El renacer de los años 30. Con la llegada de la década de los treinta asistimos a un renacimiento del hockey vasco. En la Copa Vasca de la temporada 1929-30 participaban los vizcaínos Athlétic de Bilbao. Baracaldo y Zugazarte, junto a la Real Sociedad, que sigue ostentando en solitario la representación guipuzcoana y que nuevamente se proclama campeón. Otra vez corresponde a los donostiarras medirse con un equipo madrileño en el Campeonato, tratándose en esta ocasión del Real Madrid. Se da la circunstancia de que en realidad sus jugadores son los componentes del potente Athlétic de Madrid, que se han pasado a su eterno rival, a raíz de unas disensiones surgidas en el seno del club colchonero. En esta ocasión la victoria sonríe a los vascos que se clasifican para la final. Se juega ésta el 13 de abril de 1930 y los donostiarras vencen por 1-0 al Tarrasa, consiguiendo Ignacio Londaiz el solitario tanto que supone el triunfo donostiarra. El equipo campeón lo forman Angel Azcona; Pedro Caro, Juan M. Elósegui; Sebastián Silveti (cap.), José Luis Ugarte, Javier Arbide; Rafael Elósegui, Antonio Juantegui, José Luis Abrisqueta, Ignacio Londaiz y Santiago Ugarte. La plantilla realista se completa con Antxon Arrillaga, Pepe Luis Segués, Francisco Gascue y Eduardo Arbide, siendo delegado Olegario Arbide, uno de los hombres a los que más debe el hockey guipuzcoano. En 1931, los hermanos Zulueta, Ganuza e Ignacio Núñez aportan nueva savia al club de San Sebastián, que es eliminado en los cuartos de final del campeonato de España. Surgen nuevos equipos en los primeros años de la década de los treinta, como el del Círculo de San Ignacio y el de Ondarreta e incluso el juvenil Alep que llega a medirse con los seniors. Forman en este joven equipo jugadores que paulatinamente se irán integrando en los primeros equipos donostiarras. Por lo que a la Real Sociedad concierne cuenta también con un equipo femenino, del que más tarde nos ocuparemos. Atocha es escenario de nuevo de muchos de los encuentros de hockey, pero también se juega en la playa y en un terreno ubicado en el Barrio de Gros junto al Garaje Massé así como en el desaparecido campo de Jolastokieta. Pese a la proliferación de equipos no se aprecia una mejoría ostensible en el hockey guipuzcoano y se inicia una nueva crisis que culminará con la práctica desaparición de toda actividad con la llegada de la guerra civil en 1936. Inmediatamente antes, en 1935, el equipo de la Real Sociedad juega en el campo de Loyola, pero llega la prohibición de jugar en ese terreno y se disuelve el equipo. Algunos de los jugadores, juntamente con otros que han practicado el hockey en su etapa universitaria en Madrid, forman el Berazubi, que juega en el flamante estadio tolosarra. Pero como puede deducirse su actividad es efímera y hay que esperar al final de la guerra en 1939, para volver a presenciar un encuentro de hockey.
