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LACHEPAILLET

Barrio de la zona NO. de la ciudad de Bayona, Laburdi. También llamado de Tarrides, se extendía desde el de St. Léon hasta la orilla izquierda del río Adur. Muy poblado, principalmente por marinos y por corporaciones que comerciaban por mar. Sin embargo, el nombre de Tarrides era el que llevaba desde los tiempos más antiguos. Proviene de los Tarrides, especie de grandes navíos de transporte utilizados por los árabes en los puertos de la península y que los españoles terminaron por adoptar. Estos navíos, destinados a la carga de mercancías pesadas y embarazosas, eran en su mayoría de gran tonelaje, lo que no les permitía entrar en el puerto interior. Debían atracar en esta parte de la orilla y dieron poco a poco su nombre a esta nueva aglomeración. Lachepaillet ha dado lugar a las etimologías más fantásticas. A propósito del sitio de Bayona en 1523 por el ejército de Carlos V, Maine se expresa como sigue a este respecto: «Los ancianos y los niños, confundidos con los soldados, se presentaron en los muros, desde donde desafiaron a los asediantes; las mujeres animadas por el mismo estímulo formaron un batallón y se dirigieron hacia la calle de los Forgerons, detrás del obispado. Sus armas consistían en sombreros de paja, que en aquel tiempo se usaban. Los llenaban con piedras y arena y los lanzaban sobre aquellos que intentaban escalar el muro; organizaron una horrible carnicería. Otras se encargaron de forjar armas y fue durante este sitio cuando inventaron e hicieron el primer uso del arma mortífera denominada Baïonnette. Los enemigos, extrañados al ver combatir a mujeres tan temibles como las tropas disciplinadas, levantaron el sitio y su ejército, debilitado, pasó el Bidasoa. El mariscal Lautrec, humano y generoso con los vencidos, mandó buscar en las fosas y en el barrio de los Agustinos, llamado Saint Léon, a los heridos. Ordenó que se les procurase los mismos cuidados que a sus propios soldados. Las viviendas que quedaban en el barrio de los Agustinos, que desde el martirio de San León, llevaba este nombre, fueron completamente destruidas por orden del mariscal. Los materiales de este barrio y los que quedaron del convento y de la iglesia de esta orden, fueron empleados por el mariscal De Vauban en la reparación de los muros hundidos de las fosas de la puerta de España y demás fortificaciones. El pequeño fuerte, en el que descollaron el valor y la energía de las mujeres, tomó el nombre de Lachepaillet, que según el lenguaje del tiempo, significaba: Lâche et jette ton chapeau de paille chargé de sable et de pierres. «Suelta y tira tu sombrero de paja cargado de arena y de piedras». La explicación del nombre del barrio de Lachepaillet tal como nos ha llegado a través del cronista, es tosca en demasía. No queremos poner en duda la valentía y el humor guerrero de los bayoneses. Este hecho es histórico y si se hace referencia a los diferentes sitios de Fuenterrabía, se verán las mismas muestras de bravura entre las mujeres de esta pequeña y heroica ciudad. Pero es difícil de creer que el barrio tomara su nombre en esta ocasión, ya que lo encontramos citado varias veces en nuestros antiguos papeles bajo este nombre, sobre todo en una carta del cabildo de Bayona que data de 1546 y que habla del Portau de Lachepaillet, lo cual nos es suficiente, sin tener que citar documentos más antiguos. Además Maurin comete un grave error diciendo que los pailhets eran sombreros de paja. Eran una especie de capuchas de paño, muy a la moda entre las bayonesas de la edad media y que la corporación de la ciudad incluyó varias veces en sus más severas leyes suntuarias. En el siglo XIII el barrio de Tarrides, aunque no estaba provisto ni de murallas ni de torres, como el barrio de St. Léon, estaba a pesar de todo casi tan poblado como este último y los censuarios de la catedral, citados en el Livre d'Or, son allí numerosos. La enunciación de los lugares, en el siglo XIII, nos señala en el barrio de Tarrides o de Lachepaillet, la