Perfil biográfico [1]
Nació en la localidad guipuzcoana de Ataun parroquia de San Martín; barrio: Astigarraga; casa Txatain-Enea el 31 de diciembre de 1911.
Sus padres fueron D. Francisco Mª Dorronsoro Barandiarán y Dª Manuela Ceberio Aldasoro.
D. Francisco era un agricultor culto, consciente de la necesidad de abrirse al mundo, de estudiar y conocer nuevas perspectivas; siempre se esforzó por dotar a sus hijos de un buen nivel de estudios, a pesar de los esfuerzos que ello supusiera.
Su madre bastante tuvo en criar sus ocho hijos; y sobre todo en la posguerra, en cuidar a sus dos hijos, que padecieron la plaga juvenil de aquella época, la tuberculosis, carente de un medicamento específico.
Casó con Dª Anastasia Zubillaga Azpiazu, maestra del barrio de San Gregorio de Ataun y el matrimonio sólo tuvo una hija, María Jesús en 1945, después de un parto complicadísimo de tres días de duración.
Falleció en el domicilio de la hija, en Oviedo, el 12 de mayo de 2001.
Formación
Cursó el bachiller en el internado de Lekaroz (Navarra), ingresando posteriormente en la Escuela de Veterinaria de Zaragoza, en octubre de1929, finalizando en 1934 con un brillante expediente.
Recuerda nuestro protagonista que la actividad académica, transcurrió, con muy pocas prácticas: en Anatomía, el contemplar el caballo de cartón-piedra, con sus músculos y huesos; en Histología, colorear algunos preparados; visitar alguna vaquería con D. Eduardo Respaldiza; algunas sesiones de herraje con D. José Lachos; y alguna visita al Matadero; esa fue la práctica que pudimos asimilar durante nuestros años de estudio.
En cuanto a otras actividades, como con la llegada de la República, surgió la Asociación de Estudiantes Vascos que, naturalmente, acogía también a los navarros; los anocheceres los dedicábamos a aprender algunas canciones y cantar en el Coro Vasco, con el incansable maestro Ion Oñatibia; incluso dimos algunos conciertos por la radio; también formamos un grupo de dantzaris y actuamos en un festival en el Frontón Zaragozano.
Juan participó junto a otros muchos estudiantes navarros y vascos, en el movimiento: Eusko Ikastola Nagusiaren Alde, a favor de una universidad para el País Vasco que, un verano, reunió en Bergara, a más de mil estudiantes universitarios vascos con la intervención de D. Ignacio Lojendio exigiendo la Universidad, que en estricta justicia nos correspondía, pero nos era negada por el poder central.
Durante las vacaciones en la Escuela de Zaragoza, Juan Dorronsoro cambiaba de maestro; en Ataun, tomaba el relevo en la docencia Vicente Larrañeta Chataigner, un clínico muy considerado y de mucha valía.
El año 1945, en compañía de D. Jesús Oquiñena Erro, entonces veterinario titular de Andoain, asistieron en Madrid a los cursillos para poder optar a plazas de más de 10.000 habitantes; el curso duró casi dos meses y medio.
Después vendría el Curso para Diplomados en Sanidad.
Actividad profesional
Ataun (Gipuzkoa). Por acuerdo municipal de 10 de junio de 1934 [2] , se anunciaba [3] la vacante, siendo alcalde D. Flavio Larracoechea Barandiarán, por renuncia de quien la desempeñaba; entre las condiciones indispensables, amén de titulación y otros méritos profesionales, estaba el conocimiento del idioma vascongado y entre las particulares, se valoraba por este orden, ser de Ataun, de Gipuzkoa o de alguna de las provincias vascas.
Sólo se registraría la solicitud de nuestro protagonista y la Corporación acordaba el 1 de noviembre de 1934 [4] su nombramiento como Veterinario Titular e Inspector municipal de Carnes, con carácter de propiedad [5] , (en el acta de la sesión municipal [6] figura su nombramiento como interino porque el Ayuntamiento no estaba totalmente constituido) cargo del que tomaría posesión tres días más tarde.
Movilizado como soldado de Artillería en julio de 1936, a finales de 1938 se incorporó a los Servicios Veterinarios del Cuerpo del Ejército de Aragón, en Zaragoza.
Ataun. Durante su larga ausencia, el sustituto oficial fue D. Eugenio Lecuona Imaz, el titular de Ordizia.
