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RONDA

Derecho. La realización de la ronda y la contrarronda fue un deber cívico de los habitantes de una plaza murada. Ello y la custodia de las puertas -guait, esguiguait y portalet-corriendo a su cuenta el servicio de policía y la seguridad de la ciudad. Estaba mandada por el alcalde, o en su ausencia por un teniente; uno y otro llevaban el título de capitán general de la ciudad, y tenían en su poder la custodia de las llaves. En la Bayona de 1315, todo hombre casado estaba obligado a hacer, una vez a la semana, el servicio de vigilancia y de guardia de las puertas, bajo pena de prisión y veinte sueldos torneses de multa. En caso de invalidez o enfermedad, o por otras causas legítimas estaba estipulado que el alcalde nombrase un sustituto que prestase el juramento de vecindad. Las gentes de la ronda debían estar armadas como en época de guerra; mientras durase la noche, no debían salir del recinto de la ciudad y los guardias de las puertas no debían abandonarlas. La ronda y la contrarronda debían circular día y noche, por las calles y en las murallas sin ruido, para no dar la alarma a los enemigos y malhechores. Si la contrarronda encontraba a la ronda dormida la primera vez, podía tomar sus armas y repartírselas; si la cosa sucedía una segunda vez, debía echar a los componentes de la ronda por la muralla y la tercera vez debía denunciarlos ante los regidores. La ronda, la contrarronda y la guardia de las puertas estaban mandadas por capitanes elegidos por los Cien Pares. Algunos años más tarde este servicio fue hecho por guardias de la ciudad nombrados por los Cien Pares y pagados por el tesorero. En 1740, el uniforme del capitán de la ronda consiste en chaqueta y pantalón de paño escarlata, adornos de terciopelo verde y los alamares de plata. Al mismo tiempo se añade un paraguas para el cuerpo de guardia de la ronda. En el s. XVII, las murallas, con ayuda de atalayas, garitas de madera o de galerías que iban todo a lo largo de las murallas, estaban llenas de centinelas, que debían dar la alarma o señalar todo peligro. Al mismo tiempo las rondas verificaban de cuando en cuando si los hombres estaban en su puesto y cumplían bien con su deber. En 1609 la ronda fija ocupaba aún los siguientes lugares: Saint-Esprit, 7 hombres; los Dominicos, 3; Mousserolles, 7; Notre-Dame, 4; la brecha de Saint-Jacques, 4; la Herradura, 3; una garita que no está nombrada, 6; la Torre de Sault, 3; la Pata de Mulo, 3; Saint-Léon, 6; la Boucherie, 3; Lachepaillet, 6; los Fosos, 3; la Torre de Nard, 4; el Piémont, 4. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.