Sustituyó al guante de cuero para jugar a la pelota a medidados del siglo pasado. Este artefacto que ha revolucionado el juego de la pelota dándole cierta elegancia y señorío, tuvo un origen humilde. Su inventor fue un muchacho de Sempere (St-Pée), de la casa Olha Kontienea. Se llamaba Jean Dithurbide conocido por el sobrenombre de Gaintchiki el herrero. Había nacido en 1844. Siendo niño se reunía con otros compañeros para jugar a la pelota cuando hacía mal tiempo en un local de la casa Donamaría. A pesar de la pequeñez del local -no llegaba a 7 por 7 ms-, allí se inventó este admirable arma de los grandes partidos de pelota jugados en todo el mundo hoy día. En sus comienzos "Gaintchiki" intentó jugar con un recipiente de madera, que se llamaba "chistera" y que servía para recoger alubias, cerezas, manzanas, etc. Sus dos extremidades eran ovaladas. Jugando con este aparato doméstico se le ocurrió fabricar uno en forma de guante pero duro. "Gaintchiki" comenzó a realizar su invento para jugar con sus compañeros, mientras las vacas pastaban y les dejaban tiempo libre. Tenía entonces trece años. Un año entero se dedicó a fabricar chisteras. A los catorce años se fue a Helette para aprender el oficio de herrero. De ello se desprende que la chistera fue inventada en 1857. Como nadie creyera que el nuevo aparato fuera mejor que los guantes de cuero ahí yacía el invento sin prosperar "Gaintchiki" abandonó este trabajo pero otros comenzaron a fabricar chisteras con pequeñas innovaciones y mejor hechas. Más tarde un aduanero las fabricaba parecidas a los guantes de cuero y más ligeras. Cuando se hicieron modelos mejores todavía los grandes pelotaris la ensayaron. El famoso pelotari Organista d'Ezpelette fue el primero en jugar con chistera. La chistera iba a reinar en el juego de pelota moderno. Fue empleada por algunos pelotaris vascos para lanzar granadas a larga distancia desde sus trincheras en la guerra mundial de 1914 Ref. Blazy, E.: Les origines du chistera. "Gure Herria", 1926 (pp. 733-739); La pelote basque, Bayonne, 1929 (PP. 43-81). Ver PELOTA VASCA.
