Capitán escocés que tomó parte en la primera guerra carlista al lado de la causa carlista. Nació en 1815 y murió en los Estados Unidos en junio de 1877.
Entró en Navarra por Urdax y en el ataque de Ormaiztegi ascendió a subteniente, obteniendo la Cruz de San Fernando. Cuando Lord Eliot se entrevistó con el general carlista Zumalacárregui (24 de abril de 1835) se sorprendió al ver entre los miembros de su Estado Mayor aquel joven escocés de origen alemán que habla correctamente varios idiomas. A la muerte de Zumalacárregui -24 de junio de 1835-, regresó a su patria, "no porque viese la causa perdida, sino porque mi adhesión hacia este Jefe constituía todo mi amor de soldado, este amor que, cuando se pierde, deja un vacío que no se llena jamás". Pasó la frontera dos días antes de la batalla de Mendigorría. En la primavera de 1837 aparece nuevamente en España. A principios de agosto figura en la expedición real entre Zurita y Mirambel. En este último lugar se presenta al Cuartel General con varias cartas de personalidades del partido de los "torys", en las que se pedía la revocación del decreto de Durango, que excluía del tratado Eliot a los legionarios extranjeros.
Finalizada la guerra carlista, su espíritu rebelde le llevó a luchar en el Cáucaso bajo la bandera del profeta Schamyl, que reunió todas las tribus para luchar contra Rusia. En 1849 se batió contra el Gobierno de Hungría al lado de Kossuth. Dominada esta insurrección partió para los Estados Unidos, interviniendo como general al lado del filibustero Walker. Finalmente, al estallar la guerra de Secesión americana, se unió al ejército de los confederados. En 1836 publicó en Londres un libro que le dio merecida fama, siendo traducido a varios idiomas: alemán, italiano, francés y castellano. La traducción castellana se llevó a cabo en 1935, bajo el título: Campaña de doce meses en Navarra y las provincias vascongadas con el general Zumalacárregui, por C. F. Henningsen, capitán de lanceros en el ejército carlista. Traducido directamente del inglés por R. Oyarzun, Madrid: J. Pueyo, 1935. Henningsen dedicó su libro a Lord Eliot, cuyo testimonio invoca como prueba de veracidad, así como el del coronel Gurwood y el del coronel Wilde. En su obra describe, no sólo lo que ha visto, sino todo lo que oye junto a sí. Dicho escrito recibió el beneplácito de los lectores entendidos, a pesar de algunos errores de cronología y toponimia, y su publicación dio lugar a que se ocupara la opinión inglesa de los asuntos carlistas y a que se discutieran en ambas Cámaras y en la prensa.
De esta obra se había publicado con anterioridad en castellano un extracto: Memorias de Zumalacárregui sobre las primeras campañas de Navarra, extractadas de las que escribió un oficial inglés al servicio de D. Carlos, por F. M. E, Madrid: Boix, 1839. Henningsen dibujó también el retrato de Zumalacárregui, el cual se tiene como el de mayor autenticidad entre los que de él han quedado. Azcona verá así a este interesante personaje: "Henningsen, que se distinguía por su belleza física y por su buen tipo, por la gracia de sus modales, la facilidad de su elocuencia, la soltura de su pluma y la extensión de sus conocimientos, era un virtuoso de la rebeldía, como aquel fraile que dejó escrito en sus memorias: "Contra el Prior, sea quien sea" (J. M. Azcona: Zumalacárregui, Madrid, 1946, p. 219). Ref. Jaime del Burgo: La Aventura Hispánica de los viajeros extranjeros, Ed. Gómez, Pamplona, 1963, pp. 52-55; J. M. Azcona: Zumalacárregui, Madrid, 1946, pp. 213-219; Jon Bilbao Bibliografía, "Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco".
