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SAN JUAN

Anteiglesia del municipio de Atxondo, partido judicial de Durango, Bizkaia.
1981: 127; 1986: 142; 1991: 158.
La iglesia parroquial de San Juan de Axpe da nombre a esta barriada, un templo construido en el año 1552 y que tras varias reconstrucciones posee desde el punto de vista estilístico deudas barrocas y neoclásicas. Básicamente se presenta como una fábrica rectangular de una sola nave y cubierta plana de madera. Sus paredes encaladas tienen línea de imposta debajo del sistema de luces, que alternan entre el dintel y el arco de medio punto, salvo en su paño frontal que exhibe óculo. A los pies tiene coro con balaustre de madera y su cabecera recta no está marcada en planta. Al exterior su torre despunta por encima del resto de elementos y el pórtico que rodea la iglesia en sus lados oeste y sur tiene como piezas más notables tres columnas de mármol de orden dórico. Tiene dos accesos, siendo el principal el que se encuentra en el lado epistolar, de arco carpanel moldurado con grandes dovelas decoradas con cordón sogueado, al igual que la pila adosada a él. El segundo, a los pies, sigue las mismas líneas pero más simplificado. Los murales descubiertos en su cabecera y ocultos hasta el momento por el encalado y el retablo mayor representan a San Gregorio, Santa Eufemia, Santa Catalina, San Pedro y San Pablo y se podrían datar a fines del siglo XVI, momento en que harían las funciones de retablo, al carecer la parroquia de fondos para elaborar uno.

Contiene tres retablos, dos de ellos rococós, de igual factura variando únicamente las tallas que albergan: Nuestra Señora y San Juan Bautista, en el lado del evangelio y Santa Ana y San Joaquín, en el de la epístola. De pequeño tamaño, vienen caracterizados por la profusión de decoración vegetal y la presencia, típica en el barroco, de las columnas salomónicas. Son de la segunda mitad del siglo XVIII. El retablo mayor, de escaso valor artístico, tiene una cadencia clasicista muy decadente y teniendo en cuenta la fecha de realización (mediados del XVII), denota una falta clara de vanguardia estilística.

El caserío Elizalde, aunque en origen del siglo XVI, su renovación en el XIX no dejó nada del original, salvo un escudo en la parte trasera, un ejemplar curioso de cadencia medieval. Actualmente presenta los típicos elementos neoclasicistas (acceso y vanos adintelados, balcón, escasez de decoración, etc.).

Las escuelas, de estética neovasca y eclécticas en sus elementos, siguen las líneas de este tipo de arquitectura de principios del siglo XX, jugando con los volúmenes y los materiales (piedra, madera, ladrillo), y destaca la torre en el centro de su planta, que se yergue sobre el resto del edificio dándole un carácter medieval y semimilitar.

Manu CASTAÑO GARCÍA