Lexicon

LINGÜISTICA

Los pioneros. Hay que subrayar, sin embargo, la obra de Manuel de Larramendi merced a quien fueron publicadas la primera gramática (El imposible vencido, Arte de la lengua vascongada, Salamanca, 1729) y el primer diccionario (Diccionario trilingüe de castellano, bascuence y latín, San Sebastián, 1745). Ambas publicaciones representan objetivamente un avance real en el campo de la lingüística vasca. El s. XIX se caracteriza por un desarrollo importante de la investigación debido en gran parte a la obra de eruditos no vascos. El alemán Guillermo de Humboldt descubre el País Vasco y su lengua en un viaje que efectúa entre 1799 y 1801 . Gracias a su obra, que renueva las ideas tradicionales, la lengua vasca adquiere carta de ciudadanía entre los lingüistas y ello pese a que su teoría sobre el vasco-iberismo resultó errónea. Los trabajos del príncipe Louis Lucien Bonaparte, hijo de Lucien Bonaparte (hermano de Napoleón I), abren el paso a la investigación dialectológica, siendo aún en nuestros días una preciosa fuente de información. La clasificación de los dialectos y variedades de la lengua vasca y la Carte des sept provinces montrant la délimitation actuelle de l'euscara et sa division en dialectes, sous-dialectes et variétés, publicada en Londres hacia 1869-1872, siguen siendo todavía instrumentos de referencia obligada. No podría dejar de ser mencionada entre la de estos primeros, en la segunda mitad del s. XIX, la aportación de Louis Geze con sus Eléments de grammaire basque, dialecte souletin, suivis d'un vocabulaire basque français-basque (Bayonne, 1873), la del holandés Van Eys publicada entre 1865 y 1890, tanto desde el punto de vista gramatical como lexicológico, y los trabajos de Julien Vinson, menos lingüista que bibliógrafo o etnólogo. Achille Luchaire orienta sus investigaciones hacia el aquitano a partir de la onomástica mientras que en el último cuarto de siglo se alzan las teorías más curiosas sobre el parentesco del vasco con numerosas otras lenguas. Por otra parte, los importantes trabajos del lingüista alemán Hugo Schuchardt -que había aprendido el euskara en Sara- prefiguran la esperada era científica que marcará con su impronta la investigación del s. XX. No hay que pensar, sin embargo, que los mismos vascos hayan permanecido al margen de este capital movimiento de investigación lingüística. Entre los vascos tenemos que citar a Antoine d'Abbadie, gran mecenas de las letras vascas, primer presidente de la Société Linguistique de París, que publicó, en colaboración con Augustin Chaho, Etudes grammaticales sur la langue euskarienne (París, 1836); Lardizabal; los colaboradores del príncipe Luis Luciano Bonaparte, entre los que hay que destacar al capitán Duvoisin y al canónigo Inchauspe, y el navarro Arturo Campión con su Gramática de los cuatro dialectos literarios de la lengua éuskara (Tolosa, 1884).