Lexicon

GRITADOR, RA

Que grita, oiu-egille, oihu-egile (c.), oiulari (AN), oihulari (L), oihukari, oihutari (H.), oihuti (H.), oju egille (G), ojulari (L. M.), deadarkari (Az.), deihadarkari (H.), deadarti (Az.), karrankari (AN), ahakari (L, BN, S), iliskari (U); el que grita quejándose, izkolari (Az.).
Mitología. Hay genios que acusan su presencia mediante fuertes gritos o relinchos. Un basajaun que vivía en Mogulegorreta (Sierra de Gorbea) dio un oyu "grito". Una joven que segaba helecho en aquella montaña, le contestóijiji. El basajaun la secuestró y la condujo a su cueva. En el término de Kobatxoitturri (Ataun) los caseros de Artzate y sus vecinos estaban ocupados en cebar con combustible un horno calero que allí tenían cargado con piedra caliza. Una noche, en plena faena, oyeron un relincho que venía de lo alto de Iruzuloeta (lugar de Sierra Olatzaitz, donde a la sazón vivían unos gentiles). Uno de los trabajadores contestó: "mejor que pegar gritos fuera que vinieras aquí abajo a ayudarnos en nuestra labor". Entonces el gentil de Iruzuloeta lanzó un enorme peñasco que justamente cayó sobre el horno, despachurrándolo. Allí están todavía el peñasco y el horno calero ya inservible. En Aramaio recogí varios relatos en los que los oyulari nocturnos -lamias y otros genios- hacen pasar ratos apurados a quienes se atreven a contestarles. Así, uno de ellos dejó marcada la puerta de una choza de Laumugarrixeta al pegarle un manotazo justamente cuando acababa de refugiarse en ella un aldeano que se atrevió a contestarle. Es sabido que la casa es sagrada: está protegida por Dios y por las almas de antepasados. Quien se cobija en ella, goza del derecho de asilo. Ante su puerta tienen que detenerse cuantos tratan de perseguir a personas que se han refugiado en ella, incluso los genios. En Elorrio refieren una leyenda muy parecida. He aquí una de Aspe-Arrazola: "unas jóvenes que habían pasado el día cosiendo en un caserío, regresaban de noche a sus casas. Oyeron tres irrintzis (relinchos). Ellas contestaron a los tres. Miraron atrás, y vieron un objeto de fuego que se dirigía a ellas más veloz que el viento. Asustadas, entraron precipitadamente en un caserío que había cerca. En cuanto hubieron entrado, oyeron el ruido de un manotazo en la puerta. Al día siguiente vieron en la puerta marcas de cinco garras". Una variante de esta leyenda me fue referida en Lekeitio. Es la siguiente:Batix'en goruetan ixanda gabas etosanak idxuidxa entzun eben Larrazabal'en, eta erantsu eutseñ eurak be. Gero onatsago, Larretagan'ian, eta bardiñ erantsu eben. Baña urretxu entsun ebenian idxuidxa, estuturik ariñari emon eutsen, da ariñ-aringa etxian sartu, eta atia itzidxagas batera dxo eutsen sutagar etorrenak, bertan itxirik amar atsamarren markia. Urkiza-aurrekua da etxi au. (Unas mujeres que volvían de noche, después de haber estado hilando en el caserío Batix, oyeron un irrintzi en Larrazábal y ellas le contestaron. Después oyeron otro más acá, en Larretagan, y le contestaron del mismo modo. Mas cuando oyeron otro irrintzi más cercano, asustadas diéronse a la fuga y entraron en casa precipitadamente, y en el momento de cerrar la puerta la golpeó el que venía echando fuego, dejando en ella la marca de diez dedos. Esta casa es Urkiza-aurrekua). En Abadiño cuentan que en el alto de Gaztelu ninguno debe dar tres santzos (gritos o relinchos); de lo contrario, las lamias le secuestran. Mi informante de Liginaga me refirió lo siguiente: Ene anaya Bortiela juan eta ilhuntu ziozun bidian. Eta zinka bat egin zizun. Eta oihanetik errapostia uken zizun. Aitzina juan zuzun eta beste zinka bat egin zizun. Errapostia üken zizun beak lehena egin zian lekutik. Ibarrondoko olhara heltzian arregin zizun beste zinka bat. Eta olhara heltu zenian, erran ziezun beste artzainer: zuin zionden eni errapostu-emaile hoi? -Ez kuintia gu: Basajauna zian. Guk egin bageneza hemen, Basajauna hüna jin lite . (Iba mi hermano al Puerto y le anocheció en el camino. E hizo un relincho. Y tuvo respuesta desde la selva. Fuése adelante e hizo otro relincho. Tuvo contestación desde el sitio en que él dio su primer grito. Al llegar a la choza de Ibarrondo, hizo otro relincho. Y cuando entró en la choza, dijo a los otros pastores: ¿quién era ese mi contestador? -No éramos nosotros; era el Basajaun. Si nosotros lo hiciéramos aquí, pudiera venir aquí el Basajaun).Ref.: José Miguel de Barandiaran: Eusko-Folklore, 1922, p. 22-23;Ikuska, vol. 4, n.° 1-3, pp. 3-4.