calle de Tarrides, la escalera del mismo nombre y finalmente la calle Thibeau. El único edificio de cierta importancia existente en el barrio durante tantos siglos, era el convento de los carmelitas. Se encontraban también en este mismo barrio, y citados en el Livre d'Or, el sector de Pigosèque, otro que llevaba el nombre gascón de Casau-loncs, el molino de Podelis, la calle de los Cautéres o de los Chaudronniers. El barrio sufrió el mismo destino que el barrio de St. Léon. Lo mismo que éste, fue víctima del sitio llevado a cabo por el rey de Castilla y sus innumerables talleres de construcción naval que bordeaban la orilla izquierda del río Adur, sus establecimientos para la fundición de grasas de ballena, trabajo que aún no se sabía hacer en alta mar, fueron casi abandonados por el comercio. Finalmente fue quemado en 1451 después del ataque a la ciudad. El gobernador de Bayona había hecho rodear el barrio con una fosa y colocar empalizadas. El gran edificio que servía de convento a los carmelitas fue fortificado y provisto de una fuerte guarnición. El 14 de agosto las tropas francesas asaltaron el barrio y a pesar de la dura lucha, se apoderaron de la iglesia de los carmelitas que había sido valientemente defendida. Las guerras de 1512 y 1523 le dieron el último golpe y terminó por quedarse tan desierto como el barrio de St. Léon. Los carmelitas terminaron por establecerse en la puerta de Verger y las ruinas de su convento se veían aun antes de los trabajos realizados por Vauban, un poco detrás del camino de España y sobre la izquierda de la obra que cubría al Cháteau Vieux. En su lugar se cavó el largo foso que aún podemos ver hoy. Cuando Vauban ordenó en su estudio sobre las fortificaciones la demolición de las casas existentes fuera de la plaza, el barrio de Lachepaillet contaba aún con varias heredades, casas, campos, que señalaremos brevemente. En primer lugar se demolió una bodega que se encontraba a orillas del río Adur y después una cordería muy importante con una gran casa, cerca de la contraguardia del Château-Vieux, estimada en 1.732 l. Venía después una tierra de labor con una casa que pertenecía a François Derdoy, secretario de la ciudad, y situada sobre el terreno actual del foso. Dos casas en el Glacis, situadas en la punta de la contraguardia del Cháteau-Vieux, en el lugar donde estaba el antiguo convento de los carmelitas, una utilizada por los religiosos y la otra que servía de granja y cuyo valor se estimaba en 4.070 1. Aquí nos encontramos con los restos del famoso atrincheramiento de Lautrec, que abrazó a todos los barrios después del sitio de 1523: «además se acotó y se pusieron nuevos límites a la parte de los jardines más cercanos a la plaza, a cambio de lo cual se entregó a dichos PP. carmelitas el terreno ocupado por la muralla, el foso del atrincheramiento llamado de Lautrec levantado durante el reinado de Francisco I en 1523 y que pertenecía al rey, quien habitaba antaño la parte de dicho jardín, con el permiso de poder gozar en el futuro como si les perteneciera a condición de construir un camino de 18 a 20 pies de largo, entre dicho terreno donado a cambio y la heredad del señor Hayet, canónigo, para la comunicación del terreno de Dauglade con la ciudad. Con la construcción de la contraguardia del Cháteau-Vieux desapareció un bonito jardín que pertenecía a Ana de Compaigne así como una pequeña casa; otra casa con jardín perteneciente al obispado de Bayona y estimada en 650 1.; una heredad llamada la Vignotte situada en los Glacis de Lachepaillet y que tenía un bonito jardín, cortado por bellas calles de árboles y de macizos de yerba, según era la moda. Finalmente señalaremos dos casas y una heredad que pertenecían a Jean de Moracin, la heredad de Pierre Rol, con dos casas, una parte de la viña de Bénac, y otras tantas que nos vemos en la obligación de pasar por alto. Sobre el vasto lugar que quedó despejado a consecuencia de tanta demolición, se estableció el Glacis de Lachepaillet. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.