Existen diferentes definiciones de Transporte y Movilidad sostenible, entre las cuales el Consejo de Ministros de Transportes de la Unión Europea adoptó en abril del 2001, una definición amplia basada en la propuesta del Centro para el Transporte Sostenible de Toronto.
La movilidad sostenible debe contemplar los siguientes objetivos:
- configurar un modelo de transporte más eficiente para mejorar la competitividad del sistema productivo.
- mejorar la integración social de los ciudadanos aportando una accesibilidad más universal.
- incrementar la calidad de vida de la ciudadanos.
- no comprometer las condiciones de salud de los ciudadanos.
- aportar más seguridad en los desplazamientos.
Un ejemplo de una actuación de movilidad sostenible es la movilidad responsable, que se puede traducir en acciones como desplazarse a pie, en bicicleta o en transporte público en lugar de en coche siempre que sea posible, compartir un coche entre varios compañeros para acudir al trabajo, utilizar el car sharing, etc.
Y también se pueden considerar actuaciones de movilidad sostenible todas las campañas y actuaciones para sensibilizar a la población o promover prácticas de movilidad sostenible.
Otra vertiente de la movilidad sostenible, es la que se refiere a los vehículos que se utilicen para los desplazamientos. Así, las investigaciones y desarrollos de tecnología que reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera, como los aplicados en vehículos eléctricos, híbridos o los vehículos con pila de combustible de hidrógeno, reflejan las tendencias de los próximos años en cuanto al desarrollo de vehículos sostenibles.
