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GRANADA

Historia. Las tierras occidentales del Reino de Pamplona desmembradas en 1179 y 1200 siguieron la política y las guerras promovidas por los reyes de Castilla. Así, ya en 1223, D. Lope de Haro rescata varios pueblos de Jaén y las vegas de Granada, pero es más tarde, en el siglo XV, cuando aparecen las fuerzas vascas como los vizcaínos Gómez de Butrón, Juan de Avendaño, los Leguizamón, los Asuas, Aguirres, Ochoa de Salazar con sus parientes y allegados, los Marroquíes, Madietas, Salcedos y como alférez del Rey, Juan Alvarez de Avellaneda, que el año 1431 pelearon en las mismas puertas de la ciudad de Granada. Antes de la conquista de Granada, hecho prisionero Boabdil el Chico, se le otorgan condiciones de sumisión en Vitoria donde se hallaba a la sazón el rey Fernando. Por el artículo primero se le otorgaba la libertad y sería reconocido como rey de Granada. Por el artículo segundo se declararía vasallo de los monarcas castellanos aragoneses. Esta capitulación establecía todavía hasta cinco disposiciones humillantes. Sin embargo, el rey de Castilla azuzó la discordia entre los moros, arte en el que se mostraba de ordinario muy competente. Granada fue tomada en 1492 con el concurso de los vascos occidentales. Boabdil, rey de Granada, fue transportado a Africa en una armada vizcaína mandada por Iñigo de Artieta. En la rebelión de moriscos de Albaicin, barrio de Granada, y los de Alpujarra se les tomó en 1569 el peñón de Frigiliana: entre los caballeros vizcaínos se distinguen Diego de Abendaño, Juan Ochoa de Navarrete, Pedro de Aldama, Juan de Sarabia y el capitán Guernica. Para tratar de la repoblación de Granada se reúne en Vizcaya Junta extraordinaria con asistencia de las villas el día 17 de abril de 1571 a fin de leer una real carta e instrucción de enviar pobladores a Granada y las Alpujarras y se toma el acuerdo de nombrar dos comisarios, uno por cada parcialidad, para ocuparse del asunto y prestar la ayuda debida. En Granada se descubren unas reliquias, monumentos sagrados y profanos, tradiciones y libros de supuesta antigüedad; mas pronto se echa de ver su falsía, y entre los falsificadores se encuentra el Padre Juan de Echevarría, y es el arzobispo de Granada, D. Pedro Antonio de Berroeta, quien sanciona el fraude. Ref. D. de Areitio, Los vascos en la historia de España, Bilbao, 1959; Labairu, Historia General del Señorío de Bizcaya. Bilbao, 1897.