(El Picuezo y la Picueza). Formaciones rocosas muy llamativas en Autol (Rioja). En una curiosa leyenda se dice que un hombre y una mujer que portaban en unos cestos uvas que habían sustraído, fueron interrogados. Con firmeza contestaron: «¡Qué Dios nos vuelva piedras si son uvas lo que ocultamos!». Dos fantásticos monolitos de extrañas y alucinantes formas surgirán en aquel lugar. Ref. Alfredo Gil del Río, La Rioja desde sus albores... (Zaragoza, 1972).
