Personalidad política alavesa. Nacido en 1750 y tras terminar su educación primaria pasó a Madrid. Ingresó en el cuerpo diplomático, y sucesivamente fue desempeñando cargos en distintas delegaciones y embajadas hasta que se le confió el de cónsul general en París, por el mes de diciembre de 1788.
El 10 de agosto de 1795 se hizo cargo de la embajada de España en París; el horizonte político se presentaba tan oscuro, que indicaba una próxima guerra entre las dos naciones. Ya tres años antes, con motivo del encarcelamiento de Luis XVI por los revolucionarios, se habían excitado los ánimos franceses para pelear contra la monarquía española. Por indicación del Rey de España Carlos IV, Ocariz dirigió al ministro de Negocios Extranjeros de Francia varias cartas, pidiendo la libertad del rey preso, y que se le autorizara para abandonar el territorio francés y retirarse a la nación más de su agrado; como recompensa, España prometía mediar para la terminación de la guerra entre Francia, Austria y Prusia.
Aunque Ocariz trabajó por librar al rey de la ejecución a que estaba condenado, una orden del día del comité revolucionario respondió desdeñosamente a las tentativas del alavés, y Luis XVI fue ajusticiado; poco tiempo después la Convención declaraba la guerra a España. Más tarde intervino en las negociaciones de paz hasta el 22 de julio de 1795 en que se firmó la paz de Basilea; pasó nuevamente a París, y de aquí fue enviado de ministro plenipotenciario a Estocolmo, donde permaneció hasta el año 1805 en que fue nombrado embajador en Constantinopla, y cuando se dirigía a esta ciudad falleció repentinamente. Luis XVII de Francia, queriendo premiar los desvelos de Ocariz en defensa de la vida de su padre, concedió a la viuda una pensión de 6.000 francos. Al morir dejó una colección de cartas que son documentos excelentes sobre la revolución francesa.