El 15 de enero de 1942 se le notificaría una sanción de 250 pesetas en concepto de indemnización de perjuicios por responsabilidad política por estar afiliados al PNV al iniciarse la Guerra Civil [7].
En vista de la actitud maligna de los jauntxos (caciques carlistas locales) y como percibiera que su mandato iba a ser por tiempo ilimitado, tomó la decisión de solicitar una plaza en el primer concurso de traslados que se convocara.
Poco después se convocó un concurso de traslados y las vacantes más cercanas a la localidad de Dorronsoro eran, Lazkao (Lazcano) con Olaberría e Idiazabal y Beasain, sin otro municipio agregado.
Lazkao (Gipuzkoa). No sin dificultades por razones políticas, el 30 de junio de 1941 se trasladaba a Lazkao, con Idiazabal y Olaberría (Gipuzkoa), donde fue acogido con gran simpatía, tanto por los ganaderos como por la población en general; para los ganaderos era una novedad tener al veterinario en el pueblo.
En Lazkao permanecería hasta el 31 de octubre de 1942.
Beasain (Gipuzkoa). El 31 de octubre de 1942, Dorronsoro tomaba posesión oficialmente de la plaza de Inspector municipal Veterinario del partido veterinario de Beasain.
El primer rato amargo en el nuevo destino se lo proporcionó el alcalde el mismo día de mi toma de posesión, al recordarle que debía residir en la misma localidad, ordenándole dispusiera los medios para ello, ajeno a la escasez de pisos que había en Beasain, ya que las paredes de las casas quemadas el 36 aún continuaban de pie.
Huyendo de enfrentamientos y discusiones con la primera autoridad local, se aprestó a cumplimentar la dictatorial orden buscando alojamiento en casa de los padres de su esposa, hasta que, al cabo de cuatro años, pudieron adquirir un piso de nueva construcción.
Hasta que se vio instalado, plantado en Beasain, apenas conocía más que su casco urbano; pero al conocer el entorno y su orografía, se llevó un gran desengaño; los terrenos a un nivel muy pronunciado y todos los caminos en pésimo estado con algunos caseríos situados a una hora de distancia. Posteriormente algunos de estos caminos serían transitados frecuentemente caminando, como los de los caseríos de Ganzarain.
En el Matadero Municipal, se daba el caso frecuente, que lo sacrificado no llegaba para cubrir las raciones y las autoridades municipales le ponían al veterinario en un compromiso ante la población como responsable de lo que se faenaba; también los ganaderos vivían sobre ascuas, porque tenían que tener al día las cartillas ganaderas, registrando, con la firma del veterinario, los nacimientos y sacrificios de sus ganados, ya que con frecuencia había inspecciones de la Guardia Civil.
Figura en el escalafón de Inspectores municipales Veterinarios de categoría de oposición de 1946 [8] con el nº 2006.
Figura en el Escalafón del Cuerpo de Inspectores Municipales Veterinarios totalizado en de abril de 1951 [9] con el número 1.692, destinado en Beasain (Gipuzkoa) y con el número 1531 y el mismo destino, en el publicado [10] un año más tarde.
Vivencias
Después de haberme jubilado, sí que protesté, ante la autoridad municipal, por el cierre que efectuaron de dicho matadero; influidos a mi entender, por los mandatarios de la C.A.F. No quisieron escuchar, el gran perjuicio que suponía para los ganaderos del Goyerri, el trasladar sus reses a Tolosa, e a los ganaderos del Goyerri; pues por lo que indicó un técnico en construcción, se podía acondicionar, a nivel de muchos mataderos de la U.E., a la que se achacaban todos los cambios.
Los compañeros con los que más roce he tenido, en los comienzos con D. Vicente Larrañeta, y también con D. Pedro Goena de Beasain y con D. Eugenio Lecuona de Ordizia. Más tarde con D. José Atorrasagasti y con D. José Luis Nin de Cardona, el que nos implantó la guardia de los domingos y así pudimos disfrutar dos de cada tres domingos. Y con D. Luis Arcelus.
Y mira por dónde, después de haberlos usado en más de cuarenta años y habiéndome proporcionado muchas satisfacciones, con su inestimable ayuda, los ganchos los regalé a un veterinario, y los largos para cerda a un pastor de Ameskoa que se le encaprichó, cuando me vio extraer un cordero con ellos.
