Religious Orders

ORDEN DE SAN JUAN DE JERUSALEN

Hospital antiguo de los caballeros hospitalarios de San Juan de Jerusalén, en Bayona (Laburdi), fundado desde los orígenes del barrio Saint-Esprit, que se encontraba emplazado enfrente de lo que después fue estación y en un lugar ocupado posteriormente por hermosas casas. Este hospital subsistió hasta 1786. A principios del s. XII los hospitalarios fundaron un hospital y una iglesia que encontramos ya mencionados en 1158 en el Libro de Oro de Bayona, a propósito de una transacción con el cabildo de Bayona. El hospital estaba atendido por hermanos predicadores, hermanos legos y por hermanas. El cabildo de Bayona tuvo problemas con este establecimiento. En un acuerdo preparado por el obispo de Dax, Fortaner, fue decidido que todo parroquiano de Bayona podía hacerse enterrar en la iglesia de San Juan mediante un legado a la catedral, y todo lo demás sería para el hospital. Si el legado no era suficiente se entregaría el tercio del total, legados y derechos de sepultura, hasta el séptimo día a la catedral, y los otros dos tercios al hospital. Por todo extranjero fallecido en Bayona y enterrado en San Juan, se entregaría a la catedral un cuarto, pero si el extranjero va a Saint-Esprit y fallece todo se quedará para el hospital; las armas y los caballos le serán adquiridos. El limosnero del hospital ha presentado, como es costumbre, a la catedral, el lunes de Pentecostés, su recibo con exclusión de los otros limosneros, pero traerá todo el producto de la limosna. En caso de prohibición general los Hospitalarios no abrirán su iglesia. En ella no se celebrarán ni ceremonias de purificación después del parto, ni esponsales, ni bodas, adoración de la Cruz, el Viernes Santo, etc. Y en cuanto a sus procesiones, los hospitalarios deberán hacer comprender a los parroquianos de Bayona que deben concurrir a las procesiones de la catedral. En 1593, la Corporación municipal se ve en la necesidad de advertir al comendador de San Juan que deben hacer reparar su iglesia. Hacia la misma época, se dice en una nota, las tierras y fosos de San Juan de Rhodes. Los feudos de la encomienda son muy numerosos; citaremos principalmente: Merignac y la fuente de Rolan; Darnail calle Sainte-Catherine; Belzunce, casa situada en la plaza; L'Oeil de le Houn, con su fuente. Donzacq, en la parroquia de Tarnos. Suhast, en Saint-Esprit; Laclau, calle Sainte-Catherine; el jardín de Estandeau, calle Maubec; la aparcería de Duc en Saint-Etienne-d'Arribe-Labourd; el terreno llamado le Campot du Fort, situado por encima de la iglesia, llamado antiguamente Saint-Simon; la casa llamada Arbre Louis; la casa de Pondepé; la casa de Pague de Het; el dominio llamado Behiz, más tarde Jean d'Amou, la casa llamada la Cabote o d'Aubergay. Entre las encomiendas señalaremos: Fray Juan Cortade caballero y religioso en 1633, Señor Fray Jacques Méré, sacerdote y caballero en 1670, etc. Vamos a destacar un precioso fragmento sobre la historia de Bayona escrito por M. L. Laborde que pinta muy originalmente la antigua y noble encomienda. "La orden de San Juan de Jerusalén había establecido un hospicio en Saint-Esprit. Los caballeros de Malta, brillantes hospitalarios, se mantenían al pie del Fuerte, conservando su apariencia mística y extendiendo alrededor de ellos un perfume de santidad. Recibían a los pobres y a los piadosos viajeros que iban a la ciudad episcopal de San León. En cambio ninguna orden religiosa resultaba más festejada, más adulada, más colmada de honores y presentes ni más digna de su reputación caballeresca. Los últimos vestigios de su hospicio desaparecieron muy tardíamente. Hacia 1830, la nave de la iglesia transformada en caballeriza apenas recordaba la poderosa y rica posesión de otras épocas. El gran movimiento político y social que nos arrastra no favorece las restauraciones de los monumentos del pasado. Me acuerdo de haber visto en mi infancia a unos funambulistas desplegar todos los recursos de su arte, en aquel lugar donde la orden de San Juan de Jerusalén había desplegado uno más casto y más conmovedor, el de la hospitalidad. Todo esto acentuado por la zafiedad grosera de los personajes, el lenguaje trivial, la vulgaridad de maneras, y gestos, agudizaban más la indignidad del espectáculo presenciado por un público escéptico, en el lugar que fue la nave de una iglesia. Más tarde se hicieron excavaciones en esta antigua nave, bajo las capillas ojivales que la decoraban a ambos lados, para retirar los esqueletos olvidados desde siglos. Los niños jugaban con las calaveras, que fueron todas echadas mezcladas en una inmensa fosa; el deán de la antigua colegiata de Luis XI las hizo transportar en una carreta el día de difuntos, al cementerio de Saint-Etienne. En nuestros días una grande y pesada casa en cuya planta baja hay un estanco y una posada se levanta frente a la estación de Saint-Esprit, en el mismo lugar donde brilló la orden de San Juan de Jerusalen. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.