos cristianos sean los sucesores de los dioses paganos y yo no conocía sobre el cabo más que una solo iglesia. Pero una vez llegados arriba se vio en seguida que nunca jamás podía haber estado allí una Venus marina, pues la iglesia no tiene vistas al mar, sino que está muy atrás. Había, por tanto, que acercarse a la punta del cabo. El coche llevó a lo largo de la orilla hasta el faro, por si se sabía allí algo de una iglesia o de un templo. Pero el torrero no conocía en aquella parte ni iglesia ni templo. Así pues a buscar más lejos! Entramos por una puerta majestuosa, adornada con escudo de armas, en el antiguo castillo, que está inmediato a la orilla y que se había edificado contra los piratas. Las ruinas están hoy habitadas por una familia y una escultural muchacha nos informó, desgraciadamente en sentido negativo: tampoco aquí se sabía nada de iglesia o templo en el cabo o en su proximidad. El caso era muy dificultoso; sin embargo, vino en ayuda un dios, la misma señora Venus, que se debió alegrar por nuestro interés hacia su templo. Porque cuando preguntamos a un anciano aldeano, que nos encontró, si no sabía nada de una capilla por allí, o de ruinas de un templo, señaló sonriendo hacia la altura del cabo y dijo, que allí arriba estarían entre la maleza los restos de una capilla de S. Telmo. De S. Telmo, el patrón de los navegantes! Esto tenía que ser! Probablemente era el santo marino el sucesor de la diosa marina. Un empinado sendero conducía penosamente a través del espeso matorral a la altura y, ved ahí! ante nosotros yacía un pequeño rectángulo de muros, verdaderamente en la punta más extrema del cabo, con una vista amplia sobre el mar y muy visible desde él. El sitio es el punto más alto del cabo (130 m.), ningún otro era más apropiado para sede de una diosa del mar. Resolví emprender aquí la excavación y el Sr. Niessen se encargo de buscar los obreros necesarios. Podía empezar la excavación. Había que dejar al descubierto los muros de la capilla y su interior y atender personalmente y con cuidado a las capas de terreno. La capilla forma un rectángulo sencillo de 10 x 6 metros. Solo existían verdaderos muros en los lados más hondos norte y oeste, en el sur y este había servido como base la peña para sustentar la parte superior, que era de arcilla al estilo del país. El muro longitudinal del norte enfilaba exactamente a Biarritz, donde sale el sol por agosto. Así pues el templo estaba orientado a la salida del sol, como es usual en los templos de la antigüedad y las iglesias cristianas. Pronto el rechinar de la azada interrumpió el silencio matutino y los muros empezaron a levantarse del suelo. Primeramente salió una capa de humus con tejas y debajo el pavimento de la capilla. Sobre él yacían varias tumbas, probablemente de marinos, que quisieron ser enterrados junto a su santo. Estas tumbas sólo contenían huesos, sin ninguna ofrenda. Luego apareció a una profundidad de0,80 m. una espesa capa de quema -indicio de que antes de la capilla había existido aquí un edificio más antiguo, que fue destruido por un incendio-. La tensión crecía. Y realmente salió a la vista pronto bajo la capa de quema la huella evidente de una construcción más antigua. Se hallaba bajo el muro norte, tajada en la roca, de unos 9 m. de largo y 0,30 a 0,40 m. de ancho, una ranura, cimiento evidente de un delgado muro de arcilla. Había necesitado esta labor de la peña para dar a la obra de fábrica una base plana. Ahora no cabía ninguna duda: la capilla de S. Telmo había tenido predecesora! Nos chocó que este edificio más antiguo estuviese con orientación algo diferente: su muro norte formaba con el muro norte de la capilla un ángulo de 10 grados. El edificio anterior había pues sido edificado cuando el sol salía unos 10 grados más al norte... No se hicieron hallazgos de ninguna clase, fuera de algunos pedazos de cacharro, pero bastante modernos. Siguió la continuación de la investigación arqueológica. Esta vez por mar, pues el antiguo navegante menciona en el "cabo de Venus" dos pequeñas islas deshabitadas y había que asegurarse de que las había cerca del cabo Higuer y que eran visibles desde el mar. Fuimos primero hasta el límite de las aguas francesas, luego vuelta atrás, para ver la costa en la dirección del antiguo navegante. Y he aquí! los dos islotes existían! Son las dos islas, que marcan la entrada de la bahía de Fuenterrabía (en que desemboca el río fronterizo Bidasoa): a oriente la isla de "Los Briquets", a occidente, inmediatamente bajo el cabo, "Amuitz". Así pues el cabo Higuer es en realidad idéntico con el "cabo de Venus"! A fin de agosto descendí segunda vez en Irún. De nuevo había preparado todo admirablemente el Sr. Niessen. La Comisión de Monumentos fue tan amable, que me invitó especialmente a continuar la excavación y tomó sobre sí todas las costas. Trepamos de nuevo el 23 de agosto a la capilla de S. Telmo, donde esta vez aguardaban 5 obreros. La excavación siguió su curso y al mediodía estaban libres los muros por todos lados hasta la peña,y también en el interior se había alcanzado la roca viva. No se halló nada nuevo, tampoco ningún hallazgo de la antigüedad, que hubiera sido de desear, algunos exvotos o una estatuíta de Venus marina. Pero también sin esto puede aseverarse, que aquí estuvo el templo de Venus. Pues asegurado está por los dos islotes el cabo Higuer como "cabo de Venus" y como San Telmo es un santo marino, puede presumirse, que su capilla está en el sitio del templo de Venus y el vestigio del edificio más antiguo, destruido por incendio, se relaciona con el antiguo templo. No debe uno figurárselo como magnífico templo de columnas, sino como pequeña y modesta capilla, apenas mucho más que lo que son hoy tales ermitas. En sí podría ser aquel edificio más antiguo otra capilla de S. Telmo, pero se hubiese conservado la antigua orientación al renovar la capilla, mientras que muestra otra orientación la nueva. Otra cosa había sido, pues, la más antigua, de tiempos mas lejanos, el santuario pagano.