Por supuesto no he escrito ningún libro; algunos artículos en euskera en Zeruko Argia. Sí que di alguna conferencia, en lugares donde se celebraban concursos de ganado, organizados por la Caja Provincial de Ahorros la Diputación y con mayor asiduidad en Elgoibar, donde se celebraba un acto cultural con mucha asistencia de público. Un año en que hubo una extraordinaria epidemia de glosopeda, también di algunas charlas, para alertar a la gente de los peligros de contagio.
Durante tantos años de profesión, ha habido enfermedades que nos han dado más preocupación y trabajo; y mientras la vida de los caseríos ha ido a mejor, han desaparecido enfermedades como la cistitis hemorrágica que en tiempos producía muchas bajas en las cuadras.
Por los años 50 hubo épocas en las que muchos se dedicaron a engordar terneros y se importaban terneros de fuera y de los cuales, era raro que alguno viniera sin infectarse de pasterelosis y la visita a una de esas cuadras fue el motivo que me obligó a permanecer, durante un verano entero en la Clínica San Antonio de San Sebastián, al ser atropellado por un coche; concretamente, desde el 22 de junio de 1956 que ingresé, por fractura de fémur izquierdo hasta el 12 de octubre, la Pilarica, que regresé a casa con apoyo de muletas.
No quiero extenderme, sobre este percance, pero sí recordar como anécdotas dos vivencias de aquellos meses, que me parecieron como años. Una tarde, de imprevisto se abrió la puerta de la habitación y escuché como un señor me decía estas palabras: "Agur Joan eta azkar sendatu, baña gonaluze oiekin gutxi piatu". (Salud Juan, cúrate pronto, pero con esos de las batas largas, habla poco). Palabras pronunciadas con ese arte de bertsolari que él poseía. Era D. Venancio Recalde Olaciregui, nuestro presidente, que no salía muy satisfecho de la clínica, por el tratamiento que había recibido del ántrax maligno que padecía.
Otro día, y sentados en mi cama, recuerdo como discutieron, con relación a la primera operación de menisco que en España iba a efectuar, creo que el Dr. Cabot, en la rodilla del jugador Rial; uno el Dr. Albea, famoso ginecólogo, que ponía en duda que una operación así en la rodilla podía resultar satisfactoria y que el Dr. Miguel Mari Echevarren, le argumentaba que, cuando dicho médico se lanzaba a efectuar dicha operación, seguro que tendría buen resultado. Y Echevarren tenía razón, pues tras su curación, dicho jugador volvió a jugar con el Real Madrid.
Durante aquella estancia tan larga, me persuadí de que algunos residentes en Donostia tenían bien ganado el de "Jose-Maritarrak, kaxka-ariñek" (joxemaritarras, cabezas locas). Porque no faltó sábado o domingo por la noche, ni fiesta entre semana que no se armara jolgorio, y con qué estrépito, en algún rincón de la ciudad, en verdad que "alegre y confiada".
En junio de 1960, el Consejo general comunicaba al Colegio de Guipúzcoa que habían sido adjudicados dos coches SEAT-600 para los veterinarios guipuzcoanos D. Juan Dorronsoro Ceberio y D. Esteban Moleres Saralegui.
Fuentes
Apuntes autobiográficos el personaje.
Etxaniz Makazaga, José Manuel. De albéitares y veterinarios de Beasain, 1868-1990. Boletín de la RSBAP, Tomo LXI-1-2005, Donostia-San Sebastián. (2005).
Etxaniz Makazaga, José Manuel. De herradores, albéitares y veterinarios en Ataun (1746-1980). Tomo LXVI-2-2010, de mayo de 2011, pp 491-558.
Elaboración propia
Autor
José Manuel Etxaniz Makazaga. Doctor en Veterinaria. Real Sociedad Bascongada de Amigos del País (RSBAP). Real Academia de Ciencias Veterinarias de España (RACVE)
Notas
[1] Autobiografía. Archivo del Colegio de Veterinarios de Gipuzkoa. Fuentes propias.
[2] AMAt. AUA. 509-03; L-41.
[3] BOG nº 16 de 6.8.1934 y GM nº 199 de 18.7.1934
[4] AMAt. AUA. 509-03; L-41
[5] AMAt. AUA. 397-4
[6] AMAt. AUA. 509-03; L-41.
[7] Archivo General de Navarra (AGN) ES/NA/AGN/F363/TRP. SENTENCIAS, Lb.3,N.1411
[8] BOE nº 53 de 22.2.1946
[9] Suplemento al BOE nº 289 de 15.10.1952. Fascículo único. Pág. 23.
[10] BOE nº 289 de 15.10.1952, Suplemento pág. 21.
