Familia de plateros vitorianos. Rosa Martín Vaquero ha reconstruido la línea de cuatro generaciones de plateros con este apellido.
Ramón Fernández de Arróyabe y Ottadui (1796-1842), que nace en Azúa (Álava); era hijo de Juan y María, su padre era labrador y no se posee constancia documental de si ejerció la profesión de platero. Casó con Isidora de Osaba, natural de Guillarte (Álava), y es padre de Felipe.
Felipe Fernández de Arróyabe y Osaba (1843-1912), nace en Arriaga (Álava). Su profesión consta que es platero. Casa con Hilaria Aroma e Iturrate, natural de Murguía (Álava), y de este matrimonio nace Faustino.
Faustino Fernández de Arróyabe y Aroma (1877-1940), nace en Murgía (Álava). Su profesión es platero. Casa con Jacinta Foronda Pérez de Pipaón, natural de Labraza (Álava), y tiene nueve hijos, los dos mayores Enrique y Félix que continúan el oficio de platero.
Enrique y Feliz Fernández de Arróyabe y Foronda (1902-1970) (1904-1975). Nacen los dos en Vitoria. Plateros. Continúan el oficio familiar Miguel Ángel, José Antonio y Ricardo Martínez Fernández de Arróyabe, todos ellos hijos de su hermana Carmen.
Julián Fernández de Arróyabe y Orueta (1931-1985). Nace en Vitoria. Aprende el oficio de platero en el taller familiar con su padre Enrique y su tío Félix; de momento no sigue este oficio, pero a la muerte de su padre, acondiciona el "antiguo taller" que había heredado y efectúa algunos trabajos de confección de joyas y composturas. Aquejado de una enfermedad no siguió con el oficio.
Miguel Ángel (1948-), José Antonio y Ricardo Martínez Fernández de Arróyabe. Nacen en Vitoria. Continúan la profesión avanzado el siglo XX.
La familia se aposentó primeramente de la calle Portal del Rey, pero más tarde vivió en la calle de la Cuchillería nº 51, con su tienda y su taller. Se desconoce si la primera ubicación de este taller vitoriano sería en la calle de la Cuchillería, en el llamado después por ellos "taller antiguo". La placa existente a finales del siglo XX en la fachada de la tienda tiene la siguiente leyenda: "Casa fundada en 1850".
El taller de los Fernández de Arróyabe mantuvo una gran actividad no sólo local sino con otros plateros limítrofes. En los años 60, en el último sello de estampación de Félix Fernández de Arróyabe, ya no consta la denominación Platero, sino "Joyería-Relojería-Platería". Este cambio coincide con la muerte de los plateros Enrique y Félix, y el paso del taller al miembro familiar Miguel Ángel, a una nueva economía que hizo que dejaran de elaborar las tradicionales piezas de vajilla sustituidos por reparaciones de piezas de metales nobles, y limitados encargos particulares de pequeños trofeos de plata en los que prima más el valor material que el artístico.
- MARTÍN VAQUERO, Rosa. "Un taller vitoriano de plateros del siglo pasado que aun pervive: instrumentos y herramientas que se conservan", Cuadernos de Sección. Artes plásticas y monumentales. Donostia: Eusko Ikaskuntza, 1991.
