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COQUAYNE, Fuente de

La fuente de Coquayne de Bayona se encontraba situada en el extremo de la calle Saint Bénédict o Saint-Bénoit, hoy calle des Cordeliers. La posesión de este manantial acarreó las mayores diferencias en nuestra ciudad durante la Edad Media. El 6 de junio de 1385, la ciudad concedió a los Predicadores el manantial de Coquayne que, por una tubería de plomo, venía a manar a la calle Saint-Bénédict y de alli al extremo («au cap») de Pannecau, con la condición de que hicieran llegar para el uso público, una cañería («canne») de agua tomada del origen de la fuente. Los predicadores se pusieron en seguida a la obra; pero los franciscanos, rivales celosos de los predicadores, y que pretendían algunos derechos sobre este manantial, salieron en armas cuando vieron a los Predicadores con sus azadones en la calle Saint-Bénédict. Siguió una pelea; el prior de los predicadores, hermano Pierre Subiette, fue muerto, otros predicadores gravemente heridos. El arzobispo ordenó al oficial que parara a los franciscanos y les pusiera en prisión episcopal o en el Chateau Vieux. Dos años después, en 1387, el asunto estaba aún pendiente, y el Papa lanzó una Bula para excomulgar a los franciscanos culpables. En este momento llegó también a Bayona el duque de Lancaster, que había salido el año anterior para la conquista del reino de Castilla, que abandonó por fuerza para establecerse durante largos años en nuestro país. Es a éste a quien los predicadores y los franciscanos aceptaron como árbitro y he aquí cómo fue la sentencia: «Nos, Juan, por la gracia de Dios rey de Castilla y duque de Lancaster, juez arbitrio, instructor amigable, etc. etc.». «Las partes serán en adelante amigas, se perdonarán el mal que se han hecho por una parte y otra, y bajo ningún pretexto se hablará de eso en adelante. Y como se ha probado por las investigaciones realizadas que la ciudad de Bayona poseía desde tiempo inmemorial el manantial de Coquayne y sus canales, y que por esta larga posesión la ciudad se ha apoderado del dominio; que consta por otra parte en documentos legítimos que el guardián y el convento de los Hermanos Menores vendieron en otros tiempos el derecho que tenían sobre esta fuente y sus canales a la abadesa y a las hermanas de Sainte- Claire de Bayona, y que dicha abadesa y el convento de Sainte-Claire vendieron al alcalde, jurados, cien pares y municipio de Bayona, el derecho que tenían sobre este manantial y sus canales, es decir las dos partes de dicha fuente, así como aparecía por la carta sellada con su sello, encontrada en los archivos de la ciudad; de donde se sigue que muy legítimamente la ciudad ha podido transferir, por donación, esos derechos sobre dicha fuente al prior del convento de los Hermanos Predicadores de Bayona; y como resulta por carta patente de la ciudad, que el alcalde, jurados, etc. han dado dicha fuente y sus canales al citado convento de los predicadores, que el prior aceptó la posesión, y que el ilustre Ricardo, rey de Inglaterra, ha confirmado dicha posesión por letras patentes, es por lo que nosotros otorgamos toda la propiedad de dicha fuente y canales al convento de los predicadores; e imponemos silencio perpetuo sobre esto al guardián y al convento de los Hermanos Menores. Y como en esta ocasión fue muerto el Hermano Pierre Subiette, y que otros dos hermanos del convento de los predicadores fueron heridos, a causa de lo que el que ha matado y los que han herido han recibido sentencia de excomunión mayor, y que estos últimos deben necesariamente sufrir otras penas. Es por lo que ordenamos que los que han sido afectados por esta sentencia de excomunión. se hagan absolver por el Papa u otro que tuviera poder para ello. Ordenamos que el ministro o guardián de los Menores ordene y haga que los Hermanos Menores que, maliciosamente, salieron armados con lanzas, espadas y corazas contra dichos prior y Hermanos Predicadores, dejen el convento de la ciudad de Bayona, se retiren a otros conventos de la misma orden, y no entren más en Bayona sino en las siguientes condiciones: «Hermano Johan de Vite, que era entonces guardián, Hermano