Tribu que habitaba los valles montañeses de la Rioja y Cantabria en el s. VI; limítrofes con los suevos según el coetáneo Jordanés: «Quivus (Suevis) ante Gallicia et Lusitania sedes fuere, quoe in dextro latere Hispaniae per ripam Hispaniae porriguntur, habentes ab oriente Austrogoniam, ad occidente in promontorio sacrum Scipionis Romani ducis monumentum, a septentrione Ocanis, a meridie Lusitaniam et fluvium Tagum». (Jordanes: De Getarum sive Gothorum origene et rebus gestis). Los suevos ocupaban antes la Galicia y la Lusitania, que se extendían a lo largo de la ribera del mar, al lado derecho de Hispania, teniendo al oriente Austrogonia, a occidente, el promontorio en que se eleva la tumba de Scipión, general romano; al septentrión, el océano, y al mediodía, la Lusitania y el río Tajo... En el segundo año de su reinado el rey suevo Miro (570-583) ataca a los ruccones quizá tomando posiciones contra la política expansionista de Leovigildo, a quien, sin duda, temía y con quien procuraba hallarse siempre en buenas relaciones: «Post Theodimirum Miro Suevorum princeps efficitur regnans annis XIII. Hic bellum secundo regni anno contra Roccones intulit. Deinde in auxilium Leouigildi Gothorum regis adversus rebellem filium ad expugnandam Spalim pergit ibique vitae terminum clausit». (Isidoro, Hist. Suev., p. 302, cap. 90). Luego de Teodimiro fue hecho rey de los Suevos Miro, que reinó durante trece años. En el segundo año de reinado movió éste guerra contra los Rocones. Luego marcha a prestarle ayuda al rey de los Godos Leovigildo, empeñando en el sitio de Hispalis contra su hijo rebelde, y allí encontró término a su vida. El Biclarense llama arragones a los ruccones, originando toda una corriente de confusiones posteriores: «Miro Suevorum rex bellum contra Arragones movit» (Ex Joanne Abbate Biclarensi). Anacleto Ortueta hace unas observaciones a Henao sobre el nombre rucones, que son muy atinadas. «Este nombre no vendría de Río-Oja, como apuntan algunos autores, sino de Río-Oca. En efecto -dice-, creemos que Rucconia procede de Río Oca con la terminación latina -nia, contenida en Vasconia, Hispania, etc. (Riooca-nia-, Ruoca-nia-, Ruconia), como de río Vena -afluente del Arlanzón- se ha formado el nombre de Rubena; de río de Ibrillos, Rubrillos; de río de Cieza, Rucieza». Y ahora sí que encaja perfectamente la etimología de Oca dada por el mismo Ortueta en la p. 28 de su bella obra «Vasconia y el Imperio de Toledo». En efecto, a Oca se le dice también Vesga y en documentos históricos Besga (863), Ueska (1011), Vesice (y Vesica) (1063). El historiador Morales también localiza a los ruccones en la Rioja.
