Documental cinematográfico que inició, sobre la mártir capital foral de Vizcaya, uno de los mejores documentalistas del cine de todos los tiempos, Robert Flaherty.
El propio realizador escribió el comentario y utilizó la cámara, dejando el montaje en manos de David Flaherty. Pero, por desgracia, todo el material rodado no llegó a su forma definitiva y quedó informe, de manera que en las filmografías normales del cineasta no se hace mención de él, aunque sí en las más especializadas y detalladas.
