El informe Hopkins. La Universidad estadounidense Johns Hopkins, llevó a cabo, en 1999, un estudio comparativo del sector no lucrativo, que abarcaba veintidós países europeos, latinoamericanos, así como Estados Unidos de Norteamérica, Japón, Australia e Israel.
Los investigadores entienden que las organizaciones que integran el sector no lucrativo de la sociedad civil, han surgido como consecuencia de la búsqueda de una vía intermedia entre las actividades regidas por las reglas del mercado y las del Estado, y abarcan ámbitos muy diversos, entre otros, los culturales, educativos, relacionados con la salud, servicios sociales, medio ambiente, desarrollo, derechos civiles, asesoramiento legal, actuaciones filantrópicas, ayuda internacional, confesiones religiosas y asociaciones empresariales, profesionales y sindicatos.
Además de su gran importancia actual, hay que destacar una clara tendencia creciente. Según el estudio Hopkins, en los veintidós países analizados y sobre la base de los datos de 1995, el sector no lucrativo representaba el 4,6% del Producto Interior Bruto (P.I.B.), empleando a 18,8 millones de empleos remunerados, que representaban el 5% del empleo total no agrario, el 9,7% de los servicios, el 30% de la ocupación del sector público.
Hay que señalar que se producen grandes diferencias entre países y regiones, tanto en la distribución del gasto social (1,1 billones de dólares estadounidenses en 1995), como en su destino por servicios, aunque predominan los de bienestar social. La mayoría de los ingresos provienen de las cuotas y cobros por los servicios prestados (40%), el sector público (33%) y las donaciones, el restante 27%.
Aunque en el futuro del sector lucrativo va a tener una notable influencia el marco legal en que va a tener que desenvolverse, todo parece indicar que va a seguir manteniendo importantes ritmos de crecimiento.
Los investigadores entienden que las organizaciones que integran el sector no lucrativo de la sociedad civil, han surgido como consecuencia de la búsqueda de una vía intermedia entre las actividades regidas por las reglas del mercado y las del Estado, y abarcan ámbitos muy diversos, entre otros, los culturales, educativos, relacionados con la salud, servicios sociales, medio ambiente, desarrollo, derechos civiles, asesoramiento legal, actuaciones filantrópicas, ayuda internacional, confesiones religiosas y asociaciones empresariales, profesionales y sindicatos.
Además de su gran importancia actual, hay que destacar una clara tendencia creciente. Según el estudio Hopkins, en los veintidós países analizados y sobre la base de los datos de 1995, el sector no lucrativo representaba el 4,6% del Producto Interior Bruto (P.I.B.), empleando a 18,8 millones de empleos remunerados, que representaban el 5% del empleo total no agrario, el 9,7% de los servicios, el 30% de la ocupación del sector público.
Hay que señalar que se producen grandes diferencias entre países y regiones, tanto en la distribución del gasto social (1,1 billones de dólares estadounidenses en 1995), como en su destino por servicios, aunque predominan los de bienestar social. La mayoría de los ingresos provienen de las cuotas y cobros por los servicios prestados (40%), el sector público (33%) y las donaciones, el restante 27%.
Aunque en el futuro del sector lucrativo va a tener una notable influencia el marco legal en que va a tener que desenvolverse, todo parece indicar que va a seguir manteniendo importantes ritmos de crecimiento.