Gratien de Sabaterio, se alejarán a distancia de tres días y no volverán sino al cabo de diez años; Hermano Pierre de Vidart y Hermano de Peyrer se alejarán a tres días de distancia y no volverán antes de siete años; Hermano Laurent de Pícs y Johan de Maye son absueltos y se quedarán en el convento.» «Y como estos religiosos no se contentaron con hacer la guerra contra los citados prior y Hermanos Predicadores, sino que el citado prior ha sido muerto y dos predicadores heridos, y que los autores de estos hechos deben ser castigados cada uno según la mayor o menor gravedad de su falta, conforme a los estatutos de la orden, es por 10 que ordenamos que el ministro o guardián castigue a los culpables conforme a los estatutos de su orden y nosotros dejamos esto a su conciencia». «Y como un Hermano Menor fue también muerto en el conflicto, reclamamos la misma pena del provincial o prior de los Predicadores de Bayona contra éste o éstos de sus hermanos que sean culpables.» «Que esta sentencia se cumpla por entero bajo pena llevada por el compromiso (mil marcos de plata), la mitad para la parte obediente y la otra mitad para la construcción de la iglesia mayor de Bayona». Todo esto ocurrió el 7 de diciembre de 1387 en el convento de los Hermanos Menores de Bayona, Johan Guetaitz siendo obispo de Dax, Hermano Barthélémy obispo de Bayona, Pierre de Viele, alcalde. El 20 de abril de 1385, ejecutando el mismo la sentencia que había otorgado, Lancaster procedió a la puesta en posesión; se dirigió con pompa al lugar donde estaba situada la fuente de Coquayne, puso con su propia mano un tubo de plomo en el ojo de la fuente, y quiso que en su nombre la fuente se llamara en adelante source de Lancastre; hecho esto, la ilustre y bella dama Constanza de Castilla, esposa del citado rey, puso con su mano un tubo de plomo en otra fuente del mismo lugar de Coquayne, próximo a la fuente precedente, y la llamó también con su nombre. Esta hermosa ceremonia se hizo en presencia del obispo, del alcalde ya citado, de Barthélémy de Lesbay, Pierre de Bagoinhe, Jacob de Lesbay, Adam de Labardi, Vidal de Lesbay, Arnaut du Prat, todos burgueses de Bayona, de Johan Dartigueyre, Dominique de Castera y Dominique de Carrere, obispo de Bayona. No obstante, a pesar de los bellos nombres dados a esta fuente, el pueblo continuó llamándole fuente de Coquaynhe. En 1643, encontramos aún la fuente en una acta de venta hecha en el municipio por Saubat de Tast; se dice que es propietario de la heredad «llamada Coquayne, actualmente Camps, situada en la jurisdicción de dicha ciudad, fuera de la puerta de Mousserolles, los que han dicho y declarado que viendo dichos señores concejales y considerando que dicha ciudad no tiene ninguna fuente, por lo que el público se halla muy incómodo y habiendo resuelto de hacerse conducir alguna, la más próxima, cómoda y útil que se pueda encontrar, es por esto que habiéndose fijado en una de las fuentes que están próximas a la heredad los 'Camps', muy cerca y una por encima de la otra, que han sido anteriormente de la ciudad y del convento de los Hermanos Predicadores o de Saint-Dominique». El derecho sobre esta fuente, en efecto, fue comprado por la ciudad por la suma de 200 libras turnesas. H. Poydenot asegura que esta fuente y el manantial de Eaurouze no son más que una sola y misma cosa. La encontramos, en efecto, nombrada en 1600, bajo este nombre, en la ratificación de un acuerdo hecho con Péan, maestro cacharrero de estaño, por tubos y plomo destinados a conducir a la ciudad el agua de la fuente de Eaurouze. En 1608, se ejecutaron grandes obras para conducir sus aguas a la ciudad y, en 1621, sus tuberías, que se rompieron, causaron grandes destrozos en la pradera «La Floride». Cuando en 1769 la corporación de la ciudad escribió al P. Ferry, famoso hidrólogo, para rogarle que nombrara a un artista hábil para encargarle de una gran empresa; el señor de Gency llegó de París y se resolvió, para la alimentación de la ciudad baja, el reunir las aguas dispersas de Eaurouze y de Glain, del lado de Mousserolles, y que eran suceptibles de un producto provechoso. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.