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OVEJA

Las ovejas y cabras se hallan presentes en casi todos los yacimientos prehistóricos del País, desde el Neolítico, tanto en la zona septentrional (Arenaza y Marizulo) como en la meridional (Los Husos). La cuestión de las razas ovinas adquiere un valor geográfico si se relaciona el mapa de la repartición de estas razas al de las caídas de lluvias anuales; se constata entonces que en esta parte de la cadena pirenaica existen varios tipos de ovejas y carneros, morfológicamente distintos, cuyas aptitudes y área de extensión se hallan en relación directa con el grado de humedad de la atmósfera y del suelo. En el borde del océano, en el interior de una curva que, partiendo de San Juan de Luz, pasaría sucesivamente cerca de Labastide-Clairence, de Saint-Palais y de San Juan de Pie de Puerto, englobando el valle de Aezkoa, los altos valles del Erro y del Arga, después las pendientes superiores de la vertiente meridional de las altas cadenas, con la cuenca superior del Urkiola y al N. de Vitoria, donde vive una raza de carneros y de ovejas que los vascos del S. llaman comúnmente lacha (latza = "áspero") -vizcaína en Vizcaya-, y los de Iparralde Manex. Este dominio corresponde bastante exactamente con la zona de clima oceánico, de fuerte lluviosidad, a la cual se hallan muy bien adaptadas las ovejas de esta raza. De una talla que no excede 50 ó 60 cm., tienen la cabeza moteada, negruzca, las extremidades negras, la lana blanca, larga y caída, sobria, robusta, de aspecto un poco salvaje, ágiles como cabras; poco exigentes desde el punto de vista de la alimentación, no piden mucho heno en invierno y soportan alegremente el viento o la lluvia glacial, lo cual les permite pastar la hierba de las pendientes inferiores de las montañas durante una gran parte de la mala estación e incluso contentarse durante todo el año: este régimen convierte su lana en grosera, buena sobre todo para colchones, pero son muy buenas lecheras (12,5 litros por cabeza anual). AL E. y al S. de dicha región se extiende el dominio de otra especie de carneros y ovejas, la raza churra, llamada del lado francés basque, hacia Saint-Palais ardixuria. En Iparralde su límite oriental pasa al O. de Navarrenx y al E. de Santa Engracia; del lado español se encuentra lejos, al E. de Jaca, pero su límite meridional es aquí muy neto: pasa por el S. de Estella y de Tafalla. Las ovejas de este grupo sobrepasan una decena de centímetros la talla del grupo anteriormente definido; reconocibles por el perfil ligeramente chato, provistas de extremidades finas, se hallan cubiertas de una lana que, a diferencia de la de las lachas, es más sedosa y buena (entrefina) para el peinado y tejido. Habituadas, sobre todo en la vertiente S. de la cadena, a un clima menos húmedo que aquél al que se han adaptado las lachas, las churras no pueden permanecer expuestas a la lluvia tan fácilmente como las primeras ni esperar tanto como las otras la época de vuelta a los apriscos. Al contrario, se hallan perfectamente adaptadas a la montaña y cada verano suben hacia los puertos con prontitud. Al E. de nuestros Pirineos, del lado francés, y en el valle de Carranza, aparece otra raza de carneros y ovejas, la raza bearnesa cuyo perfil encorvado y rubio puede delatar un signo de parentesco con la precedente. Sus representantes alcanzan 80 cm. de alto, se hallan provistas de una lana de buena calidad, soportan peor la humedad que las churras pero más que ellas todavía gustan en verano de los altos pasturajes. Al SO. del dominio de las churras y al S. de una línea que, pasando al N. del valle superior del Ega, franquea el Zadorra cerca de Nanclares para dirigirse enseguida hacia el NO., se encuentra todavía otra raza de carneros y ovejas muy diferentes de las anteriores, la raza merina. De pequeña talla, cubierta de una lana blanca muy fina y rizada, los merinos son animales de comarcas sometidas al clima cálido y seco: se asustan del mar, incluso a larga distancia, lo mismo que de la montaña, y hay que tener el cuidado de recogerlos al corral cada tarde. Entre los dominios de las merinas, las churras y las lachas se extiende, de Irurzun a la extremidad occidental de Alava, al pie de la vertiente meridional de las altas cadenas en los bordes del valle superior del Arga, una zona intermedia de transición, caracterizada primero por el clima, entre el dominio de las merinas y el de las lachas.. Ya en su parte meridional, se encuentran lachas a veces solas, como en el valle de Améscoa, a veces mezcladas a las merinas como en el condado de Treviño. En cuanto a la parte septentrional -valle de Burunda y llanada de Vitoria- se encuentra un tipo de transición resultado del cruce de merina y de lacha, la raza serrana: como su nombre indica se halla mejor adaptada al medio montañoso que la raza merina y, por consiguiente, resiste menos fácilmente que ésta el calor; inversamente, soporta muy bien las intemperies y la humedad, mejor que la raza lacha. A diferencia con lo acaecido con otras especies ganaderas, la cabaña ovina ha permanecido, en lo tocante al cruce y selección de especies, dentro del mundo tradicional. Sin contar la producción del País Vasco continental del que no poseemos cifras, puede decirse que la cría de ovejas ha descendido notablemente en los últimos años. Número de cabezas de ganado lanar estimadas al 30 de septiembre de 1968. [Ref. R. N. de E.]:

Álava Gipuzkoa Navarra Bizkaia P.V. Cont.
Total cabezas 79.900 45.334 584.071 29.484 180.000 +/-
Menos de 1 año
De 1 a 2 años
Más de 2 años
- Machos
- Hembras
11.005
14.603
54.292
1.700
52.592
6.244
8.286
30.804
964
29.840
74.984
87.199
421.888
14.320
407.568
4.062
5.389
20.033
628
19.405
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La producción láctea en 1976 era en el País Vasco peninsular de 11.500 miles de litros cuyo 40 % era transformado en queso. En el País Vasco continental el 60 % de la producción se destina a la Société Roquefort. En cuanto a la producción cárnica Navarra y Guipúzcoa representan el 70 % del total del país. La lana es de calidad inferior y se comercializa como subproducto.

Ainhoa AROZAMENA AYALA