Barrio del municipio de Ajangiz (Bizkaia).
La Ermita de San Juan Bautista es un pequeño edificio de estilo popular y bien restaurado, que al exterior se presenta adaptado al desnivel del terreno y con dos pórticos sobre pies derechos de madera y basas piramidales, a ambos lados de su planta alargada, si bien el del muro derecho es más corto en su progresión hacia la cabecera. De mampostería, salvo esquinales, presenta tejado a doble vertiente que se prolonga en los pórticos y pequeña espadaña en su testero para albergar una campana y rematada en cruz. Tiene varios vanos adintelados en su muro norte y su interior conserva la viguería vista de su estructura. A este mismo muro se adosa un pobre retablo de factura popular con reminiscencias clasicistas que en sus tres nichos alberga tallas de San Juan, San Martín y Santa Marina.
Las ruinas de la Ermita de Santa Marina, cercanas a la torre de Mezeta y que en tiempos pasados debieron pertenecer al conjunto de ésta, presentan algunos elementos tardo medievales, como un acceso cegado en arco ligeramente apuntado y bien dovelado y una aspillera, lo que pueden dar idea de lo que debió ser en tiempos pasados la importancia de la torre.
La denominada Torre Mezeta presenta hoy imagen de palacete neoclásico, y el único argumento para la denominación de torre es el asentamiento de este edificio sobre la antigua casa-torre de los Meceta, anteriormente perteneciente al linaje de Axangiz, fundadores de lo que hoy conocemos como esta anteiglesia. Su fachada principal, de buena sillería, presenta sistema de vanos adintelados tres por tres, siendo los del desván de menor tamaño y con un pequeño balcón en la mitad del piso central, siendo el resto de las fachadas de mampuesto con sillar en esquinas. Se cubre a cuatro vertientes y carece por completo de decoración alguna, lo que hace suponer su remodelación en palacete rural a lo largo del siglo XIX, aunque es evidente que conserva vestigios de épocas anteriores en sus muros.
Otros edificios a medio camino entre la arquitectura culta y la rural jalonan esta barriada, destacando la Casa Aristieta, actualmente caserío barroco, que aún conserva el escudo y que también fue ferrería. Tuvo adosada a uno de sus muros una pequeña capilla, y como elementos más interesantes posee patín exterior de sillarejo, con acceso en su primer piso y cubierta, en su fachada principal, sobre jabalcones de madera. Las ruinas de la Casa Larrucea, un gran caserón de mampostería con viguería de madera y una inscripción en uno de sus sillares con fecha de 1492 (es dudoso que se trate de su fecha de construcción, al menos de los restos que han llegado hasta nosotros), completan este apartado.
Caseríos. Destacan Urretxa y Enbeitia de entramado de madera, este ultimo conserva tres imágenes que anteriormente pertenecieron a la derruida ermita de Santa Marina.
Dos son los molinos de este barrio, los cuales aún conservan en buen estado su maquinaria, Estillotxa y Goikoerrota, el cual también da nombre a una antigua ferrería en las proximidades.
Manu CASTAÑO GARCÍA
Las ruinas de la Ermita de Santa Marina, cercanas a la torre de Mezeta y que en tiempos pasados debieron pertenecer al conjunto de ésta, presentan algunos elementos tardo medievales, como un acceso cegado en arco ligeramente apuntado y bien dovelado y una aspillera, lo que pueden dar idea de lo que debió ser en tiempos pasados la importancia de la torre.
La denominada Torre Mezeta presenta hoy imagen de palacete neoclásico, y el único argumento para la denominación de torre es el asentamiento de este edificio sobre la antigua casa-torre de los Meceta, anteriormente perteneciente al linaje de Axangiz, fundadores de lo que hoy conocemos como esta anteiglesia. Su fachada principal, de buena sillería, presenta sistema de vanos adintelados tres por tres, siendo los del desván de menor tamaño y con un pequeño balcón en la mitad del piso central, siendo el resto de las fachadas de mampuesto con sillar en esquinas. Se cubre a cuatro vertientes y carece por completo de decoración alguna, lo que hace suponer su remodelación en palacete rural a lo largo del siglo XIX, aunque es evidente que conserva vestigios de épocas anteriores en sus muros.
Otros edificios a medio camino entre la arquitectura culta y la rural jalonan esta barriada, destacando la Casa Aristieta, actualmente caserío barroco, que aún conserva el escudo y que también fue ferrería. Tuvo adosada a uno de sus muros una pequeña capilla, y como elementos más interesantes posee patín exterior de sillarejo, con acceso en su primer piso y cubierta, en su fachada principal, sobre jabalcones de madera. Las ruinas de la Casa Larrucea, un gran caserón de mampostería con viguería de madera y una inscripción en uno de sus sillares con fecha de 1492 (es dudoso que se trate de su fecha de construcción, al menos de los restos que han llegado hasta nosotros), completan este apartado.
Caseríos. Destacan Urretxa y Enbeitia de entramado de madera, este ultimo conserva tres imágenes que anteriormente pertenecieron a la derruida ermita de Santa Marina.
Dos son los molinos de este barrio, los cuales aún conservan en buen estado su maquinaria, Estillotxa y Goikoerrota, el cual también da nombre a una antigua ferrería en las proximidades.
Manu CASTAÑO GARCÍA
