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INVESTIGACIÓN

La ausencia de universidad completa y estable ha sido el factor determinante de la escasa actividad investigadora en el País Vasco de ambas vertientes. La Real Sociedad Bascongada de Amigos del País significó una encomiable excepción llegando esta entidad a alcanzar, durante el siglo XVIII, un alto nivel de especializaciones sobre todo científicas. La escasa actividad investigadora surge alrededor de los focos docentes e industriales. Desde hace muchos años, pero de forma más acusada en el período 1960/75, se ha trabajado en las tecnologías que requería la industria transformadora de los metales. Esto fue posible por el clima sociopolítico desarrollista y la elevada demanda interior e internacional. A todo esto se unió una apertura de relaciones con el exterior y la aprobación en unos casos y la compra en otros de los «know-how» de productos y producción más destacados sobre todo de los países de la Comunidad Económica Europea. Pero estas condiciones, en buena parte desaparecen coincidiendo con la crisis petrolera de 1974. En adelante, el empresario se tiene que desenvolver en un contexto muy distinto, con una demanda restringida y exigente, creciente competencia y en medio de una revolución tecnológica mundial. Yo no son suficientes los conocimientos tradicionales y los adquiridos por imitación o adaptación, -lo que, además, es cada vez más difícil- sino que es necesario el dominio de nuevas y complejas tecnologías y el manejo de la electrónica y las técnicas afines. El cambio de la anterior situación a la que imponen estas nuevas circunstancias es profundo y constante, es decir, requiere una actitud de permanente ajuste al entorno cambiante. Además, afecta a toda la sociedad vasca: desde nuestro sistema educativo hasta la gestión y funcionamiento empresarial. Y todos estos cambios y la adaptación de la sociedad a los mismos sólo es posible hacerlos a largo plazo, superando la fuerte resistencia al cambio.