Cinematic

El Capitán de Loyola

Película española, realizada para Producciones Calderón, por José Díaz Morales, en 1948.

Es una selección de escenas y situaciones de la vida de San Ignacio de Loyola. Rafael Durán encarnó al santo guipuzcoano y junto a él Ricardo Acero prestó su rostro al santo navarro Francisco de Xabier. Manuel Dicenta era Pedro Fabro, Maruchi Fresno dio vida a la reina Doña Juana y el malogrado Manuel Luna revivió a Beltrán. La cinta empieza con un supuesto amorío de Iñigo de Loyola en la Corte de Arévalo. Después, a las órdenes del Duque de Nájera aparece en la batalla de Pamplona, donde cae gravemente herido. Es llevado a Loyola y tiene allá las experiencias divinas, que todo vasco conoce ya. Los nombres de Montserrat y Manresa, Salamanca y Alcalá de Henares son los sucesivos jalones hasta París, sus relaciones con Xabier, la fundación de la Compañía de Jesús hasta su residencia definitiva de Roma, donde termina también, al mismo tiempo que su vida y la película, una historia amañada entre Don Beltrán de Araoz y Marcelilla (Asunción Sancho) con la consabida conversión del malo de toda la película.

Aunque el tema se merecía mejor fortuna, la cinta, desde un ángulo crítico, no ofrece excesivo interés. Desde una perspectiva vasca, la presencia de uno de nuestros hombres más conocidos e ilustres es del máximo interés, el castillo de Pamplona se ha resuelto en simples decorados de cartón piedra y tanto el traslado a Loyola como su estancia ha evitado en todo momento todo escenario natural resolviendo todo en una sucesión de cielos y artesonados, realizados lejos del lugar donde sucedieron los hechos relatados.